Malas decisiones. Asi fue. El tiempo de las circunstancias politicas y sus implicancias historicas para cambiar la mirada. Somos hijos de las circunstancias . Por lo tanto, insertos en una comunidad linguistica de los desorientados, ya que, el lenguaje no es sino una razon de ser de nuestras perplejidades epistemicas. Por ello, resulta imponente como un discurso de cinismo puirificador respecto a los grupos, individuos, comunidades identitarias y modelos culturales en constante expansion socializante se condiciona. Un incontinente condicionamiento consciente y deliberado de que somos el mundo, a pesar de la sinuosa senda de coloquios vociferantes respecto a la politica.
Señalar, en verdad, que la democracia es un canto esclarecedor a una supersticion muy difundida seria bastante incomodo, en principio, para los apologistas del desmadre de la razon constructivista. Ademas, una razon humana provista de multiples maneras de utilizar deliberadamente el entorno significante en que anida, puesto que, asi, le permite modelar realidades. Acontece ienxorablemente que el hombre que anida en nuestra inefable politica no es, pues, sino disfraz, mentira e hipocresia tanto en si mismo como respecto de los demas.
Momentos aletargados. De este modo, la democracia es una intrigante osadia en la penumbra del acontecer temporal desde el realismo sanguinario de las relaciones de poder.
En otras palabras, la moral social de los ilusos conscientes se ve intimidada por el estremecedor espiritu de los tiempos. Por ello, tanto Allende como Pinochet son tejedores de ilusion. Ilusiones desprovistas de precaria actitud prevaleciente respecto a lo que habia que hacer. Cuando el unforme les generaba frenesi, cuando, la politica les inmolaba.
Esa es la cuestion. Una virtud escasa en el espacio sagrado de monstruosidades estreotipadas que nos efrece nuestro inefable pais.
Cuando se cambia la mirada?






