Manuel Gross

Paz a los hombres de buena voluntad

Paz a los hombres de buena voluntad

El relato evangélico de Lucas, donde se anuncia el nacimiento de Jesús a los pastores concluye con la siguiente alabanza expresada por los ángeles: "Gloria a Dios en las alturas y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad." (Lucas 2, 14).

Por Manuel Gross Osses

También desde ese significado bíblico que Pablo VI en su encíclica sobre el progreso de los pueblos ("El desarrollo es el nuevo nombre de la paz") indica que la paz no es el pacifismo, ni la ausencia de guerra, ni el equilibrio entre los adversarios, sino el fruto de la justicia y el amor entre los seres humanos y entre los pueblos. La paz en la tierra no es, pues, tranquilidad ni resignación egoísta.

Hoy, constatamos que esa paz brilla por su ausencia. Las denuncias de corrupción en algunos servicios públicos, los ataques intestinos al interior de los partidos políticos, las odiosidades desatadas entre las coaliciones políticas, las reacciones exageradas de algunos parlamentarios indisciplinados, etc., son indicadores evidentes de que la paz bíblica es uno de los bienes más necesarios para que nuestro país tenga vida humana digna y perdurable.

Y en la realidad cotidiana, la violencia intrafamiliar, la delincuencia juvenil; el narcotráfico, la pedofilia; el desempleo y la escandalosa desigualdad social, evidencian que la muerte y la violencia también campean e impiden que la paz testificada por Jesucristo reine en la patria.

Solamente el esfuerzo y el compromiso decidido de todos nosotros, especialmente de los gobernantes y de los líderes con responsabilidad social y política, puede hacer posible que las falsas luces y alegrías del comercio navideño simbolicen realmente una iluminación y una conversión interior, capaz de impregnar las conciencias en pro de una lucha incesante por instaurar la paz de los profetas y de Jesús de Nazaret.

En la noche en que celebramos la Navidad, en recuerdo del nacimiento de Jesucristo en Belén, se presenta la ocasión propicia para abrir nuestras mentes y nuestros corazones a las enseñanzas del Hijo de Dios, pero no para recitarlas sino que para comprometernos a aplicarlas cotidianamente en todas nuestras actividades.

En estos tiempos donde se publicitan descaradamente tantos antivalores, como el egoísmo, la morbosidad, la calumnia gratuita y las inmoralidades de todo tipo, lograremos la paz en la tierra simplemente aplicando la regla fundamental del cristianismo: "Ama a tu prójimo como a ti mismo". Es lo que tratamos de hacer, creo, la mayoría de nosotros como simples ciudadanos y hombres de buena voluntad.



Foto: http://parroquiadeltransito.files.wordpress.com/2006/11/nacimiento.jpg

 

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Alejandra Godoy Haeberle
dijo : Paz para tí, que eres un hombre de buena voluntad. Saludos amistosos, Ale
25/12/2007 a las 20:08
federico ibañez sandoval
dijo :


..Es cierto lo que dice Alejandra. Paz para ti y los tuyos. Un buen año 2008.

  Es cierto también lo que dices en el artículo; pero tanto grito de dolor, es necesario; la denuncia social; para que salga a flote lo malo; se pueda erradicar...Y solo así, llega la paz.


25/12/2007 a las 21:48
borrenme
dijo :


  Paz y amor en esta navidad para ti y tu familia, un  mejor y mas próspero año 2008, en que podamos, Dios mediante, estar bien para contribuir en la construcción de una patria mejor para todos.

  Héctor
 

26/12/2007 a las 15:35
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