
En la notable obra Historia de Chile de Gonzalo Vial, 1891-1973, se hace alusión a un tipo de personaje que vive sujeto al poder gracias a su admirable capacidad de armar entuertos, componendas, arreglines de última hora, alianzas coyunturales con quienes antes eran sus declarados enemigos. Este personaje cruzaba todas las ideologías.
Con igual faciliadad se le encontraba tanto en la izquierda, como en el centro o en la derecha. Me refiero al "macuco".
Hago este alcance a propósito de una reflexión que me nace observando el acontecer político.
Siempre he sido tremendamente desconfiado de los partidos políticos, me asombra la falta de democracia que siempre ha existido al interior de las coaliciones, pero lo que ha pasado durante este último mes, cuando pensaba que nada más me podía sorprender, veo situaciones que son francamente aterradoras.
Heconstatado que en la política chilena, y con más fuerza que nunca renació de las cenizas en gloria y majestad el insondable y temible "macuco".
Francisco de la Maza, un joven líder de la UDI, casi fue crucificado por proponer, para el polítburo de esa colectividad, democracia interna. Su blasfemia fue plantear un militante un voto.
La totalidad de los medios calificaron de una dura derrota para De la Maza, el rechazo que provocó su propuesta. ¿ Derrota? . Mi impresión más bien es que obtuvo un silencioso triunfo que comenzará a manifestarse en el tiempo. Algo quedó flotando en el ambiente de ese encuentro político. Incluso aquellos dirigentes intermedios, a quienes a varios de ellos conozco, me confesaron que les quedó dando vuelta la idea. Y más allá de la colectividad, en el ciudadano común y corriente quedó flotando la premisa que en la medida que la UDI no se democratice de verdad, nunca va a ser alternativa de gobierno. Pero para la opinión pública, De la Maza fue derrotado por el macuco.
En la Democracia Cristiana fue celebrado como un tremendo sufrió haber impuesto la "curiosa moción de un militante un voto". En el partido que parte su nombre con la palabra democracia, resulta todo un hallazgo que recién en el 2006 hayan aprobado esa fórmula democratizadora. Ganó la Alvear , pero que no se descuide porque "el macuco nunca da una batalla por pérdida.
Ahora vienen las elecciones en el PPD. Los de siempre, aquellos que han administrado el poder de esa colectividad para su propio beneficio no quieren ceder ese espacio. "El Macuco, sin que nos diéramos cuenta, lleva muchos años gobernando esa colectividad. Me resultaron francamente conmovedoras las palabras de Fernando Flores en un entrevista concedida al Diario La Segunda", cuando señala que "he hecho cuatro años de aprendizaje en el PPD y estoy asombrado por la falta de ciudadanía interna, la falta de un buen trato a los militantes, el conjunto de decisiones arbitrarias, el manejo oligárquico del poder, que al final termina con amenazas. La gente vive con muchos miedos en el PPD: miedo de que los saquen de sus cargos, miedo de perder su futuro político.
Son muchos los que están indignados con eso y es tiempo de pararlo. Entonces, uno de mis lemas es "recuperemos la ética", y la ética consiste en no comportarse de modo deliberadamente cruel con la otra gente, en no hacerlos vivir con incertidumbre innecesaria y hasta con miedo de perder el trabajo".
Recuperar la ética es precisamente lo que requiere la política chilena, hay que exterminar de raíz al insano macuco, a aquel que descompuso nuetra institucionalidad en los pasados años.
En cualquier cuerpo intermedio decir recuperar la ética debiera ser aplaudido alabado, digno de imitación. Un poco lo que dijo De la Maza en La UDI. Algo de la Alvear en el PDC. Recuperemos o mantengamos la ética en la empresa. En la universidad, son palabras que se oyen bien... pero decirlo al interior de "La Cosa Nostra", es un suicidio. ¿Estará pasando lo mismo en los partidos políticos chilenos?
No lo inventaron el 2006
Explícanos por favor.
Macucos de Hoy y de Siempre