jorge Muñoz Cerda

ESTRUCTURA DE LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN EN CHILE

Resumen

Jorge Muñoz Cerda – César Jiménez Yañez
jmuno020@gmail.com - cjimenezy@gmail.com


La presente investigación fue realizada con el objetivo de conocer y analizar la estructura mediática nacional para proponer los primeros lineamientos de estrategias de la comunicación que apoyen distintos procesos de desarrollo social como lo es la descentralización y regionalización en Chile. Para lograr lo anterior, se concluyó que como primer paso, se debe tener información actualizada –radiografía- acerca de la configuración de los medios de comunicación en Chile tanto a nivel de su estructura como de su funcionamiento.


Introducción


Conocer la importancia que juega hoy la comunicación y los medios en nuestra sociedad -como motor de cambios sociales- es fundamental, por lo que la presente investigación está orientada a entregar una “radiografía” actualizada de las estructuras de propiedad y las estructuras de mercado de los medios de comunicación en Chile; esto, con el objetivo de conocer y comprender sus dinámicas y lógicas de operación.
No es nuevo ver cómo las empresas relacionadas a los medios de comunicación han incrementado su presencia en la actividad económica, haciendo de este sector un sector muy competitivo, diversificado y dinámico; todo, gracias a los procesos de trasnacionalización de las telecomunicaciones, la desestatización y la mercantilización de sus bienes y servicios. Debido a esto, los más poderosos han logrado generar grandes corporaciones con presencia multiterritorial haciendo que su alcance geográfico se extienda, en algunos casos, más allá de las fronteras locales. Esta estructura oligopólica, donde sólo unos pocos producen programas similares dentro de un mismo mercado, les ofrece la posibilidad de unirse y tornarse invulnerables ante presiones de otros grupos económicos, políticos y sociales. América Latina, por su parte, cuenta con mercados de medios bien desarrollados, que con el proceso de expansión, tecnificación y concentración se consolidaron: Televisa en México, Red O’Globo en Brasil, el grupo argentino Clarín y en Chile, los grupos Edwards y COPESA, se consolidaron como corporaciones oligopólicas de multimedios donde además participan con distintos socios corporativos internacionales.
La actual estructura de propiedad de los medios de comunicación funciona de acuerdo al modelo económico imperante, donde los patrones de expansión son muy centralizados y determinados por los intereses del propietario, para quien el medio de comunicación no es más que parte del aparato productivo. En la investigación, se analizan las distintas relaciones de todos los actores en este “proceso productivo”, en el cual se insertan y desenvuelven corporaciones y/o empresas que generan medios de comunicación que se financian mayoritariamente a través de la publicidad y que, por medio de empresas distribuidoras, entregan y/o comercializan sus bienes y servicios para llegar a las personas o consumidores finales. Un tratamiento especial, en este proceso, es el caso del Estado Chileno, que aparte de tener empresas de comunicación compitiendo en el sector, es un fuerte avisador. Esta situación “particular”, no le impide ni inhabilita para cumplir su rol de ente regulador y desconcentrador de este sector.
En Chile los medios de comunicación se caracterizan por un fuerte componente centralizador a nivel político, económico y territorial, asociado a un fuerte componente ideológico, que los hace concentradores de poder. La estructura centralista se expresa en el carácter dominante que han adquirido las empresas que se desarrollan desde la Región Metropolitana para expandirse hacia otras regiones del país. El objetivo de contar con una “radiografía mediática nacional” es que permita conocer y comprender la configuración -en estructura, el funcionamiento económico, político, social, ideológico y legal- de los medios de comunicación en Chile.


Estructura Económica de Los Medios de Comunicación
Diversos estudios y análisis realizados a los medios de comunicación han arrojado que la concentración económica de los mismos está representada por los monopolios y oligopolios, presentándose estos últimos en mayor escala, ya que la existencia de estos grupos permite a los empresarios establecer acuerdos en cuanto a tarifas de inversiones publicitarias y demás transacciones de tipo comercial relacionadas con el intercambio de mensajes, de tal manera que todos obtengan similares beneficios. Por lo que la ecuación es: a mayor concentración (grupos monopólicos y oligopólicos) menor la participación individual y de grupos sociales. De esta forma, el desempeño de los medios de comunicación está determinado por los intereses del propietario de la compañía, para quien el medio no es más que parte del aparato productivo (Herrera, 2004).
En términos del esquema teórico de Lasswell, el Quién Dice, está representado por los grandes propietarios, quienes a través de sus empresas emiten su ideología “económicamente” dominante en la sociedad hacia una audiencia determinada. La forma más práctica de transmitir esa ideología dominante es a través del monopolio del mercado de medios. Con este dominio del mercado, es como las naciones propietarias de los medios, han logrado obtener importantes beneficios en el ámbito ideológico, económico y político, logrando influir en la conducta del público con el fin de que éste apoye determinadas acciones orientadas a satisfacer intereses nacionales. Esta situación deja a los medios de comunicación de los países del “tercer mundo” en una clara situación de dependencia informativa en lo que respecta a las fuentes primarias de información que son las agencias, teniendo que utilizar sus servicios para saber lo que ocurre tanto en el mundo como, a veces, dentro de sus propias fronteras. Cabe destacar que es muy poca la información que fluye en sentido contrario; es decir, desde los países subdesarrollados a las naciones dominantes y la que se transmite deja mucho que desear de los denominadas “naciones del tercer mundo”, pues dichas noticias están cargadas de violencia, muerte y catástrofes naturales, elementos que hacen de la mercancía cultural, un producto de mucha demanda para el publico. (Herrera, 2004)

En el contexto de la industria cultural, se observan dos tipologías, más recurrentes:

1) Propiedad Cruzada, esto es, cuando la empresa tiene la propiedad de dos o más medios de igual tipo en el mismo mercado.

2) Grupo Propietario, cuando una empresa tiene la propiedad de dos o más medios del mismo tipo en diferentes mercados.

En términos de la Estructura de la Propiedad se han identificado cinco procesos de integración empresarial (Sánchez, 2000):

- Integración Vertical: cuando una empresa controla parcialmente los canales de producción y comercialización de un mercado en particular.

- Integración Horizontal: cuando una empresa posee el mismo tipo de medios de comunicación en distintos mercado.

- Integración Internacional: la expansión en mercados internacionales de una compañía que se ha especializado en un tipo de medio.

- Integración Multimedia: el control de varios medios por parte de una empresa. Esto significa una propiedad cruzada entre medios impresos y audiovisuales.

- Integración Multisectorial: empresas o holding que están involucrados en otros sectores económicos y que obtienen control sobre un medio.


Una forma de entender la estructura y funcionamiento de los medios de comunicación a nivel empresarial, es graficar las redes y lógica de operación de estas grandes empresas y compañías revisando cuáles son los actores y factores que intervienen en este proceso de desarrollo social; al mismo tiempo poder comprender cuál es el rol de cada actor y cómo se insertan en el panorama social. (cuadro Nº 1)

Cuadro Nº 1: Lógica y redes de operación de las empresas de comunicación

Fuente: Elaboración propia

El diagrama (Cuadro Nº 1) muestra las relaciones de los distintos actores en este proceso en el cual se insertan y desenvuelven las empresas que generan medios de comunicación y que se financian mayoritariamente a través de la publicidad. A su vez, estos medios de comunicación entregan o comercializan productos intangibles que a través de empresas distribuidoras llegan a las personas o consumidores finales, manteniendo así un cierto “status quo”. Un tratamiento especial es el caso del Estado chileno en este proceso ya que en nuestro país, aparte de ser una empresa de comunicación más en el sector, es además un fuerte avisador. El Estado, al mismo tiempo, debe cumplir su rol de ente regulador y desconcentrador del sector.

Medios de Comunicación en Chile
Es común considerar a los medios de comunicación como uno de los pilares más importantes en el desarrollo de la democracia. A ellos se les atribuye una serie de funciones como la vigilar a los poderes públicos frente a la posible comisión de abusos sobre la ciudadanía y representar la diversidad de puntos de vista existentes en la sociedad, a tal punto que la libertad de expresión ha sido considerada, junto con la libertad de conciencia, uno de los derechos humanos fundamentales dentro de las sociedades contemporáneas. En este sentido existe consenso respecto de que los Estados tienen la obligación de implementar políticas públicas y marcos legales que promuevan el pluralismo y garanticen el libre acceso a la información por parte de la ciudadanía. En Chile el tema ha estado presente con especial relevancia desde el término del régimen militar, vinculado a la superación de un marco legal altamente represivo que incluía elementos como la censura previa, el juzgamiento de periodistas por tribunales militares, el delito de desacato y un régimen de protección especial para las autoridades civiles y militares, entre otros (Corrales y Sandoval, 2005:1).

Para Ken Dérmota (2002), en general los medios chilenos son menos pluralistas, de peor calidad y paradójicamente, menos apropiados para las exigencias de una democracia que lo que fueron durante la dictadura. En los quioscos es posible encontrar variados diarios bien impresos, el dial está lleno de estaciones radiales y los medios audiovisuales han atraído una importante inversión extranjera. De cualquier modo, una lectura más atenta nos permite constatar que el nivel del periodismo en Chile está debajo del nivel de sus vecinos, muchos de los cuales son verdaderamente subdesarrollados. Los medios de prensa están escindidos y no reflejan al chileno promedio, que es más abierto, liberal, tolerante y curioso.
Para Carlos del Valle (2006), en Chile los medios de comunicación se caracterizan por un fuerte componente centralizador a nivel político, económico y territorial asociado a un fuerte componente ideológico, que los hace concentradores de poder. “La peculiaridad del caso chileno es que estos procesos económicos de concentración van acompañados de un marcado ‘monopolio ideológico’ y la presencia de grupos extranjeros que se mueven en la lógica de la ‘industria de la entretención’, van copando los espacios comunicativos y relegando a los márgenes la diversidad cultural y política”. “La centralización se expresa en el carácter dominante que han adquirido las empresas que se desarrollan desde la Región Metropolitana para expandirse hacia otras regiones del país y cada vez es más fuerte la presencia de audiencia en regiones de radios que pertenecen a grandes consorcios” (Sunkel y Geoffroy, 2001: 114-116). En el aspecto territorial, la mayor parte de los medios pertenecen a reducidos grupos de carácter oligopólicos que, desde la capital del país (Santiago) controlan el mercado de la prensa (dos grandes consorcios y un diario del gobierno de turno), la radio (dos consorcios extranjeros, siete radios institucionales y tres empresarios nacionales), y la televisión (seis canales de difusión nacional). De todos ellos, sólo una cadena de radiodifusión ha surgido en una región, aunque su lógica de administración y gestión, es similar a las cadenas nacionales.

Los estudiosos de la prensa y quienes trabajan en ella coinciden a la hora de aseverar que la concentración de los medios escritos en Chile es tan extrema que no se da en ningún otro país en democracia. Para el periodista y académico Juan Andrés Lagos, ex director de el diario El Siglo, la situación actual de la prensa chilena se podría catalogar de un oligopolio que va extendiendo su influencia en la ramificación que no tiene que ver estrictamente con la propiedad, sino que con un montón de otras cuestiones que terminan por cerrar un círculo y hacer que en Chile, en prensa, tengamos un espacio extraordinariamente totalitario con una aparente libertad, ahí se explican las agendas temáticas, las pautas y una serie de cosas. Para Lagos, uno de los responsables es el periodismo, ya que no cumple con su función social de informar y que no hace un tipo de construcción de la realidad a partir de investigaciones o develaciones periodísticas, sino que a partir de los mismos actores, que son los protagonistas de los distintos ejercicios del poder, realiza su trabajo. Además de estos factores, se debe considerar y recordar que los medios de comunicación se sustentan a través del avisaje publicitario, ya que las ventas en quioscos representan una parte mínima de los ingresos. Con esto, las empresas que colocan su publicidad en los medios de comunicación pueden, en muchos casos, influir en la línea editorial, la pauta de noticias e incluso, decidir la subsistencia de éstos.

Ejemplo de esta concentración es que en Chile seis de los siete diarios de circulación nacional pertenecen a dos grupos económicos con una clara ideología común: Grupo Edwards (El Mercurio, La Segunda y Las Últimas Noticias) y el Grupo Saieh o COPESA (La Tercera, La Cuarta y Diario Siete), salvo La Nación que es de propiedad pública. Se trata de un fenómeno de concentración de medios, denominado duopolio, tal cual como lo señala Ken Dérmota (2002) en su libro “Chile Inédito, el Periodismo Bajo Democracia” donde lo califica como el polo opuesto del periodismo de interés público y como el bastión del periodismo de interés particular, objetivos que distan bastante de la concepción del periodismo con responsabilidad social.

Estructura de Propiedad de los Medios de Comunicación en Chile
Analizados 230 medios de comunicación (radio, televisión, diarios, revistas y otros medios relacionados) con presencia nacional y regional en Chile, encontramos fuertes grupos económicos chilenos y extranjeros, muchos ligados entre sí, que atraviesan transversalmente casi todos los soportes comunicativos, dando cuenta de un sector económico altamente cohesionado y concentrado. Incluso algunos grupos económicos (Cuadro Nº 2) tienen altas participaciones de mercado debido a la presencia de varios y distintos tipos de medios de comunicación. Por otra parte, y como una constante, aparecen el Grupo Edwards y COPESA (Cuadro Nº 3), como líderes indiscutidos en el mercado de los medios de comunicación en Chile.

En el Cuadro Nº 2 podemos ver que de los primeros grupos económicos, tres son conglomerados chilenos (Grupo Edwards, COPESA y el Grupo Claro) y dos conglomerados extranjeros (Grupo Televisa y Grupo Cisneros). De los chilenos, los dos primeros duopolizan el sector de la prensa escrita y revistas nacionales, quedando el grupo Claro con importantes participaciones de mercado en varios sectores, destacándose el de la televisión abierta y cable. En cuanto a los grupos extranjeros, Televisa (México) es el productor nacional más grande en materia de revistas (más de 20 publicaciones), junto con ser el dueño de la empresa distribuidora de revistas más importante del país. En tanto, el grupo Cisneros (Venezuela) es dueño de la cadena de radios con transmisión a nivel nacional más grande del país con 8 radioemisoras.
Otros datos importantes a considerar son los que tienen que ver con la posesión de medios de comunicación (Cuadro Nº 3) y posesión de empresas de comunicación (Cuadro Nº 4). Con relación a la cantidad de medios de comunicación por grupo económico, de los primeros cinco, nuevamente nos encontramos con cuatro de los grupos mencionados anteriormente (Edwards, COPESA, Televisa y Cisneros), apareciendo en quinto lugar el grupo que representa el Estado con 8 medios de comunicación relacionados a él, siendo los más importantes TVN, Diario La Nación y el Diario Oficial. Por otra parte, en cuanto a posesión de empresas de comunicación, nos encontramos con los mismos grupos económicos en los primeros cinco lugares. La diferencia la pone un nuevo grupo, que a través de sus empresas ha entrado fuertemente a competir con distintos medios de comunicación. Hablamos del Grupo de Empresas UC, relacionadas con la Pontificia Universidad Católica de Chile, donde aparte de contar con un canal de televisión abierta y cable, ha entrado al dial FM con una radioemisora y al sector de las revistas, con una de corte deportivo reforzando al mismo tiempo su área deportiva en televisión.
El grupo Edwards y COPESA son los conglomerados con mayor cantidad de empresas y medios, teniendo en promedio cada uno, dos medios de comunicación por cada empresa que poseen. Para el caso de Edwards de sus 20 empresas surgen 41 medios de comunicación, en su mayoría propios, más los diarios asociados a la red de diarios regionales. Para el caso de COPESA, de sus 21 medios de comunicación sólo se asocian 10 empresas. En el caso de Televisa, el tercer grupo con mayor cantidad de medios de comunicación con sólo 2 empresas de su propiedad se debe a que una sola de sus empresas, en el caso de la Editorial, produce más del 20% de las revistas de circulación en el país.

Cuadro Nº 2:

Grupos Económicos con Mayor presencia en los Medios de Comunicación a nivel Nacional

Cuadro Nº 3:

Grupos Económicos con Mayor Cantidad de Medios de Comunicación



Cuadro Nº 4:

Grupos Económicos con Mayor Cantidad de Empresas de Comunicación

Medios de Comunicación en Chile e Inversión Publicitaria

La inversión publicitaria es la base de apoyo y crecimiento de los Medios de Comunicación debido a que su financiamiento, en todos los soportes, se basa en la publicidad y avisaje publicitario. Es por ello que las empresas privadas y públicas cada año en sus presupuestos y distintas campañas, destinan varios millones de pesos en hacer visibles sus productos, servicios, ideas o imágenes para llegar a las personas o consumidores finales a través de los medios de comunicación. Este mismo hecho, que la publicidad sea el insumo más importante en cuanto a financiamiento de un medio, hace que el mercado sea cada día más competitivo y no detenga a los medios para captarlos. Al mismo tiempo, en algunos casos, este fenómeno publicitario crea dependencia informativa en relación a la empresa que paga publicidad.

De acuerdo a la revisión histórica sobre la inversión publicitaria desde el año 2000 hasta el año 2005, la Televisión abierta se lleva más del 40% de la torta publicitaria, existiendo una fuerte concentración de la publicidad en los soportes de televisión abierta y diarios de circulación nacional (ambos se llevan más del 75% de la publicidad). En el año 2005 se invirtieron más de 400 mil millones de pesos en publicidad, de acuerdo a las estadísticas de Inversión Publicitaria entregadas por la Asociación Chilena de Agencias de Publicidad (ACHAP); siendo la Televisión donde más se invirtió (Cuadro Nº 5).

Cuadro Nº 5:

Inversión Publicitaria Total Año 2005 (En millones de pesos)

Fuente: ACHAP 2005
En cuanto a la Inversión Publicitaria Pública no existen cifras públicas sobre la inversión del Estado en publicidad y tampoco hay información disponible sobre la inversión en radios ni sobre los medios regionales. Es por esta razón, que el trabajo realizado por el Observatorio de Medios FUCATEL "Análisis Distribución Avisaje Publicitario de Las Empresas Estatales Años 2004 y 2005" abre una nueva ventana para conocer los criterios que maneja el Estado para distribuir la inversión publicitaria, que se concentra principalmente en televisión y prensa escrita y que, además, para muchos era desconocida.

Es así como este informe estableció que durante el año 2005 que las empresas estatales invirtieron más de trece mil millones de pesos en publicidad en medios de comunicación. En cuanto a la distribución, claramente hay una concentración de recursos en Televisión y Prensa, donde éstas capturan cerca del 82% de la participación total de la inversión publicitaria. Por otra parte, sólo el gobierno y los ministerios invirtieron más de 4 mil millones de pesos en publicidad televisiva y 1.220 millones en prensa escrita. En el caso de la televisión, la publicidad estatal se concentró en TVN (52%), Canal 13 (15%), Megavisión (15%), Chilevisión (10%) y Canal 2, la Red y UCVTV (8%). En prensa, los principales destinatarios de la inversión publicitaria estatal fueron los diarios de la empresa El Mercurio (48%) y del grupo COPESA (29%). Ambos consorcios concentraron el 77% de la torta publicitaria estatal. Otros diarios como Publimetro y La Nación sólo obtuvieron avisaje estatal en un 12% y 9% respectivamente.

Conclusiones

Com hemos visto en el presente trabajo los medios de comunicación chilenos tienen una configuración, a nivel de estructura y funcionamiento, altamente concentrada, cohesionada e ideologizada. Al mismo tiempo esta concentración cuenta con una red de vinculaciones a nivel económico y político en todos los sectores de la sociedad, hecho que los ha convertido a juicio de instituciones internacionales uno de los sectores con más poder en Chile (PNUD 2004). Este fenómeno mediático sólo contribuye a mantener un status quo social que favorece a ciertos sectores económicos y políticos, los cuales sólo responden a sus propios intereses dificultando en gran medida cambios sociales de vital importancia que potencien el desarrollo tanto humano, local y regional de nuestro país.

Por otra parte, dado que el sistema mediático nacional sea extremadamente concentrado y funcionalmente centralista, muchos de los temas importantes para la sociedad quedarán supeditados a los intereses editoriales del dueño o dueños de las empresas de comunicación. Es aquí donde se extraña el rol del Estado como promotor de las políticas públicas e interlocutor válido para la representación de la ciudadanía para posicionar, a través de los medios de comunicación, temas de necesidad pública como lo son el desarrollo local y regional del país.

Respecto al rol del estado, es cada vez más claro que éste se encuentra ausente en la generación de espacios y condiciones necesarias para garantizar la participación en los medios de todos los sectores. Según señala Abraham Santibáñez (Uribe 1998: 30) “El rol del Estado es presentar una alternativa, ser una voz distinta, la intervención de éste se plantea no con la propiedad de un medio, sino que con la generación de espacios y condiciones aptas para el pluralismo”. Esto en Chile no se ha dado ya sea en forma directa, como es la creación de medios u en forma indirecta como es el aporte en inversión y dineros. Ejemplo de esto es que la inversión estatal en publicidad en prensa, es decir, de los avisos que las instituciones del Estado publican en los diarios, un 50% está dirigido al grupo Edwards, un 30% a COPESA y el 20% restante se distribuyen en todos los demás medios. En este sentido, el Estado aparece como un promotor de la desigualdad y de la concentración de la propiedad. Otro aspecto no menor es que el Estado chileno también es parte de este sector económico, jugando el papel de un empresario más dentro del campo de las empresas de comunicación.

Pues bien, no todas las responsabilidades recaen en el mercado, los dueños de los medios de comunicación o el Estado. En otros lugares del mundo la ciudadanía juega un rol protagónico y fundamental a la hora de exigir sus derechos frente a la libertad de información, la veracidad y la representación. En Chile, en cambio, parece no existir una cultura de exigencia de derechos en este sentido, nuestro país adolece de una conciencia social cívica respecto del tema del pluralismo y de la comunicación, se confunde mucho con diversidad. La gente cree que es plural que existan varios medios de comunicación, muchos diarios o canales de televisión, no les importa quienes son sus dueños o que todos pertenezcan a una u dos empresas. Falta en la construcción de ciudadanía un componente fundamental y es que efectivamente un Estado democrático sea democrático en la medida en que sus espacios autónomos de comunicación social permitan la construcción de nuevos espacios donde puedan operar diversos actores de forma libre y plural.

Bibliografía

Asociación Chilena de Agencias de Publicidad (ACHAP). 2005. Estadísticas de Inversión Publicitaria. http://www.achap.cl

Contreras, Adalid. 1999. Encuentros y desencuentros entre comunicación, sociedad y desarrollo. Ponencia presentada al I Encuentro Nacional y Seminario Latinoamericano "La comunicación latinoamericana y la cuestión del desarrollo: balance y proyecciones en medio de dos milenios", Bolivia.

Corrales, Osvaldo y Sandoval, Juan. 2005. “Concentración del Mercado de los Medios, Pluralismo y Libertad de Expresión”. Centro de Estudios de la Comunicación. Universidad de Chile.

Del Valle, Carlos. 2006. Comunicación Participativa, Estado-Nación y Democracia. Discurso, Tecnología y Poder. Temuco. Ediciones Universidad de La Frontera.

Dermota, Ken. 2002. Chile inédito, el periodismo bajo democracia. Santiago. Ediciones B.

Fiol, Ana. 2001. “Propiedad y acceso a los medios de comunicación en el mundo”. Revista Chasqui 74.

Human Rights Watch. 1998. Los límites de la tolerancia. Libertad de expresión y debate público en Chile. Santiago. Lom.

Herrera, Meliant. 2004. “Los medios de comunicación social en la sociedad capitalista actual”. Revista Razón y Palabra 38, abril-mayo 2004.

Kapuscinski Ryszard. 2003. Los Cínicos no sirven para este oficio: Sobre el buen periodismo. Barcelona. Anagrama.

Palacios, Rolando. 2002. “Propiedad de los medios de comunicación en Chile: contextos y vínculos internacionales”. Universidad Diego Portales.

 

 

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Sitios que enlazan este artículo:

matias
dijo :

Hola,

Acabo de ver el post y me interesaría tener acceso a esos cuadros,

sobre todo al 2, 3 y 4.

Si no es muy tarde, por favor enviar a matiaspower@gmail.com

Gracias

19/06/2008 a las 2:19
Samael Vázquez
dijo :

 

esta largo el temita

 

creo que hay q editarlo 

-----------------
simplemente... Samael



19/12/2007 a las 15:04
mbnmbnm
dijo :

por la comunicación radial y la expresión ciudadana,

o los medios para la generación de una discusión ciudadana que aprende y aplica resultados concientes en forma sugerente y racional, que promueven el derecho a la expresión y calificación ciudadana, a la preferencia de ideas y así a la democracia

el Estado o Gobierno no se pone con ésta discusión porque no se atreve a hacerlo 

no hay una política que mantenga una propaganda permanente en TVN promoviendo y explicando "la gran página de participación ciudadana" ... ¿por qué no un canal abierto de televisión usando ese concepto junto a otros que realmente si pudiera preferir la ciudadanía en vez de las telenovelas o los concursos en televisión o las las entrevistas que se muchas veces se quedan en el esperate un ratito al aplicar conclusiones?

creo que la solución teórica, y propuesta o bien pronosticada es una cámara ciudadana que opine con derecho y voto ¿en las grandes políticas nacionales?... no ... mejor, en las chiquitititas, chiquititas...

eso significa distribución de poder, posiblemente un subconcepto de regionalización, que cambiaría uno que otro método de votación en la Cámara de Diputados y Senadores

 

tenemos artos Senadores por Regiones y artos Diputados por Distritos o Subdivisiones con que "se empecinan en dividirnos"

pero, no tenemos ni Senadores ni Diputados representando a los ciudadanos ...

los que hay representan a Regiones a un Partido a su Blog, su libro, pero, no creo que a la ciudadanía porque parecen muy ocupados...

 


me parece que sería bueno que existieran algunos Senadores o Congresistas por Ley que emergeran de una Cámara Ciudadana para aplicar la teoría de un porcentaje representativo de la población, con una organización civil y bloggera detrás.... 

éstos representantes ciudadanos se escogen ciudadanamene en una página nacional de participación que se dedica no sólo a escoger a éstos personajes, sino que a múltiples acividades para desarrollar todo proyecto preferido por la ciudadanía representándolo en el Congreso de Chile .... o en el Senado de Chile, con todas sus letras, y tal y como puede otro cualquier grupo de Parlamentarios y Senadores, también por ley, puedan éstos representantes ciudadanos presentar una moción, o petición de ley...

 

si los ciudadanos no somos capaces de tener representatividad real en la Cámara Baja y Alta nunca habrá olorcito a verdadera democracia

y creo que muchas personas lo entienden, pero, no se atreven a jugársela por ello....

 

es necesario modernizar la democracia y lo que propongo y cacareo es absolutamente posible y a la vez necesario

 

los Senadores y Diputados por la ciudadanía debierán tener un peso probabilistico en la decisión final de una ley de forma significativa, y la propia Cámara debiera determinar si puede convertirse incluso en mayoria o método que transforme nuestra democracia a partir de pequeños cambios probados que dan buenos resultados y representan una forma de disrupción, es decir, que penetra suavemente un sistema y lo transforma definitivamente minimizando el daño colateral satisfaciendo la demanda del público o preferencia ciudadana para seguir siendo aceptado al crecer... 

 

 

 

si concluyes lo que has dicho me parece muy bien concluido porque creo que otros estudios han concluido cosas similares e incluso han propuesos soluciones democraticamene galardonadas

 

el asunto es qué hacer y enfilarnos ?

o enfilarnos y luego decidir qué hacer

y por qué enrolarse?... por estar convencidos de tal o que cosa...en este caso   las conclusiones !

 

y dónde ? 

¿ promovido por quién? .... ¿al menos promovido?

 

en qué hay acuerdo ciudadano y en que mayoria  es algo que define el acuerdo ciudadano y la mayoría, pero, hoy no hay dónde discutirlo....

cachando o no ?

así me decía un profe... me aburría diciéndome que la solución es una ecuación diferencial....

sólo hay pocas posibilidades creo yo,

no cachando

ni ahí

o bien tecleando y convencido

 

 

19/12/2007 a las 15:53
Enrique Ernesto Lavin Orellana
dijo :

El tema es altamente preocupante. La alta concentración de medios en pocas manos, las cuales están claramente dirigidas sólo al lucro especulativo, configura un espolón de proa para el desarrollo y mantenimiento de una democracia genuina.

Gran parte de la pasividad y falta de capacidad de asombro, pasan por la farandulizacion de los medios de comunicación.

Ïnfimos horarios con espacios culturales, pequeños espacios con programas de discusión pública, lo mismo ocurre con espacios dedicados a nuestras costumbres. Los programas dedicados a la juventud son absolutamente banales y con un alto grado de erotismo.

Acrecientan el problema, las políticas de autofinanciamiento de las universidades, las cuales, de alguna manera, entran en el ciclo productivista alejándose de su tarea formadora.

Lo mismo ocurre con los partidos políticos, los cuales dependen en gran medida de los aportes de estos grandes conglomerados. Esto último es transversal. Las campañas electorales, cada vez más, se encarecen llegando a montos cuantiosos que resultan inmorales si consideramos las necesidades sociales aún pendientes.

El relativismo, en todo sentido, cunde sin freno. Con grato placer para quienes nos venden placebos de todo tipo.

La vulgaridad y la falta de respeto es transversal en todas las capas sociales. Salva un poco la agobiada "clase media".

Si la Concertación no ha sido capáz de lograr los necesarios equilibrios...

...tendrá que venir Chavez...

Espero que este tipo de importaciones no sea necesario.



19/12/2007 a las 17:46
karen
dijo :

Hola, igual ha pasado harto tiempo pero me interesan los graficos, te lo agradecería mucho si me  los puedes mandar.

Mi mail es karen.karenm007@gmail.com

Gracias

05/05/2010 a las 16:18
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