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La salud del Chile que envejece

Por Amanda Gallardo y Belén Oyarce

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La población mayor de 65 años supera el millón y medio de habitantes (1) y se espera que esta cifra vaya en aumento, aumento que puede traer más de algún inconveniente para el sistema de salud pública actual. Cada año el “Plan GES-AUGE” (Garantías explícitas en Salud)  incluye más un mayor número de enfermedades, pero sus deficiencias no están relacionadas con la cantidad, más bien con la calidad en la atención de los pacientes.

 

Gracias al AUGE, las afecciones crónicas son costeadas, algunas desde su diagnóstico incluyendo medicamentos y otras desde la etapa de tratamiento, pero los mayores reclamos empiezan al pedir horas para cirugías o simplemente atenciones.

 

Amanda Álvarez, de 75 años, es beneficiada por este plan de salud, sus dos enfermedades crónicas, la epilepsia y la hipertensión son costeadas totalmente, por lo que no tiene que comprar sus medicamentos, como ya es una paciente periódica, se acostumbró al sistema de toma de horas, lo que no significa que esté conforme con él. “Lo más complicado es cuando uno necesita una hora para operarse. Los controles son cada tres meses y, como dan prioridad a los pacientes más complejos, una tiene que estar semanas esperando hasta que definan la hora”.

 

Al provenir de Melipilla, el centro de salud de la capital en el que le corresponde atenderse es el Hospital San Juan de Dios, aunque para en casos de urgencia se atiende en su comuna, por eso no le parecen extrañas las quejas generales en contra del trato y la atención a pacientes de edad avanzada. “Cuando he ido a urgencia me han atendido rápido, pero hay veces en las que pueden estar tardes enteras viejitos enfermos. Para pedir hora al médico es más demoroso”.

 

La elaboración de las “Garantías explícitas en Salud”, es decir, la inclusión de nuevas enfermedades se relaciona con el cambio en el perfil de las enfermedades, que están relacionadas con el envejecimiento progresivo de la población, sus cambios de hábitos y condiciones de trabajo, estas son las razones expuestas en el decreto número 1 de este año, en el que se aprobaron las modificaciones hechas al Auge, entre las que se incluyen patologías que afectan directamente a los bebés recién nacidos y prematuros, público en general o lactantes, pero ninguna dirigida específicamente a los adultos mayores.

 

Uno de los planes a nivel nacional y con mejores resultados en el último tiempo es la entrega de audífonos a los adultos mayores que lo requieran e los principales hospitales a nivel provincial. Esta iniciativa nació en el Servicio Nacional del Adulto Mayor, SENAMA, organismo encargado de formular proyectos que serán puestos en marcha por los diferentes Ministerios. Pamela Acevedo, trabajadora del SENAMA, cuenta que las, aunque ellos no participan en el proceso de implementación, se enteran de las opiniones de los adultos mayores respecto a las buenas o malas prácticas en los centros asistenciales. “En ocasiones pueden pasar hasta dos años para que le den horas para pabellón a los abuelitos, cosa que puede volverse muy complicada en el caso de una urgencia desconocida”.

 

Este programa, a diferencia de otros comenzó funciones rápidamente. Los pacientes, luego de una audiometría, examen que mide los niveles de audición, una cita con un especialista, y la medición personalizada del implante, entregó en aproximadamente un mes miles de audífonos. Fructuoso Gallardo, de 92 años, tiene el suyo hace más de diez meses y aunque esperaba que el trámite fuera más demoroso, se sorprendió con la calidad de los aparatos y  con la charla en la que tuvo que participar para aprender a usarlos “Tenían todo bien preparado para nosotros, nos explicaron lo fácil que son de usar y nos dejaron una hora lista para un próximo control” Lo malo, ese control era en tres meses más.

 

Y esta es una iniciativa a las que por lo menos en la Región Metropolitana, puede acceder sólo el 8,6% que corresponden a los adultos mayores en general, pero que tienen de antemano un acceso a la salud pública, de los que hay que separar del 4.757.998 total de personas con beneficios estatales, según las estadísticas del Ministerio de Salud del 2009 (3). Esto es muy relevante para tener en cuenta, ya que se supone que en Chile la proporción de adultos mayores crecerá aún más, estimando que de aquí al 2050, el número de pensionados por vejez en las AFP será de 3 millones, triplicando la dimensión actual.

 

Entonces, suponiendo que hay que prepararse para un futuro donde los adultos mayores serán muchos más que ahora, es necesario tomar en cuenta uno de los factores relevantes para la elevación de un estilo de vida mejor: la salud, la cual es un derecho y que es la más importante al hablar de la extensión de años de vida.

 

Lo más importante es traspasar información sobre las alternativas existentes respecto de los accesos que tiene ese parte de la sociedad y es el deber de los sistemas que proporcionan el bienestar de quienes no tienen mayores ingresos, como el Estado, hacer efectivos esos formatos para la sociedad civil en general.

 

(1) http://www.ine.cl/canales/menu/publicaciones/compendio_estadistico/pdf/2010/1.2estdemograficas.pdf

 

(2) http://www.redsalud.gov.cl/portal/url/item/8a32800ef2201dfbe04001011f013052.pdf

 

(3)

http://deis.minsal.cl/deis/indicadores/IBS_Regiones_2009.pdf

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