
Estoy frente a una salamandra
Viendo como me arrima el fuego
Pequeñas reflejos se entrometen
En la agonía de la caída de la niebla
Me distrae la belleza de la lluvia
Y la fidelidad de mi perro.
Afuera todo avanza sorpresivamente
Suben y bajan los pasajeros del metro
La ciudad corre desesperada al supermercado
Y los periódicos no reconocen (Leer más)


La forma más común de la obediencia es la sumisión a las diversas autoridades que ejercen un poder. Jesús ha conocido esta obediencia, ha vivido sumiso a los hombres.
La mayoría de las gentes con quienes se codea en los caminos y en los Burgos no tienen con la autoridad sino relaciones distantes, a través de los impuestos y reglamentos de administración y policía.
Jesús, porque su persona y mensaje replantean todo de nuevo, es llevado a tomar posición ante las autoridades más altas de Jerusalén y de Roma. No tiene ciertamente en grado alguno 











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