David Muñoz

Maltrato Animal: El problema oculto detrás de la irresponsabilidad.

mini_500_8823_1271064618890185.jpgEn la actualidad, ha estado en la discusión pública el tema de la tenencia responsable de animales, como consecuencia de los variados casos de agresiones de perros de razas “agresivas” hacia sus propios dueños. La prensa ha generado una cobertura bastante enjuiciadora hacia los animales, sin embargo, aún no se distingue una denuncia como corresponde hacia los principales responsables, los dueños.

En Chile existen alrededor de 40 organizaciones dedicadas al voluntariado en temas de protección animal, y que cuentan con el respaldo de organizaciones internacionales (como la PETA, Personas por el Trato Ético contra los Animales). La mayoría de los grupos son conformados por jóvenes de diversos orígenes y estratos sociales, quienes sienten una fuerte convicción por defender y hacer respetar los derechos hacia el medioambiente y de quienes lo componen.  Es así como estos movimientos animalistas deben enfrentarse a temas de contingencia como el abandono de animales en la vía pública, o la falta de políticas legales que condenen prácticas abusivas en contra de seres indefensos.

Hoy en día no es novedad el creciente número de perros vagos que transitan por las calles del país. Un problema no sólo de higiene y salud, sino además de educación y de cultura por parte de la población y de las autoridades, quienes parecieran buscar la alternativa más económica y fácil a la hora de resolver este tipo de situaciones, aplicando por ejemplo la eutanasia a grandes poblaciones de animales abandonados por dueños irresponsables. Cabe señalar que se estima a la población de canes abandonados en unos 3 millones, siendo Valparaíso la ciudad más afectada al tener una proporción de 1 perro por cada 3,3 personas. Ante tal escenario la sociedad chilena debate en torno a proyectos y leyes como la de aplicar exterminio a estos animales por considerarlos peligrosos para la sociedad, y que ha generado una serie de discrepancias entre comisiones políticas, sociales y de salud en el último tiempo. Además, según datos del Sesma, en Santiago solamente son más de doscientos mil los perros que vagan por las calles y de ellos, el setenta por ciento tuvo dueño alguna vez.  En tanto en Santiago el índice de vagancia de perros va entre treinta y setenta por ciento. La tercera parte de estos son hembras. Y poco más del tres por ciento de ellas fueron esterilizadas.

Pablo Peñaloza, abogado, ex director del CEFU (Control Ético de la Fauna Urbana) y ex candidato a Diputado del Partido Ecologista por Santiago durante el pasado año, considera que debe haber un cambio desde la estructura política para poder resolver problemas que atañen al medio ambiente. “Los políticos no entienden el tema o no le dan la importancia que la sociedad le da. Se trata de un tema de ignorancia a pesar de que existen cierto grupos de parlamentarios que le dan la relevancia al tema, pero la mayoría aún se encuentra muy al debe”, afirma.

Bajo su perspectiva debemos observar ejemplos de países vecinos, "están los casos de la comunidad de Almirante Grau en la Provincia de Buenos Aires en Argentina, donde se ha aplicado un plan de esterilización masiva con positivos resultados; otro ejemplo son el tema de los circos con animales en Bolivia, que los abolió", menciona el ex candidato.


Por otro lado el Partido Humanista tiene una posición crítica frente a la "inoperancia por parte del Estado", en esta materia, que lleva más de 20 años sin poder resolver el problema con respecto a los perros abandonados. Y es por eso que frente a estos vacíos han surgido una serie de organizaciones pro animal, como el caso de AEDA. Esta agrupación se preocupa del cuidado de los perros que viven en la Usach y sus cercanías. Sus principales funciones son mantenerlos vacunados y, en el caso de las perras, esterilizadas, para frenar su aumento. AEDA se formó el año 1998 a causa de la matanza ocurrida ese año, ordenada por la rectoría de la casa de estudios, donde murió una gran cantidad de perros.

La mirada ciudadana.

Esta organización funciona gracias a colaboraciones voluntarias de socios y por medio de colectas realizadas principalmente en Santiago centro. También se preocupan de reubicar a las mascotas con nuevos dueños, quienes “tienen que pasar un test para ver si califican. Es importante que los perros estén en un buen hogar, donde los van a cuidar y no los van dejar votados después.”, menciona Nicole Liberona, estudiante de Ingeniería Civil Informática y parte de la organización desde el 2005.

Nicole, conoció esta organización gracias a la visibilidad que logro en los medios luego que fueran asesinados una gran cantidad de perros en la USACH, “Estaba en cuarto medio cuando ocurrió la primera matanza, después salí del colegio y a penas entré a la universidad ingresé a Aeda”, comenta. Para ella este acontecimiento fue muy chocante, prácticamente fue lo que la hizo determinar que se uniera a esta cruzada. Por lo demás le encantan los animales, “creo que son seres indefensos, como las guaguas, por eso hay que cuidarlos. Ellos no tienen la culpa de haber nacido, como para que los dejen votados”.


Cristian Apiolaza (26) tenía 19 años cuando comenzó a interesarse en el tema de los derechos de los animales. Por aquel entonces llevaba muy poco tiempo estudiando pedagogía en ingles en la USACH, y sólo había oído hablar de movimientos pro-animal gracias a la información (incomparada a la inagotable que existe hoy en día) en internet y a conversaciones con compañeros de Universidad. “Por el año 2002 empecé a interesarme en el tema y a reflexionar sobre el asunto. Sentí que había que hacerse cargo de un tema de importancia social que en realidad no estaba siendo abordado antes por la población que era el derecho de los animales”, dice.  A través de esta motivación fue participando e informándose con respecto al problema hasta que, junto a un grupo de compañeros de la Universidad de Santiago, decidieron formar  la agrupación de Estudiantes por los Derechos de los Animales. “Fue entonces como empezamos a ayudar a perros abandonados, creando stands de información y  una clínica veterinaria”, comenta.  El tema de los costos de la campaña es de suma importancia para este tipo de agrupaciones, los cuales son sostenidos en base a colectas que se realizan en distintos lugares concurridos por transeúntes. “Sin eso no podríamos alimentar a los animales que recogemos o a los que están siendo atendidos en nuestra clínica veterinaria. La mayoría de la gente que llega allí en busca de ayuda son personas de escasos recursos lo cuales de todas maneras les brindamos la atención necesaria”, afirma el joven activista.

Además, agrega que este tipo de experiencias lo hizo entender en cierta forma la verdadera motivación de algunos activistas y voluntarios a la hora de ayudar a los animales. “La gente que hace de verdad voluntariado, o sea de alimentarlos o cuidarlos es súper poco. Hay muchos que están involucrados en el tema por una cuestión de moda, o por la cobertura que le otorgan los medios de comunicación. Hay más gente que participa en el tema de organizar marchas y cosas así, lo cual es lo más fácil”, dice. Para Cristian “lo difícil es comprometerse emocionalmente con ellos, onda recoger animales muertos o golpeados es algo que uno no quisiera ver. Creo que por eso hay poca gente que de verdad tiene una actitud activa con el tema”.

Por David Muñoz y Claudio Nuñez. 

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