Sin extravíos de la mente la sinceridad de la vida es colosal:
Su obra descubrió el telón allá de los tiempos y nada se escapa de una inmutable pauta de intrínseca naturalidad.
La bola del mundo cual bola de mago nos doto de materia y espíritu en un proceso de llaneza y sencillez. No existe culpa que apuntar, pues la naturaleza del animal-hombre-pensante evita carencias creando terapias a sus dolencias. No existe trampa ni cartón, es pura adaptación al medio en una eterna evolución de emergencias y perspicacias.
Lo hecho, hecho está y quede tal cual. Herencia de abuelos que precedieron nuestro presente y que de ningún modo es menester amonestar ni desacreditar. Lo verdaderamente importante es tomar conciencia de ninguna adultez de la razón, solo inicial etapa, no más que una vaga conciencia que depara en que uno y uno tiene resultados divergentes en el tiempo.
No es lícito creer que la razón tiene peldaños contados, pues es escalera de caracol sin final. ¿Y dónde nos hallamos…, cabe entender no más allá de los aledaños de su juventud.
La razón como el caminante hace camino para llegar a alguna parte. En cada paso tiene una experiencia que difiere del mismo paso si repite el camino, y así, tantas veces lo retome. Es como ver las mismas cosas pero con aspectos añadidos no tenidos en cuenta en las anteriores. Es una causa con efectos varios que complementan la sabiduría sobre el hecho. Este condicionante tiene la inmensa facultad de incitar a la razón a una rebeldía sobre si misma. La conciencia de no suficiente es la descripción de inteligencia pura y, lo que diverge es decirle que si hallas una solana que satisfaga del difícil, duro y largo camino, también es inteligencia práctica.
Cada cual su faro en el camino, su inapreciable rebeldía o su bienestar en el alma.
Arrieros somos con nuestra mula terca, pero no por ello enemistar la andanza. En los descansos de nuestro hacer, compartamos pan y vino afablemente. Si nos cruzamos con un arriero fanatizado hasta el extremo de dictarte la verdad, mejor será perdonarlo y saludarlo con afecto.
En la medida que nos sea posible, no aseguremos nada en absoluto, solamente conjeturas de una verdad que aceptamos con plena confianza.
Un abrazo a los que difieran y ruego sepan perdonar la no coincidencia con esta presunta verdad.
Autor: Mateo Andreu Ibáñez







-----------------de acuerdo ,que en este caminar,podamos rehacer,desandar ,reparar ,cambiar de ruta ,todo es posible,y lo importante,es tratar de hacerlo lo mejor posible,de no chocar con nadie.
LMGO.-
El carácter impulsivo y vehemente es el cáncer de las relaciones humanas; donde se ubique cabe esperar reacciones varias: yerros, deslices e incorrecciones.
Nadie escapa de ser mínimamente un mete patas. Lo negativo y triste es el cizañador que no se muerde la lengua a tiempo y de postres le añade que va con la verdad por delante. La sinceridad puede ser como espada de doble filo, un corte romo y otro afilado y que lamentablemente se confunden.
La educación es importante pero no es suficiente pues hiere aun vestida de etiqueta. Lo estrictamente ineludible es ser constante en afecto y caridad (sin falta ni exceso) y de ello nace el respeto. La práctica de estas virtudes descubre inteligencia y clara psicología de trato.
Se dijo con simpatía que morderse la lengua es auto envenenarse, pero con disposición de reprimir el temperamento resurge de las cenizas un trato desenfadado y cordial.
Nuestra naturaleza lleva el sello evolutivo del instinto a la razón. Solamente son cuatro días de transito desde el instinto, pero el orgullo humano lo viste de esmoquin como en un baile de disfraces. Los defectos son parte de nuestro modo, de nuestra naturaleza, pero no necesariamente han de convivir con nuestros actos: Lo esencial es que invernen al no estar excitados. La fe nunca fue un exclusivo atributo para lo divino, es también esperanza y confianza en tener agallas si nos proponemos mejorar.
En fin, que Dios o la Providencia nos pille confesados.
¡Puesta en marcha y manos a la obra… El acelerador limitado aun cuando el motor da para mucho más. Con nuestra verdad… hasta donde sea prudente llegar. ¡Pero eso sí, con amistad, educación, afecto y caridad; esta última puede que sea la salvación de la raza humana.
Gracias por tu respuesta y razonamiento.
Autor: Mateu Andreu Ibáñez
Así en lugar de pisarle los callos a la gente nos entretendremos luchando contra los molinos de viento con la ventaja de que estos no sentirán el menor odio contra nosotros ni nos insultarán porque les tocamos sus aspas.
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Saludos Cordiales
Tomás Nomás
Algo se puede decir de aquel guerrero chiflado.
¡Ah, este Quijote loco!
Lastimero enderezador de entuertos entre niebla de la razón. Guerrero de papel con voluntad de hierro.
Todos somos Quijote en un más o menos. El futbol y la política entre otros, nos sirve para contemplar la enajenación en vivo. La defensiva y ofensiva a veces raya el descontrol de las emociones y se truecan en monomanías fantásticas.
Si somos capaces de controlar las emociones, quiere decir que el porcentaje de enajenación en cuanto expresamos se reduce en la misma proporción. Al fin y al cabo qué es la locura sino dejar el caballo sin riendas.
El Quijote nos representa a todos, es un botón de muestra de cómo los efectos pueden degenerar las causas. Si a este guerrero de licitas razones se le hubiese concienciado en psicología de trato hasta el auto convencimiento, los fantasmas los contara con los dedos.
No siempre la experiencia es la madre de la ciencia, pues nos puede demenciar hasta creer que muerto el perro se acabó la rabia.
Es necesario dar la otra mejilla y amar a nuestros adversarios, tal cual como nos decía el buen Jesús. Él hablaba metafóricamente porque sus seguidores eran torpes para sutilizas del intelecto, pero nos quería decir lo importante que es el trato afable, el respeto y amor compartido.
Siempre tropezamos en la misma piedra de creer que en nuestro campo no hay tanta mala hierba. Como que, nuestro cultivo es más sano, justo y prometedor, ¡y así ha de ser si satisface nuestra alma!, pero sin mortificar ni desacreditar al vecino tirándole piedras hirientes.
Cada cual busca su felicidad de entorno y fuero interno. Respetando estas simpatías, la felicidad y el descanso vuelan libres entre ambos bandos.
Gracias Tomás por tu talante positivo.
Autor: Mateo Andreu Ibáñez