Pintar un cuadro resulta sencillo, si posees el don y tienes tus manos, puedes ser un atleta destacado si además de entrenarte posees tus piernas, y maravilloso es también, tener ojos sanos para admirar hermosos paisajes, tener oídos y escuchar las voces de quienes amamos, tener voz para expresar nuestros sentimientos y opiniones.
Pero, ¿qué pasaría si de pronto quisieras asomarte por la ventana y tus piernas no respondieran al querer levantarte y caminar? ¿qué pasaría si al querer hablar tus cuerdas vocales no funcionaran? o ¿cuál sería tu reacción si desearas mover la mano derecha y en vez de eso, respondiera tu pie izquierdo?.
"Discapacidades", de eso estoy hablando.
Yo sé que en algún momento de tu vida y en algún sitio haz encontrado en tu camino a alguna persona con alguna o varias "discapacidades". Ignoro si la esquivaste o si tal vez te atreviste a ser diferente ayudándole a empujar su silla en aquella subida, o si acaso le sonreiste y le diste los buenos días; no sé qué hayas hecho, pero sí sé que posiblemente la llamaste "discapacitada".
Si tan sólo un día te acercaras realmente a personas con capacidades diferentes te darías cuenta de que lo único que nos diferencia de todos ellos, es precisamente eso: "las capacidades". Suena bastante obvio, mas si profundizas en ello, podrás descubrir asombrosas verdades.
Ellos tienen una gran capacidad de abrirse, amar y perdonar (incluso a la vida que les tocó), la mayoría de nosotros, No. Ellos sonríen a pesar de de sus sillas de ruedas, de sus muletas, de sus aparatos auditivos, sondas y bastones, nosotros NO.
Míralos girando las ruedas de sus sillas en una mañana helada. Míralos y encuentra ese algo que poseen, que tú y yo tantas veces perdemos... Y es, AMOR A LA VIDA.
Con el corazón en la mano, mírate cómo te comportas cuando te hieren, raras veces superas el dolor y entonces el rencor te corroe. Mírate ante los grandes retos sin suficientes armas para superarlos ¿los superas?.
Te lamentas de que el vecino tenga un nuevo auto y no miras tus valiosas y sanas piernas, te autocompadeces de no ser más brillante, más alto o más bajo, mientras ellos ya aprendieron a vivir con lo que no pueden cambiar, disfrutan lo que tienen.
Ellos se esfuerzan, cansan y sufren el doble que nosotros, pero sonríen y luchan contando las bendiciones de la vida, ¿Tú cuentas tus bendiciones o sólo restas alegrías?.
No somos quienes debemos sentir compasión por ellos, son ellos los que deberían sentir compasión de nuestras tremendas discapacidades. Pues el odio, el atorarse en el pasado, el vivir maldiciendo, el orgullo y todo lo negativo, eso, sí son discapacidades.
Las personas con capacidades diferentes pueden tener que lidiar con sus sillas de ruedas o muletas, pero, muchos de nosotros, sin saberlo quizás, somos los que cargamos el peso de esos aparatos en nuestras discapacidades del alma, y, eso, sí paraliza.
¿Cómo curar esas discapacidades?, acércate a esas personas maravillosas, déjate guiar por su amor a la vida y su voluntad de vivir intensamente, suelta lo que tengas que soltar, líberate de tus ataduras con el pasado y las cosas que no puedes cambiar, perdona, olvida, pero sobretodas las cosas... AMA.
Frente a ellos, nosotros somos pequeños.
Con amor,
Jana Regalado.


















Alejandra, bellisimo
Aplaudo tu post
Tienes mucha razón en tus palabras, creo que no hay mucho que agregar. Una reflexión muy profunda y verdadera, que nadie mejor que tú podía expresar.
Gracias por tus palabras, no podían haber llegado en un mejor momento.
Un beso,
Cristian.
Gracias Cris!
Cristian,
Sabes que siempre me estás dando ánimos, aprecio y atesoro mucho tus palabras; me alegro mucho de que te haya gustado el post, hacia tiempo que deseaba escribir de estas "discapacidades del alma", caray, hay tanto por escribir aún.
Un beso y un abrazo bien juertote,
Alejandra.
PD: Hacen falta fotos tuyas!!!.