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La noche en que conocí a Edgar Alan Poe, él acababa de decretar la bancarrota del Broadway Journal y yo venía de enterrar a mi enésima Morella. Llovía en Cipolletti y a falta de opio y láudano, compramos una botella de caña.
?Mi vida no ha sido más que capricho, (Leer más)
Vendrá por mi la nave.
Embarcaré la crisma, el occipital, el deseo.
En la bodega, engrillaré mis ternuras.
Me desfiguraré,
pretendiendo ser un lobo marino,
un cahuel, un fauno de los canales
y mantendré el espíritu de fiesta demencial,
tocando el violín bajo el agua,
cuando inevitablemente naufraguemos.
Qué hacer después que el caleidoscopio
te succionó, te reflejó
y te refractó en formas aleatorias,
como espíritus
benévolamente alienados.
Qué hacer después digo.
¿Ponerse la piel y salir a trabajar?
¿Proyectar esas alucinaciones en joteras
encalladas en bardas marinas?
¿Pulir pedernales y eviscerar firmamentos?
¿Vomitar cálices, candelabros y cruces?
(Leer más)Pequeño contubernio sedicioso de Gualicho.
Ni dios ni amo
dijo el jote escarbando mejillones a orillas del mar
en Bahía Creek
aquella noche en la que
hambreado
repudiaba
campañas del desierto
en tanto
cerca de allí
unas manos de arcilla molían en morteros
piedras tobáceas verdes y rojas
con la
(Leer más)
Bosquejos para una obra pictórica condenada a no ser consumada
?Del otro lado de la reja está la libertad, de
este lado de la reja también está
la libertad: la única irreal
es la reja ??
Francisco Urondo
I
Amarillo.
A esa hora del día el Limay solo retornaba amarillos, (Leer más)


