Insight bien interesante
Ya, de puro picao, frustrao, enojao, resentío y asustao.
Me pillé, desde ayer o anteayer, entrando nuevamente en lo que tal vez pueda ser un ciclo bajo de la ciclotimia que irresponsablemente yo mismo me diagnostiqué. El momento en que me empecé a sentir así probablemente fue cuando estaba terminando mi clase en la escuela de chacarilla. Los niños no estuvieron prestando la atención y cooperación que a mí me hubiera gustado, y cuando llegaba el momento de terminar me sentía un poco ensimismado, silencioso y molesto. No quiero sentir, tan al comienzo de mi vida, frustración y desencanto por lo que estoy estudiando, ni tampoco quiero abanderizarme por el sistema o por lo que sea, adoptando una postura de enojo hacia los niños y niñas que son mis alumnos y alumnas, pues son ellos seres humanos que con estímulo y guía adecuados pueden, estoy seguro, aprender cosas que yo les podría enseñar.
Este valle de onda que quizá está comenzando se ha caracterizado por la irritabilidad. Rabioso, ando enojado con la gente, me molestan mucho las actitudes de los demás (sean cercanos o desconocidos, mujeres u hombres, viejos o niños, etc.), y esa misma irritabilidad me hace molestarme conmigo mismo. Quizá, y como dijo Jeshua, lo que más me duele de estar así es el juicio y crítica constante que yo mismo me hago por estar así: “cómo voy a estar tan callado, cómo me voy a enojar tanto; el resto seguro ya se dio cuenta de cómo estoy, quizá debería drogarme para estar un poco más cómodo”. Entonces, todo se resume en que ni siquiera a mí me molesta tanto mi forma de ser, sino que es la evaluación que creo que los demás hacen de ella lo que más pesa, por lo tanto me presiono para “cambiar” de alguna forma el estado de ánimo. Ahora bien, no vamos a los extremos, y no digamos “qué mierda me importa el resto, yo vivo para mí y se acabó”. Claro está que vivo para mí, pero este yo que me forjo día a día se moldea e influencia importantemente a través de la interacción social, y no quiero negar ni intentar negar aquello. No es en el espíritu que vivo 24 horas al día, ni es eso lo que pretendo hacer tampoco. Es en la vida material donde el alma se desarrolla a través de la experimentación, y en honor a esa experimentación me plantearé entonces un pequeño experimento.
Leí por ahí que la contraparte de la depresión es la actividad, puesto que la depresión inhabilita a la persona para realizar cosas; sencillamente no le dan ganas. Entonces, veamos si, como el hacer cosas es propulsado por la motivación, la motivación puede también venir tras el hacer cosas, como si estuvieran ambos en una relación circular, no necesariamente lineal y consecutiva, permitiendo que no importando el orden, lo uno siga a lo otro. Ya he comprobado al menos que al hecho de hacer nada, o más bien de hacer pasar el tiempo evadiéndose en la diversión de ver videos en youtube, o televisión, o lo que sea; por horas más numerosas de lo que sé que preferiría en mi corazón, le sobreviene una sensación de inutilidad y culpabilidad y modorra y arrepentimiento que no creo que necesariamente sea la precursora de las horas que a mí juicio haya desperdiciado; en realidad no sé si exista un precursor predeterminado y fijo. Más bien, y dada la circularidad de las cosas en la vida, en algunos casos lo uno hace que lo otro se asiente, y viceversa.
Ya, ha sido la racionalización entretenida y quizá un poco útil, pero en honor a sus mismas conclusiones explícitas o implícitas, la voy a cortar y me voy a ir a sacar mi ropa de la lavadora, tenderla, y seguramente estudiar después, que harta falta me hace; todo esto, claro está, no sin antes publicar este texto en atinachile, ya que quizá la domesticidad de los dramillas mentales y espirituales expuestos aquí hagan que más de alguien se identifique con ellos y vea que, por el contrario a como muchas veces yo mismo he pensado, no es el único humano que pasa por esos caldos de cabeza, y que por lo tanto nunca se está solo.






son parte del diario vivir de millones de millones de personas en el mundo y curiosamente, de esa confusa nube que de vez nos envuelve y que no deja pasar los rayos del sol, finalmente emerge la luz, la solucion, el remedio.
De modo que no se debe hacer conjeturas y deprimirse, solo siga el impulso vital y continue con su vida y cuelgue la ropa, hagase una sopa o sirvase un refresco.
Salud!!!