Los sacerdotes, son asexuados o sexuados?
Si en realidad son asexuados, como lo son algunos habitués de atinachile, situación que es tan natural como el agua, como un lago o una laguna, debieran inhibirse de pontificar sobre el amor y el sexo, la pureza y el matrimonio, las uniones de parejas y la conveniencia o inconveniencia del condón. No tienen la sensibilidad apropiada para hacerlo.
Si son sexuados, situación igual de natural, como el agua, un río o una tormenta, favor explicar cómo lo hacen para vivir con esa tamaña contradicción, de vivir con el llamado de la carne, con la urgencia del llamado de la carne, con el dedo en el gatillo, pulsión que a muchos llena de tribulaciones y congojas, y que como bellamente Gabriela Mistral nos dice:"¡Lo tendrás que escuchar.!"
Qué clase de locura es esa, de contenerse, y que lleva al hombre a los más siniestros extremos?
La pregunta, finalmente, es cómo la Iglesia reune a unos y otros bajo su alero, impulsando las doctrinas más pulcras y espirituales, en un caso, y en el otro reventandoles la pus bajo la ropa, en una crisis imposible de esconder.





