Primavera Silva Monge

Mi primera impresión del Transantiago

TRANSANTIAGO, UNA SALIDA DE LA RUTINA SOCIAL

En un artículo anterior, decía que la agenda social de la capital chilena es un bodrio de aburrimiento y que a  veces hay ciertos accidentes sociales que permiten un poco de esparcimiento. Hoy por hoy, dicho entretenimiento pareciera ser el nuevo sistema de transporte de pasajeros llamado Transantiago.

No se sabe bien si se trata de un mal chiste gubernamental, de una zancadilla de la oposición mediante el empresariado o del producto de la borrachera de ciertos ingenieros en transportes. El asunto es que primeramente se pensaba que un sector de la sociedad quería enraizarse en las costumbres pasadas del transporte de pasajeros, que se resistía al crecimiento, a la modernidad o simplemente al cambio. Con el paso de los días, con la incursión de uno mismo en los deslices del sistema, se concluye que está lleno de defectos. Se ignora hasta ahora, en qué se pensaba al proponer un proyecto tan imperfecto. Parece haberse pensado en ventajas para cierto grupo de personas y no en la mayoría de aquellos que deben cruzar muchas comunas para llegar a sus empleos; aquellos que envían a sus hijos solitos en un bus para sus respectivas escuelas; aquellos que no tienen quien los acompañe en la lucha diaria por abordar un bus (ancianos, ciegos, minusválidos).

A una población por años ajena a los libros, acostumbrada a defenderse como bestia, a luchar por empleo, por protección social, por salud, por leyes de beneficios? A esta descrita sociedad le presentaron una especie de best seller literario sobre transporte, pero con lenguaje, indicaciones y pretendida didáctica, digna del más estúpido de los manuales. Por si fuera poco, además caratulado en su presentación, con el rostro de un caducado personaje, el otrora famoso Iván Zamorano. Claro que hay que entender, que la módica suma que éste cobró por su imagen era una ganga imperdible, considerando que sólo alcanzaba  para comprar treinta casas de clase media.

Bueno, el asunto es que al proyecto, por no probado? ya se le han hecho varios parches en las actualizaciones diarias. Todos cruzamos los dedos porque en una de esas no venga un virus que nos cague el sistema completo.

Debemos reconocer por un lado, que es cierto que en Santiago de Chile tenemos una alta polución y en gran parte se debe al mal hábito de los chilenos, de contar con muchas líneas de buses por todas las calles posibles, con pequeñas e irrelevantes variantes casi hacia el final del recorrido. Casi toda la locomoción era intercomunal y con paraderos de punta a punta en las diversas poblaciones. Todas pasando lentamente y congestionando por varios minutos (casi horas) el centro de la capital. Tenemos la mala costumbre de que dichos buses paren cada cincuenta metros, en cualquier calle, mitad de cuadra o donde se nos antoje bajarnos o subirnos. Nos cuesta hacernos la idea de que los buses nunca más entren en manada hasta la mismísima casa presidencial.

Transantiago es una buena idea desde varios puntos de vista, pero los titiriteros no consideraron a sus muñecos de carne y hueso. Está bien considerar despejar el centro de la ciudad, evitar que los choferes porten dinero y arriesguen sus vidas en los asaltos. Está bien el orden, la simplicidad?. Pero no por ello nos vamos a deshacer de todos los comuneros que queden sobrantes por falta de traslado. Hay muchas personas indefensas que trabajan hasta tarde en las noches, como enfermeras, mucamas, estudiantes, niñeras,  etc., que deberán llegar en buses de acercamiento a sus respectivas poblaciones, para luego caminar muchas cuadras en medio de la desolada noche para llegar a sus hogares por calles carentes de buena iluminación. Lo mismo ocurre con gente anciana que aún trabaja en explotadores empleos menores. Están los ciegos, que no podrán jugar con el mapa otorgado por las autoridades y por último, se encuentran los minusválidos quienes al final de su viaje, deberán contar con un alma caritativa (increíblemente contemplada en el proyecto como ?ayuda humana?) que les baje la rampa por donde deslizar sus sillas de ruedas.

La calidad del aire en estos pocos días de prueba ha mejorado notoriamente, así como ha bajado la contaminación acústica y aumentado la belleza de la ciudad sin tantas aglomeraciones de buses. Atrás ha quedado la competencia por quién corta más boletos, atropella más peatones o espanta más conductores de los buenos, montándoles los buses sobre las colas de sus automóviles en peligroso gesto de multiplicación erótica. Tan cierto como lo anterior es, que si a la hora de tomarse decisiones acerca de los cambios en favor de la sociedad se considerara la participación de auténticos representantes de la misma, nos evitaríamos varios errores abismales, difíciles de solucionar en el camino y en medio de la presión de las protestas de multitudes bravas de rabia e impotencia por la ausencia de buses, mientras se ignora el velado telón de fondo conformado por la óptima manipulación de los medios en favor de los poderosos empresarios,  a quienes se ha entregado la concesión del transporte público y que han intentado ya varios paros dentro de los pocos días de nacidos para ?servir? a la comunidad?  ¿?de distractores  ante la rutina de los sin vacaciones?

Primavera Silva Monge

Febrero 2007

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Oscar Meléndez Bulnes
dijo :





 Viajando por el transantiago me encontré con esta grata sorpresa. Oiga y quién era el abuelito que aparecia en el avatar ayer?.

              Un gusto y un feliz año. Las pastillas azules funcionaron mejor que las rojas y las amarillas.

31/12/2007 a las 18:04
Tom Collins
dijo :

Por traer a la familia en esta fecha.

La verdad es que lo pasamos muy bien, nos amanecimos bailando polka mezclados los abuelos, hijos y nietos hasta que los pokemones se apropiaron de la fiesta.

La luz del alba delató nuestras arrugas e hizo que las obscuras ojeras se hicieran más patentes y debiéramos renunciar a fantasear con una noche de año nuevo milagrera.

Feliz Año Don Oscar.

Tom

¿El señor de la foto?....ni idea...



02/01/2008 a las 9:52
Oscar Meléndez Bulnes
dijo :


                  Tantos años, el asunto es que su nombre me recuerda tantos temas de antaño, temas que Don Tom cantaba acompañado de una guitarra, mientras yo con una hermosa dama miraba el atardecer.

                  Me encontré nuevamente con su post y hasta me fué grato viajar en el transantiago, es que su nombre y sus palabras traen esos gratos aires de septiembre.

                 Y el noviasgo como está?, verdad que el viaje a la iglesia lo hara en una troncal?.

                  


08/01/2008 a las 16:29
Tom Collins
dijo :

Esta estrella está lejos de nuestro alcance...

Y si en algún momento dispensado graciosa y divinamente lograramos tocarla, es altamente probable que nos quememos la mano...

Desista amigo...no quiero verlo con el corazón roto y la mano en cabestrillo.

Tom

08/01/2008 a las 21:04
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