Las distancias entre las personas son reguladas por niveles de intimidad o sociabilidad, aceptada. Nadie desconocido puede invadir mi esfera íntima, que no sienta como una trasgresión de límites. Puede representar desconcierto, miedo o agresion. La compresión espacial aumenta los niveles de angustia que significa estrechamiento. En un nivel patológico, puede inducir fobias, sensaciones de asfixia o pánico, obstruyendo la calidad de vida y el ejercer normalidad.
La proxémica, de estas nuevas distancias físicas y sicológicas, además de alterar la cohabitacion vecinal, el contacto social, los grados de anonimato y soledad, el flujo vehicular o la sensacion de privacidad, aumentará el uso de espacios publicos como bulevares, parques y paseos en forma peatonal, además de llenar avenidas y aceras con lo vehicular. Efectos predecibles.
Hay que distendir probables saturaciones al sumar habitantes y vehiculos por Ha. El hacinamiento y la sensacion de encierro en una ciudad densa debe ser compensado con espacios abiertos que permitan oxigenacion. Por algo, Nueva York tiene el Central Park y Paris, a
Ademas de haber una relación directa m2 verdes y plazas por cantidad de habitantes, existen 2 condicionantes en la convivencia urbana : espacios de distancia social y un sentido civico, en que los habitantes reconocen sus espacios colectivos a gratuídad. Distancia y cercania, simultanea. Delicada operación por la complejidad de los intereses en juego, que oscila entre lo público y privado.
La vida urbana, aunque predecible y controlada, es una concatenacion de hechos fortuitos e imprevisibles. Somos afectados aleatoriamente por los otros, porque hay mas trayectorias de colision, pero tambien oportunidades de contacto social. Aunque esté en alza el status de lo privado, lo público es estratégico como diluyente de esas fricciones. Lo intimo no se comparte, lo publico, si. Es accesible.
Los espacios publicos como escenarios accesibles cobran mas vigencia. En cierta forma, los lugares abiertos son el lubricante espacial, que mantiene aceitado este “apretujamiento”, un campo de choques. La necesidad de amplitud es proporcional a la densidad. Pero, su accesibilidad comun, tambien fricciona, porque si es permisivo, puede confundir los niveles de contacto.
Experimentar la vida urbana exige madurez gregaria y espiritu cívico, incluso buenas maneras, pues un efecto transformista actua, al intensificarse la vida pública. No basta solo el ámbito adquirido. Somos un colectivo.
Este hecho que introduce, el concepto de sociabilidad forzada, obliga a tolerar y aceptar mas diversidad, en un mismo espacio.
La cuestion es, si sumaremos m2 de espacios abiertos publicos a la ciudad, para compensar esta densificación.
Gino Schiappacasse
Arquitecto
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