Miro mi rostro en el viejo espejo, donde las superticiones de mis ancentros y las formas de mi cuerpo se bifurcan en la nada.
Toco mis ojos y a veces pienso, que son hendiduras yertas de mi alma, hendiduras pequeñas de menuda belleza que parecen llorar el peso de cien años, trocitos de noche sin luz ni estrellas, huerfanitos negros que sus cuitas destellan.
Éste par de ojillos oscuros, olvidados del hado cupido, se sumerjen entre lágrimas y cenizas de un mundo de quimeras extraviado y urdido.
Toco mis ojos y a veces pienso, la humedad en ellos siempre ha existido; debilitados, de la más distante estampa impresos, angustiados por los estragos de la tristeza, así, deshechos siempre los miro.
Los toco y a veces pienso, morirán al par un día cerrados, pobre cocuyos tiernecitos los míos, despojados de la luz de sus linternas... ¿Quién vendrá a besarlos cuando todo haya terminado?¿Quién dará del jardín de los milagros su mejor regalo? ¿Quién llorará por ellos cuando yo no haya estado?.
Toco mis ojos y melancólica a veces pienso, nadie dejará vagar por ellos en el aroma del incienso y del recuerdo, un sólo suspiro que en la tumba me dé aliento.
Jana Regalado
Septiembre 1998; en uno de esos tantos otoños que he tenido que resistir... escribiendo.



















Janita
Janita, hola. Miro sus ojos desde la distancia y los veo felices, no quiero verlos como se presentan en el poema.
Y si algún dia sus linternas se apagan antes que las mias, tenga por seguro, que ceremos muchos en la lejania los que lloraremos por ellos, intentando que nuestro beso supere la distancia y nuestro oido pueda escucharla en un nuevo otoño que superó escribiendo para todas estas linternas que quieren ud. ayude a alumbrar.
Querido Oscar
Así se veían antes, muchos años atrás, en medio de esas tantas pruebas que la vida nos dá a cada uno, fue antes de aprender que la vida no es color de rosa, sino tb verde, morada, azul, roja, gris... una paleta de todos los colores, incluyendo el negro de mis ojos; tenía 18 años cuando escribí este poema, hoy a casi cumplir los 28 (el mes que entra), me sorprendo mucho de aquella etapa de mi vida...etapas querido Oscar, etapas.
Me estremecen tus palabras tan dulces, tan sinceras las siento, como las de un hermano; un hermano en la lejanía de la distancia pero la cercanía del alma.
Un beso para esos ojos lindos los tuyos, un beso cálido de una hermanita que te tiene mucho cariño; luego se limpia la babita, jeje; me llaman besucona y no creo que sea en vano, jajaja.
Feliz Navidad para tí y los tuyos,
Janita.
Feliz Navidad Janiña
Yo tengo un cuaderno por ahí, lo buscaré, con poemas de mi adolescencia, en general son bastante tristes y cuando los leo vuelvo a llorar, creo que nunca he superado algunos de los sentimientos que en ellos relato, los buscaré...
Portate mal Janiña, felices fiestas.
Janiña, jajaja... gracias Oscar!!!
¡Janiña! ¡qué dulce suena! ¡nunca nadie me había llamado así!; gracias, será mi regalo de Navidad... :)
Y sí!, busca esos cuadernos, podremos compartir de aquellas cosas que escribíamos, será hermoso estoy segura, verás que eso será de mucha ayuda en nuestro crecimiento, recuerda que no existen las coincidencias, así que ha desempolvar cuadernos de antaño, ya?, síiii!!!, jajaja, ¿por qué será que de todo me río y por todo me emociono?, jajaja.
Me portaré mal Oscar, pero sólo un ratito, esconderé alguna bolsita con chocolates debajo de mi almohada y no le daré a nadie y aunque mi hermana escuche que mastico algo en la noche, negaré todo, jajaja, diré que es un ratoncito festejando la Navidad y llegando tarde a casa, puchas que lo regañará su mamá, jajaja.
Cariños y caramelos!!!
Janiña
Conste, Oscar!!!
Ya nos pondremos de acuerdo para nuestros cafés cibernéticos, tb me comprometo a sacar algunos de los míos, jajaja, es que tengo casi todos, jajaja, no tiro nada, hasta un chicle masticado del niño que más me gustaba en la secundaria tengo!!!, jajaja, uupps, esa ya es otra historia, quizás para otro post querido Oscar.
Cariños!!