Cuantos ángeles caben en la cabeza de un alfiler
se preguntaban los filósofos en Bizancio, mientras los sarracenos sitiaban la ciudad, con el final previsible que todos conocemos.
La pregunta es antigua, entonces, pero ahora la respuesta es conocida porque lo espiritual no ocupa un lugar, se sabe, los espíritus, incluso dios, pueden reunirse por miles dentro de un átomo, y como son eternos no se degradan ni evolucionan, es decir que no ocupan un lugar en el tiempo, que es la medida del cambio: ellos están exentos de esta contingencia.
Qué los hace tan ireales, entonces, que vuelan con sus alitas en torno a las figuras celestiales, a veces vestidos con túnicas como los arcángeles, otras veces desnudos e inocentones mostrando sus traseros redondos y rosados, mientras contemplan a algún santo en pleno sufrimiento?
La primera opción es que lo espiritual no es real.
En cambio los dioses que conocemos tienen sus personalidades bien definidas: Zeus, que era el Padre de los demás Dioses, se le representa con una frondosa barba.
Apolo era uno de sus hijos, famoso por bello, Atenea era su hija predilecta, era llamada también "la virgen", igual que la madre de Cristo.
Otra diosa, Afrodita también era hija de Zeus y llamada "la bella": era muy hermosa, y no era virgen. Hades el dios de los muertos era sobrino de Zeus y de Poseidón, era feroz y despiadado, y en el reparto del universo que hizo con sus hermanos se quedó con este oscuro reino subterráneo.
Para qué seguir, tanta información concreta hace pensar que no eran tan espirituales, hasta parecen tener edad, y cabe preguntarse:
en qué momento del tiempo los dioses pasaron a tener espíritu?
Fué con los judíos y su Biblia?
Qué vieron los profetas que no pudieron describir estas presencias extrañas y misteriosas?





