Unchuflay despertó a las seis, se bañó, tomó desayuno, corrió al micro, forcejeó, llegó al trabajo, trabajó, discutió, lo retaron, almorzó, trabajó, flojeó, hizo horas extras, llegó la hora, se fue a casa, en micro, apretado, llegó, lo retaron por no comprar el pan, fue a comprarlo, tomó onces, sus hijos ya estaban acostados, vio el noticiero del trece, se acostó, su mujer ya dormía, se durmió, despertó a las seis, se bañó, tomó desayuno, corrió al micro, forcejeó…
Su madre comentaba: ¡Quien como Unchito que se fue a Santiago y no tiene que vivir esta vida tan sacrificada del campo!
donbaldomero.
P.S. Cualquiercoincidenciaconpersonasdelavidarealesintencional.
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Me ha hecho gracia su escrito lleno de ironía, pero es muy real, por lo menos para mí.
Saludos.
Tikva.
Desgraciadamente es real.
donbaldomero.
¿No le gusta andar como sardina enlatada en un medio de transporte público?...
Definitivamente no, mi querido Peón.
donbaldomero.
P.S. P4R.
P4R
la vida en el campo es otra cosa. En el escaso terreno de un sitio poblacional se pueden criar gallinas, tener una pequeña chacrita, vender los huevitos, hacer pan amasado y dejar que el tiempo se encarge de proveernos de los bienes necesario, que, en el campo no son tantos como en la ciudad.
El problema es que no nos atrevemos a dejar la ciudad y adentrarnos en lo que es la vida de pueblo, quizas mas sencilla, pero no por eso menos bella y llena de diarias sorpresas.