Feña

CANDELA

Incesante encierro de mil años entierro en mi alma indómita,

acongojada de terror consagrado en la codicia.

Aplastante el deseo de sabiduría en indulgencia,

tratados de soledad

Incondicional obsequio no querido,

trémula píldora de momentánea iluminación.

 

Encierro eterno

por una maldición original

de un fruto insostenible en la blancura Dios.

Agasajo mis sentidos, entorpecidos por la hipotética angustia que

marca la eterna sed de inconformidad.

 

Triste luminiscencia que guía mis pasos,

o son mis pasos que recorren tu interminable camino de inalcanzable velocidad.

De momentos he recordado no comprender y he vuelto a nacer.

Publicidad por Bligoo.com
Comentarios de este artículo en RSS

MENSAJE_LEGAL_ATINA_CHILE.jpg

{container-17}