Jaime Sepulveda

Mi pesebre.

                                                       Pesebre de Jaime.

Que interesante se pone fin de año cuando puedo comenzar a armar mi pesebre; interesante cuando en el encuentro situaciones que se repiten en el norte de Chile, en la zona campesina chilena y en la ciudad. Es el resumen de varias experiencias encontradas en mis viajes, en mis conocimientos como profesor, en las vivencias de mi familia de origen campesino, en las costumbres socio-religiosas de la gente de mi pueblo.

Cuando observen mi pesebre, verán que hay frutas de la estación, ya que así lo hacen algunos campesinos de la zona Central de Chile. Colocan presentes comestibles debajo del árbol más común que existe, de nombre espino. Allí llevan huevos, algunos caramelos, frutas de la estación y pan amasado.

En el norte chileno, en las comunidades aymaras, el dueño de casa o la mamá, un día antes de Navidad, elige una llama, le cuelga caramelos y una campana al cogote del animal, para que los niños al levantarse muy temprano ese día, puedan escuchar la campana y ubicar al animal para salir corriendo a buscar los dulces sostenidos con cintas de colores vivos.

Las velas (de siete colores) son el camino iluminado que espero tener en los próximos 365 días del año que viene; los frutos secos para asegurar comida durante el año; las hojas de albahaca para el aroma campesino, etc.

Por supuesto las figuras que representan el Nacimiento de Jesús allá en Belén, en una pesebrera. Aquí quiero hacer una salvedad. Cuando estuve en Belén, el año 1999 (Febrero) solo tenía la imagen de una sola pesebrera, estando allí, me di cuenta que habían varias y en una de esas había nacido el Salvador (para los cristianos), por lo tanto acrecenté mis conocimientos de ese acontecimiento.

Cada pesebre armado tiene el tinte particular de aquel que lo arma.

Para los días de Navidad armo mi pesebre.

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