LA NEURO POLITICA CHILENSIS
El cerebro de los políticos y de los votantes , 1º,
“ LA NEURO POLITICA”.
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El "cerebro político" es esencialmente un "cerebro emocional".
Las decisiones políticas, el voto, las campañas, absolutamente todos los "movimientos", tanto de los políticos como de los votantes, se llevan a cabo y se desarrollan esclavos del cerebro emocional. El voto se decide con una máquina que pone a la razón en manos de la pasión. Las decisiones que se creen racionales, lo son porque han convencido a la emoción.
No es que razón y emoción trabajen por separado, de hecho esa dicotomía está fuera de la realidad cerebral para cualquier toma de decisiones del ámbito vital que sea, si no que ambas, a la vez, se conjuntan de manera peculiar en cada individuo para determinar la conducta final. Cuando se analiza en "neuropolítica", esa conducta parece sobretodo determinada por una información poco objetiva.
Es decir, las
decisiones de a quién se va a votar no se toman en la mayoría de las ocasiones
racionalmente sopesando pros y contras, pensando a largo término como máquinas
calculadoras, con tablas o gráficos, con previsiones económicas, estadísticas o
demográficas, escuchando a expertos en economía, sociología o política
exterior, o contrastando resultados anteriores y presentes, etc…si no , porque
este político cae bien o mal, parece más o menos honesto que otro, con más
habilidades oratorias, lo vota el grupo social al que uno siente que pertenece
o favorece los intereses propios o no, por poner sólo algunos ejemplos.
Si nos fijamos en las campañas, el marketing, las palabras de los políticos y, sus
gestos Y GASTOS, y también los
argumentos de los votantes de por qué votarán a uno u otro partido podrá
comprobarse que la dosis de "pasión" o "de sin razón" es
impresionante.
Incluso los indecisos y los decepcionados acaban decidiendo su voto o no voto con argumentos bastante subjetivos. Y los medios de comunicación dirigen su interés, discusión y opinión con una dosis de vehemencia nada despreciable.
La inversión de
tiempo en anécdotas políticas de dudoso interés objetivo por parte de los
medios son comparables en términos cerebrales, a las del "chismorreo"
, “chorradas”, “collonades”, “gilipolladas” y el "morbo" del mundo
del fútbol , lleno de jerifaltes y jotes ,o de los programas de prensa rosa.
Por ejemplo, en las presidenciales anteriores centrando el interés comunicador
sobre si el debate a dos caras, sí o no: puro "atractivo" morboso, ya
que el excluido, fue, en definitiva, el
que más gano.
La mayor parte de los estudios neurocientíficos en el campo de la política
obtienen resultados que concluyen abiertamente que el cerebro político es un
cerebro todavía poco racional. ( en Chile aun ni hablamos, mal
intencionadamente del tema ).
En Estados Unidos esas líneas de investigación, aún incipientes, han comenzado a aportar algunos datos y ya hay publicaciones y también grupos políticos que se están interesando por ellas.
En Chile no tenemos
estudios y la cultura política, los partidos, los votantes,..no son exactamente
iguales que en USA, pero es probable que las conclusiones básicas no difieran
demasiado si alguna vez nos proponemos explorar el cerebro de los votantes
locales.
La máquina cerebral política es profundamente impetuosa, exaltada y a veces
hasta fanática, aunque se intente disimular, que nunca lo logran. Si hay datos
objetivos se usan sólo si reafirman las propias convicciones, si sirven como
prueba de las ideas personales. Y encima se sobrevaloran datos en principio
débiles, como la apariencia de los candidatos. Y con esa máquina se genera la pseudo
democracia post dictadura.
En nuestros estudios desde 1990 realizado en base a autores de distintos países, concretamente
americanos, irlandeses y coreanos , estudiamos los procesos psicológicos y
neuronales que median los efectos de la apariencia visual, la física, la
externa, de los candidatos, sobre sus resultados electorales. La atribución que
los votantes hacen de esa apariencia, como todo el mundo sospechaba, resultó
ser importante, es decir que el físico influye mucho sobre el voto. Pero se
desconocía hasta el momento cómo se llevaba a cabo ese análisis.
Uno de los resultados más sorprendentes es que las atribuciones negativas a la apariencia ejercen mucha mayor influencia que las positivas a la hora de votar. Los candidatos que habían perdido las elecciones en esos diferentes países provocaban una activación evidente de dos zonas del cerebro, la ínsula y la circunvolución cingulada anterior ventral, encargadas de procesar los estímulos emocionales de valencia negativa.
Mientras que los candidatos ganadores no suscitaban ninguna activación de esas zonas, ni de prácticamente ninguna zona relevante del cerebro. Es decir, lo que no gusta de los políticos es más importante que lo que gusta.
Estos resultados
desencadenan la pregunta de si se vota por motivos positivos, es decir, al
candidato que realmente se prefiere, o más bien se vota al candidato que no
desagrada (voto negativo, ¿el menos malo?) El voto “Castigador”.
Como en la recientes presidenciales, en que ganó SEBASTIAN PIÑERA E.
La neuropolítica, prometemos también
pasión…en próximos posts.
Agradecemos la difusión de nuestra opinión.
Atte.
MARIO A. DE LA FUENTE FERNANDEZ
ESCRITOR, presidente de OMIDECHI.
Militaresdemocraticosde@Chile.com





