- Negro cielo de piedra.
- Estrellas luciérnagas cual sombras de abismos difusos.
- Almas en un puño.
- Sueños truncados.
- Angustia de muerte.
- Esperanza huidiza y lágrimas de corazones confusos.
- Sacrificados guerreros.
- Entrañas de la madre tierra atesorando sudor y sacrificio.
- Ilusiones humildes.
- Glorias de papel.
- Utopías de pobreza.
- Esperanzas volátiles que la guadaña reserva al duro oficio.
- Madrigueras de muerte.
- Héroes de penumbra que estremece Atacama y el alma.
- Santos barones.
- El pan de cada día.
- ¡Benditos seáis!
- Gusano mecánico portador de vida, ¡gracias en la calma!
- Júbilo y esperanza.
- Negro cielo de piedra.
- Sacrificados guerreros.
- Madrigueras de muerte.
- Júbilo y esperanza.
- Autor: Mateu Andreu Ibáñez
Publicidad por Bligoo.com







Estratos veteados de dolor, recelo, sueños y hiel.
Mundo de arteria y tesoro bajo su curtida piel.
Abismales rutas de seda traficadas juntos,
muy poco para todos y mucho para unos.
Pecho, bizarría y temple al riesgo, ¿qué más suerte?
Dura tarea y negra expectativa de muerte.
Dos monedas más para menos hambre
y treinta de oro a excesos del hombre.
Objetiva disposición legislativa para arbitrar.
En el riesgo, seria seguridad.
En la salud, juicioso control.
En los honorarios, justicia.
Punto y aparte la minería, parlamentaria sin tardar.
Autor: Mateu Andreu Ibáñez
Techos de paja y, viga en el ojo financiero.
Topos de tinieblas y dura subsistencia, abajo.
Gestión económica y proyectos que doblan, arriba.
Tanto monta, monta tanto, pero uno sepulto, el otro se va.
Dime tú, amigo, con el corazón,
sin obligación ni condición
si acaso con la mía coincide tu opinión.
¿Es en la niebla de la incomprensión
donde germinan los defectos
del egoísmo y la pasión?
¿Es y fue maldad sin atenuantes
lo de ahora y lo de antes?
¿La soberbia y la desconsideración
han nublado a toda generación
el camino hacia el perdón?
¿Es y fue el mundo un estercolero
donde el hombre como escarabajo pelotero
se afana con desmedida gana
a matar por egoísmo el respeto y la bondad
con su persistente y viva maldad?
Autor: Mateu Andreu Ibáñez
Nota de Internet: No existen estadísticas globales confiables de las muertes en uno de los empleos más peligrosos del mundo, pero una federación de sindicatos con sede en Ginebra estima que hay 12.000 fallecimientos por año.
¿ES ESTE EL MUNDO DE UN CRETINO? Para pobres y ricos
A los pies del lecho cual animal al acecho
la muerte escucha y comenta su suerte a una alimaña
merecedora de esta imagen con guadaña.
¡Por Dios negra penumbra! sombra de mal presagio
no es mi hora este agüero de oscuridad.
Si con Dios estoy, no consta pecado y rezo con castidad
el cielo tengo asegurado y del infierno, perdonado.
¡Pobre infeliz y desgraciado! Como aseguras saber
lo que solo esta en manos del Señor y su poder.
¿Acaso dudas que Satanás no ha de ver y retener
lo que por derecho propio esta en su haber?
¡No! No me da miedo tu ronca voz
ni tú sentencia atroz.
Al ser fiel creyente, y practicante lo he sido,
por el Señor seré acogido y protegido.
¡No!, amar solo a Dios no me vale, si no? hechos y sentimientos
es lo que salva el alma con relación a los Diez Mandamientos.
La verdad y sentir de tu equivocada vida
hiere el amor que Dios de los hombres espera y anida.
¡Maldita muerte!, sabes que no es mi suerte
tu negro y lúgubre mensaje de hereje.
Acude a otro con el vaticinio y deja que el Señor con su contagio
ilumine mi fe, pues con mi amor y fidelidad a Él, me salvaré.
La muerte no es de arriba ni de abajo en su trabajo,
solo recoge el alma o su despojo
para que en balanza y proceso, por tu hacer y peso,
subas o caigas al cielo o en el infierno.
¡Oh muerte, no se, si eres cruel y vacía de sentimiento en este día!
Acentúas el sufrir de morir, y la duda de saber a quien debía amar.
Haber si después de tanta afecto a Dios en mí caminar
existe otra verdad que no he sabido advertir, ni comprender su valía.
¡Si!, ¡si por fin!, en tus ideas fijas hay una tenue luz de motín.
Si la duda prevalece y un cambio de amor en ti acontece
las Leyes de Dios deberás practicar
y a no muy tardar, las campanas del cielo oirás repicar.
¿Pues? no se?... ¿Eres la muerte o mi suerte?
¿Quizá no debo desoírte y si creerte...?
Hay duda, pero he de confesar a mí pesar y de mi fuero interno
que por amar sólo a Dios, quizá he ganado el infierno.
¡Sí! ¡Ignorante! ¡Que suerte la tuya al reconocer!,
por ello termina mi cometido y a mi reino debo retroceder.
Mi negra imagen se va de tus ojos dichosos, amigo,
pues no me corresponde, ni puedo llevarte conmigo.
Grata oportunidad y no es al azar
lo que Dios parece para ti reservar.
Si pierdes el nuevo camino
perecerás pronto, pues será tu destino.
¡Recuerda iluso! Has de amar a tus semejantes en tu hacer,
pues al cielo, no se va con rogar a Dios y seducirle.
Es por sus Diez Mandamientos y de su ley proceder
lo que otorga valías al Señor para infierno o cielo consecuente.
¡Espera muerte? espera! Gracias por aclarar mi confusión.
Ya no tengo temor, sino, vergüenza y pena de perderte.
En la medida que me conciencio y aprendo la lección
se aleja tu imagen extraña, ¡guadaña de mi suerte!
Mi amor propio esta herido y mi mente confusa,
pero se reconocer y confesar la gravedad de mi mente obtusa.
Por no entregarme a los demás, y si todo al Señor
soy por ello y entre sus hijos, un gran deudor.
¡En fin!, que por amar solo a Dios equivoqué mi destino.
Pero hoy que tengo la oportunidad de mi alma salvar,
haré el bien sin mirar a quien me conviene amar.
Y así, dejare por fin de ser lo que fui en mi pasado camino,
un ignorante, un egoísta y un cretino.
Autor: Mateu Andreu Ibáñez