Cuando el sexo es una enfermedad
Cuando el sexo es una enfermedad
A pesar de que este trastorno ha sido tratado muchas veces desde la frivolidad, la importancia de la adicción al sexo y el número, cada vez mayor, de personas que la sufren han propiciado que organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud se haya planteado su inclusión en el listado oficial de trastornos mentales. La adicción al sexo será, por fin, una enfermedad.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha anunciado recientemente que tiene previsto incluir la adicción al sexo en su catálogo de enfermedades para que, lo que hasta ahora se ha considerado sólo como un trastorno o ´vicio´, pase a considerarse oficialmente como una enfermedad mental. La iniciativa, cuya aplicación está prevista para el 2014, será precedida -muy probablemente- por la de la Sociedad Americana de Psiquiatría que, para el 2011, baraja ya integrar la hasta el momento minusvalorada adicción al sexo en su catálogo oficial de patologías.
"Hasta ahora la adicción al sexo se consideraba una alteración psicológica, un problema más, pero no estaba incluida ni en las calificaciones de la OMS ni en la DMSIV de la asociación de psiquiatría norteamericana, las dos más importantes", explicó el psicólogo y profesor de la Universidad de La Laguna, Conrado Viña.
La inclusión en este listado, lejos de ser un mero trámite, causará efectos tangibles y reconocerá oficialmente como enfermedad un problema que empezó a tener repercusión social cuando el actor norteamericano Michael Douglas reconoció públicamente padecer este trastorno que muchos, aun hoy, siguen considerando como una mera debilidad.
"Pasará a considerarse como un trastorno oficial, reconocido a efectos de políticas de prevención, sanidad y recursos", explica el profesor Viña.
Internet y el 'Cibersexo'
Un estudio reciente, apunta el psicólogo, habla de que en el mundo hay 60 millones de usuarios de Internet que visitan páginas eróticas con frecuencia. De esos, se estima, más de 2 millones son adictos al sexo. "Esta cifra justifica ya por sí misma la inclusión de esta patología en el catálogo oficial de enfermedades", añade.
La Red, más que cualquier otro tipo de medio, está propiciando la aparición de gente relacionada con lo que médicos y psicólogos consideran conductas sexuales compulsivas. La accesibilidad, el anonimato y la asequibilidad son sólo algunos de las ventajas que este medio proporciona al adicto al sexo.
Los problemas que sufre un adicto al sexo, trastorno conocido como ninfomanía-en el caso de las mujeres- y satiriasis a andromania -en el de los hombres- son similares a los de cualquier otro tipo de adicción. "Muchas veces se frivoliza mucho con la adicción al sexo y, en realidad, el sexo en este tipo de personas deja de ser una actividad placentera o una búsqueda de gratificación -que es lo que debe ser para cualquier persona sana- para convertirse en una necesidad compulsiva patológica, una manera de aliviar tensiones", asegura el profesor de psicología.
De hecho, las consecuencias de este tipo de adicción "denominadas sin sustancia, como la adicción al trabajo o a Internet" son similares a las relacionadas con la droga o el alcohol "dependencia, síndrome de abstinencia y ruptura con el entorno".
Tabaco y alcohol, las adicciones más frecuentes
adictos en las islas. Las adicciones más frecuentes en Canarias, explicó el profesor de Psicología de la Universidad de La Laguna, Conrado Viña, son las relacionadas con el tabaco y el alcohol. "Son sustancias legales pero lo que define a una droga es el uso que hagamos de ella. Por ejemplo, la heroína puede tener usos médicos", explicó. No obstante, pocos son los pacientes que acuden al psicólogo para tratar su adicción a la nicotina y, sin embargo, la mayoría optan por los fármacos. "La mayoría optan por la pastilla y se olvida de que el tratamiento más eficaz en este caso es el psicológico, la dependencia física es mucho menor que la mental y la motivación es la clave".
27.000 ludópatas. La ludopatía se define, explicó Viña, como un impulso incontrolable por jugar. "En este tipo de adicciones influye mucho el hecho de que la recompensa es inmediata y eso refuerza la conducta adictiva". Los datos revelan que, en el Archipiélago, hay unas 27.000 personas que sufren esta patología actualmente.
Trabajo y videojuegos. Otro de tipo de dependencias que han cobrado importancia en los últimos años es la adicción al trabajo o a los videojuegos.
"Ahora estos estímulos, con el juego a través de Internet, son más atractivos que antes porque incluyen alicientes sociales como la interacción social", explicó el psicólogo.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha anunciado recientemente que tiene previsto incluir la adicción al sexo en su catálogo de enfermedades para que, lo que hasta ahora se ha considerado sólo como un trastorno o ´vicio´, pase a considerarse oficialmente como una enfermedad mental. La iniciativa, cuya aplicación está prevista para el 2014, será precedida -muy probablemente- por la de la Sociedad Americana de Psiquiatría que, para el 2011, baraja ya integrar la hasta el momento minusvalorada adicción al sexo en su catálogo oficial de patologías.
"Hasta ahora la adicción al sexo se consideraba una alteración psicológica, un problema más, pero no estaba incluida ni en las calificaciones de la OMS ni en la DMSIV de la asociación de psiquiatría norteamericana, las dos más importantes", explicó el psicólogo y profesor de la Universidad de La Laguna, Conrado Viña.
La inclusión en este listado, lejos de ser un mero trámite, causará efectos tangibles y reconocerá oficialmente como enfermedad un problema que empezó a tener repercusión social cuando el actor norteamericano Michael Douglas reconoció públicamente padecer este trastorno que muchos, aun hoy, siguen considerando como una mera debilidad.
"Pasará a considerarse como un trastorno oficial, reconocido a efectos de políticas de prevención, sanidad y recursos", explica el profesor Viña.
Internet y el 'Cibersexo'
Un estudio reciente, apunta el psicólogo, habla de que en el mundo hay 60 millones de usuarios de Internet que visitan páginas eróticas con frecuencia. De esos, se estima, más de 2 millones son adictos al sexo. "Esta cifra justifica ya por sí misma la inclusión de esta patología en el catálogo oficial de enfermedades", añade.
La Red, más que cualquier otro tipo de medio, está propiciando la aparición de gente relacionada con lo que médicos y psicólogos consideran conductas sexuales compulsivas. La accesibilidad, el anonimato y la asequibilidad son sólo algunos de las ventajas que este medio proporciona al adicto al sexo.
Los problemas que sufre un adicto al sexo, trastorno conocido como ninfomanía-en el caso de las mujeres- y satiriasis a andromania -en el de los hombres- son similares a los de cualquier otro tipo de adicción. "Muchas veces se frivoliza mucho con la adicción al sexo y, en realidad, el sexo en este tipo de personas deja de ser una actividad placentera o una búsqueda de gratificación -que es lo que debe ser para cualquier persona sana- para convertirse en una necesidad compulsiva patológica, una manera de aliviar tensiones", asegura el profesor de psicología.
De hecho, las consecuencias de este tipo de adicción "denominadas sin sustancia, como la adicción al trabajo o a Internet" son similares a las relacionadas con la droga o el alcohol "dependencia, síndrome de abstinencia y ruptura con el entorno".
Tabaco y alcohol, las adicciones más frecuentes
adictos en las islas. Las adicciones más frecuentes en Canarias, explicó el profesor de Psicología de la Universidad de La Laguna, Conrado Viña, son las relacionadas con el tabaco y el alcohol. "Son sustancias legales pero lo que define a una droga es el uso que hagamos de ella. Por ejemplo, la heroína puede tener usos médicos", explicó. No obstante, pocos son los pacientes que acuden al psicólogo para tratar su adicción a la nicotina y, sin embargo, la mayoría optan por los fármacos. "La mayoría optan por la pastilla y se olvida de que el tratamiento más eficaz en este caso es el psicológico, la dependencia física es mucho menor que la mental y la motivación es la clave".
27.000 ludópatas. La ludopatía se define, explicó Viña, como un impulso incontrolable por jugar. "En este tipo de adicciones influye mucho el hecho de que la recompensa es inmediata y eso refuerza la conducta adictiva". Los datos revelan que, en el Archipiélago, hay unas 27.000 personas que sufren esta patología actualmente.
Trabajo y videojuegos. Otro de tipo de dependencias que han cobrado importancia en los últimos años es la adicción al trabajo o a los videojuegos.
"Ahora estos estímulos, con el juego a través de Internet, son más atractivos que antes porque incluyen alicientes sociales como la interacción social", explicó el psicólogo.
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Muy interesante... ¡Uy! ¡Estoy enfermo! ¡Soy un sátiro!
Bromas aparte, creo que hay que diferenciar la adicción al sexo con la actitud erótica y la sensualidad. El erotismo forma parte de nuetra dimensión humana, en tanto el sexo es somático. El erotismo lo encontramos en las imaginaciones privilegiadas, el sexo en los manuales de medicina.
Chivo, sátiro y lascivo. Lúdico personaje.
Por tus palabras, te veo como homo eroticus.
Abusus non tollit usum.
Saludos.
Jajajajaja Muy bueno. Desde luego es usted increible. Su tono ironico no deja pelo suelto. Tiene contestacion para todo.
JAJAJAJA
Desde España
Carmen
Todos los hombres tendriamos una etapa de ser "satiriasis a andromania". Pero eso se pasa solo. Eso no es una patologia mayor, a lo mas una mala costubre, quizá una adicción. Seria pProbablemente la adicciçon menos peligrosa. NO, no, no. Es otra la cosa, estos gallos estan confundidos:
Creo que sí puede haber un sexo mórbido. Algo como la obesidad mórbida entre los comedores compulsivos y a lo mejor tambien descubrirán un "deportista compulsivo" entre los adictos al deporte. No es la adicción la patologia hasta que se convierta en una absoluta exclavitud que impida el buen desarollo en otras areas de las personas. Todos los hombres pasamos por una edad en que no hay otra cosa en la cabeza, lo que nos covierte en enfermos es cuando estamos dispuestos a sacrificar indefinidamente otras cosas que sabemos mas valiosas para nosotros para continuar con la adiccion. No es enfermo el que anda caliente todo el dia sino el que deja de trabajar, estudiar o relacionarse bien por el cuentito.
Hay una edad en que no cabe otra cosa en la cabeza.
Respecto al artículo. Me parece que peca de alarmista. Es mi opinión profana, por su puesto, no he hecho ningún estudio al respecto que no sea mirar a mi alrededor.
Sin embargo, lo que puedo ver, tiene más bien que ver con la oferta sexual que con la demanda. Basta encender la televisión para ver mujeres de pechos y glúteos siliconosos prometiéndonos tácitamente convertirse en nuestras siervas sexuales si usamos tal o cual desodorante, u hombres hormonoesculpidos ofreciendo lo mismo y ya no sé bien a quien.
Salimos a la calle, abrimos un diario o una revista...y no es difícil encontramos con lo mismo.
Encendemos el computador, abrimos el correo electrónico...y mejor ni les cuento.
La sexualidad hace rato salió del closet. Y ahí están los medios insistiendo majaderamente de que si no eres un semental insaciable y bien dotado...no eres nadie que no sea el objeto de las pullas de tal índole.
Asi que, esto es como el cuento del rey que iba desnudo. Todos callamos y dejamos creer que hacer el amor todos los días y a toda hora es algo absolutamente normal si no eres un viejo.
Y asi, con todo esto...como no va a haber alguien que prenda.
Tom
Segun la Organización Mundial de la Salud, es una adiccion como cualquier otra, pero adiccion al fin, conozco una persona que si bien no me lo ha confesado, pero de la forma en que ella procede, es evidente que esta afectada. va mas alla inclusive que el propio deseo de llevar una vida diferente, se ve que en cuanto al deseo esta fuera de control, como toda adiccion tiene su tratamiento, pero profundo no es una charla ni es cosa de unos dias, ni hay que sentirse avergonzado de padecer, el actor Norteamericano Michel Douglas lo hizo publico, para que otras personas con el mismo problerma se animen a enfrentarlo.