TRANSANTIAGO, UNA SALIDA DE
En un artículo anterior, decía que la agenda social de la capital chilena es un bodrio de aburrimiento y que a veces hay ciertos accidentes sociales que permiten un poco de esparcimiento. Hoy por hoy, dicho entretenimiento pareciera ser el nuevo sistema de transporte de pasajeros llamado Transantiago.
No se sabe bien si se trata de un mal chiste gubernamental, de una zancadilla de la oposición mediante el empresariado o del producto de la borrachera de ciertos ingenieros en transportes. El asunto es que primeramente se pensaba que un sector de la sociedad quería enraizarse en las costumbres pasadas del transporte de pasajeros, que se resistía al crecimiento, a la modernidad o simplemente al cambio. Con el paso de los días, con la incursión de uno mismo en los deslices del sistema, se concluye que está lleno de defectos. Se ignora hasta ahora, en qué se pensaba al proponer un proyecto tan imperfecto. Parece haberse pensado en ventajas para cierto grupo de personas y no en la mayoría de aquellos que deben cruzar muchas comunas para llegar a sus empleos; aquellos que envían a sus hijos solitos en un bus para sus respectivas escuelas; aquellos que no tienen quien los acompañe en la lucha diaria por abordar un bus (ancianos, ciegos, minusválidos). Bueno, el asunto es que al proyecto, por no probado? ya se le han hecho varios parches en las actualizaciones diarias. Todos cruzamos los dedos porque en una de esas no venga un virus que nos cague el sistema completo. Transantiago es una buena idea desde varios puntos de vista, pero los titiriteros no consideraron a sus muñecos de carne y hueso. Está bien considerar despejar el centro de la ciudad, evitar que los choferes porten dinero y arriesguen sus vidas en los asaltos. Está bien el orden, la simplicidad?. Pero no por ello nos vamos a deshacer de todos los comuneros que queden sobrantes por falta de traslado. Hay muchas personas indefensas que trabajan hasta tarde en las noches, como enfermeras, mucamas, estudiantes, niñeras, etc., que deberán llegar en buses de acercamiento a sus respectivas poblaciones, para luego caminar muchas cuadras en medio de la desolada noche para llegar a sus hogares por calles carentes de buena iluminación. Lo mismo ocurre con gente anciana que aún trabaja en explotadores empleos menores. Están los ciegos, que no podrán jugar con el mapa otorgado por las autoridades y por último, se encuentran los minusválidos quienes al final de su viaje, deberán contar con un alma caritativa (increíblemente contemplada en el proyecto como ?ayuda humana?) que les baje la rampa por donde deslizar sus sillas de ruedas. Primavera Silva Monge Febrero 2007



















Hola !
me quedo con el tìtulo de tu artìculo, no con el contenido en sì, porque es demasiado " conocido y sufrido ".
salvo agregar :
segunda lectura
tercera lectura
cuarta lectura...ufff, serà un tratado que se està escribiendo para ser leìdo por varias generaciones??
en cualquier caso me resisto a leer a sus autores, ya que de plano, rechazo su forma, ( el fondo habrìa sido mejor, si se hubiera internalizado " la idea " con màs paciencia y responsabilidad)
saludos cordiales