Afinando la vista para la Recuperación de Valparaiso
En el barrio El Almendral de Valparaíso, habitan 1500 familias damnificadas por el terremoto del 27 de febrero del 2010; cifra que lo convierte en el barrio más dañado de la provincia. Sin embargo, estas familias han permanecido invisibles a los ojos de la opinión pública y de sus propios coterráneos porteños.
Por Daniela Vargas Francia
Las
razones de porqué carecen de visibilidad pueden ser múltiples, pero
hay una que a mí en particular, me incomoda: El Almendral estaba tan
deteriorado antes del 27f, que los daños provocados por el terremoto se
mimetizaron con el paisaje cotidiano del puerto. Es triste, pero pocos
notaron la diferencia.
El
proceso de reconstrucción de Valparaíso, y particularmente del barrio
El Almendral tiene un contexto que no puede evadir: una ciudad que urge
por un proceso de revitalización que integre a todos sus ciudadanos. Por
supuesto, este diagnóstico no es un descubrimiento sino una
re-confirmación de aquello que ya han concluido antes la academia y la
sociedad civil.
Hasta
la fecha los intentos de regeneración impulsados desde arriba, sin la
participación de la ciudadanía, sólo han redundado en mayor degradación
del plan de Valparaíso. Es por eso que nos asiste la necesidad de darle
una vuelta de tuerca al modo en que se hacen las cosas en la región.
Parafraseando a Einstein: si has intentado conseguir algo una y otra vez y no resulta, prueba haciéndolo de otra manera.
Esa
otra manera que hoy queremos ensayar se llama “Reconstrucción Cómo
Vamos”: una iniciativa de monitoreo ciudadano, nacida desde la sociedad
civil, que busca involucrar a todos los actores responsables, en la
evaluación del proceso de recuperación del barrio El Almendral.
Razones
para explicar el fracaso puede haber muchas, como la falta de
transparencia y difusión de programas e intervenciones en la ciudad; la
falta de espacios de diálogo participativo que pusieran en una misma
conversación a los diversos intereses en juego; la inclusión de sectores
marginados de la toma de decisiones y del desarrollo de la ciudad; o la
auto-marginación de algunos actores por no dimensionar la
responsabilidad que tiene la empresa, la universidad, los colegios
profesionales o el arzobispado, en la dinámica urbana.
Este
proceso que hoy comenzamos, tiene tres fundamentos: el monitoreo
ciudadano, la corresponsabilidad público-privada y la reconstrucción
participativa.
MONITOREO CIUDADANO
“Reconstrucción Cómo Vamos” es parte del proceso que se inicia en septiembre del 2010, con el observatorio ciudadano “Nuestro Valparaíso”. Lo que buscan estos programas es generar procesos de monitoreo ciudadano
para hacer seguimiento y evaluación de las políticas y programas de
intervención en la ciudad, para amplificar la incidencia de la sociedad
civil en la gestión de la ciudad, y por consiguiente, en la calidad de
vida de los habitantes.
El
propósito de evaluar la calidad de vida en la ciudad, la calidad de los
procesos de desarrollo, la gestión y las políticas públicas que los
definen, sirve para consensuar de manera democrática cuáles son las
prioridades de esta comunidad llamada Valparaíso y orientar entre tod@s,
el futuro del territorio. Por eso monitorear es, al mismo tiempo, un
derecho y un deber ciudadano.
Para
ello se propone una metodología basada en indicadores (datos “duros” o
técnicos sobre distintas áreas de interés). Esta información permite
complementar o respaldar los diagnósticos de la ciudadanía activa que
trabaja por la ciudad; permite involucrar a la ciudadanía menos activa a
través de la información y la transparencia; y permite además
complementar el diagnóstico del gobierno local y nacional, para que
corrija o mejore las políticas públicas cuando los resultados no sean
satisfactorios.
CORRESPONSABILIDAD
Valparaíso
ha tenido una serie de intervenciones públicas y privadas en torno a al
nominación UNESCO 2003, que han transformado su dinámica territorial,
detonando procesos sociales que buscan desde distintas áreas y
prácticas, la sustentabilidad del desarrollo urbano. Este proceso ha
develado conflictos de intereses que no se han abordado frontalmente,
evidenciando falta de participación multiactorial en la gestión de
políticas u definición de objetivos.
Uno de los objetivos de esta iniciativa es apuntar a la resolución de conflictos de intereses en un aprendizaje conjunto de corresponsabilidad,
sumando actores clave del desarrollo urbano que hasta ahora no se han
involucrado, como la academia, el arzobispado y las grandes empresas que
usan de soporte la ciudad. Modificar también, la visión de algunos
sectores sociales que restringen su acción a demandar y recibir, sin
conocer ni proponer más allá de su metro cuadrado. Para finalmente,
recuperar las aptitudes de deliberación y negociación propias del
ejercicio democrático.
RECONSTRUCCIÓN PARTICIPATIVA
La
revitalización de la ciudad ha sido el eslogan de un sinnúmero de
iniciativas que se han sucedido, una tras otra desde hace 15 años, sin
resultados significativos. Este año se acaba una de las principales
fuentes de financiamiento (PRDUV) y la ciudad sigue sin revitalizarse.
En
este contexto, reflota el interés por recuperar el barrio El Almendral,
un sector neurálgico de la dinámica urbana y clave para la regeneración
de la ciudad. Pero para no tropezar otra vez con la misma piedra, es
imprescindible promover un diálogo amplio, transparente y productivo.
Sólo el diálogo inclusivo es fecundo.
Esta
herramienta podría permitir conocernos y transparentar las diversas
posturas, conciliar intereses diversos, sumar interese comunes, y
definir metas y prioridades. Sabemos que no es un proceso fácil ni
común, que requiere cierto tiempo. Pero el tiempo y la energía invertida
en este cambio, nos traerá mayor democracia y políticas públicas
oportunas y eficientes.
Ahora,
a participar para definir qué tipo de desarrollo queremos para el
Almendral, qué vamos a medir y con qué indicadores vamos a contar para
hacer evaluaciones año a año, de modo que podamos hacer un análisis de
los resultados en forma conjunta y movilizadora, hacia la recuperación
real de la ciudad.
Contacto: almendral.rcv@gmail.com






