La paradoja de la omnipotencia
Fragmento del libro Omnipotencia y coherencia. de ENRIQUE ROMERALES.
Aceptado que la omnipotencia es una propiedad necesaria de Dios, algunos
filósofos han argumentado que la noción de omnipotencia es in-
coherente, con lo que tal pseudopropiedad no puede ser instanciada por
ningún ser y, a fortiori, Dios no puede existir. Es lo que se conoce
como la paradoja de la omnipotencia. En su versión estándar reza así:
¿Puede
un ser omnipotente hacer cosas que no pueda controlar? Es claro que
esto es una paradoja; la pregunta no puede responderse de modo
satisfactorio ni afirmativa ni negativamente. Si respondemos “sí”, se
sigue que si Dios realmente hace cosas que no puede controlar, no es
omnipotente una vez que las ha hecho: hay entonces cosas que no puede
hacer. Pero si respondemos “no”, estamos inmediatamente aseverando que
hay cosas que no puede hacer, es decir que él ya no es omnipoten- te‘o
Otra
versión de lo mismo es la “paradoja de la piedra”: ¿puede Dios crear
una piedra tan pesada que no la pueda levantar? Si puede crearla no
puede levantarla, y si no puede crearla también hay algo que no puede
ha- cer; en uno u otro caso hay algo que no puede hacer, luego es
imposible que Dios sea omnipotente”. Tales paradojas no son un puzzle
entretenido para filósofos ociosos, sino que pretenden revelar una
incoherencia en la misma noción del concepto de Dios y, por
consiguiente, su resolución es fundamental para toda filosofía que
desee hacer uso de tal concepto: si tales paradojas fueran irresolubles,
el teísmo caerfa por su propio peso.
Por otra parte, las soluciones propuestas a las paradojas revelan a veces
concepciones sutil pero crucialmente distintas de la naturaleza de Dios. Una
de
las soluciones propuestas, la de Alvin Plantinga’2, consiste en rebatir
el argumento con un contraargumento. Plantinga observa que la primera
alter-
nativa del dilema de Mackie no implica que ya haya cosas que
Dios no puede controlar, sino sólo que habrá tales cosas si Dios las
crea, o sea que
puede(llegara)haberlas.Puesbien,obienlaomnipotenciadivinaescom-
patible con que pueda haber un ser que Dios no pueda controlar, o no.
Si es compatible, no hay problema alguno: Dios seguirá siendo
omnipotente. Pero si no es compatible, entonces ex hypothesi es
lógicamente imposible que un ser omnipotente cree algo que no pueda
controlar; pero es bastante obvio que la omnipotencia no tiene por qué
abarcar tareas lógicamente im - posibles ~
No obstante, esto
parece tener algo de circular, porque según el crítico, lo que muestra
el análisis del concepto de omnipotencia es precisamente
que
incluye tareas lógicamente imposibles, de ahí su incoherencia; y
replicar que por consiguiente la omnipotencia no puede incluir tales
tareas es pedir la cuestión.
Basándose en que la primera parte del
dilema no implica que Dios no sea omnipotente, sino sólo que puede
dejar de serlo, Richard Swinburne razona del modo siguiente: el ser
incapaz de crear una piedra tan pesada que no se pueda levantar (o de
crear un ser que no se pueda controlar) es verdaderamente una falta de
poder que delataría una no omnipotencia —de hecho nosotros mismos
podemos crear una piedra tan pesada que no la podamos levantar—. Pero si
definimos la omnipotencia relativa a un tiempo dado, entonces Dios
puede ser capaz de crear tal piedra sin por ello dejar de ser
omnipotente mientras no la cree. Así en t1 Dios puede crear la piedra,
siendo
omnipotente. Si decidiera crearla, entonces en t2 ya no sería omni-
potente, si bien presumiblemente Dios nunca tomará tal decisión. Por
consi- guiente, la respuesta a la paradoja de la piedra es “sí, Dios
puede crear tal piedra”; ¿deja, entonces, de ser omnipotente; hay algo
que ya no puede hacer (levantar tal piedra)? “No, porque dicha piedra no
existe En este punto debemos deslindar cuidadosamente dos cuestiones.
Una es la de si la omnipotencia es una de las propiedades esenciales del
concep- to “Dios”. Otra es la de si la omnipotencia es una propiedad
esencial del individuo que ocupa el papel de Dios’ es preguntar si la
proposición expresada por la oración “Dios es omnipotente” es
necesaria de dicto o de re —o igualmente preguntar si la necesidad de la
omnipotencia se refiere a ‘Dios’ como descripción definida de pe. “el
ser mayor que lo cual nada cabe concebir” o bien a ‘Dios’ como nombre
propio del individuo que encaja en dicha descripción-.--. La forma más
fuer- te de contestar negativamente a la primera pregunta es afirmando
que (el concepto) Dios posee todas sus propiedades «esenciales» de modo
contin- gente’6. Pero esto equivale a decir que en Dios no hay
propiedades esendales, esto es, que Dios podría convenirse en cualquier
cosa sin dejar de ser Dios. Pero lo último es, evidentemente, absurdo,
luego Dios tiene que poseer algunas propiedades esencialmente. La
cuestión clave es si la omnI- potencia es una de ellas. Y aquí es
donde, pese a algunos teólogos recientes y a algún que otro filósofo,
hay un acuerdo mayoritario en que la omnipo- tencia es un predicado
necesariamente incluido en el concepto “Dios”: cual- quier ser que no
sea omnipotente ex hypothesi no puede contar como Dios.
La segunda es
la cuestión sobre la que no hay consenso: si el individuo que posee
los atributos divinos (llamémosle p.e. Yaveh) es omnipotente
esencialmente o sólo contingentemente. Y aquí es donde la solución de
Swinbume implica una concepción diferente del modo en que Dios (Yaveh)
posee su omnipotencia, y corresponde a una intuición profunda distinta
acerca de la naturaleza de Dios (Yaveh), porque si Dios (Yaveh) decide
crearen t, la piedra en cuestión, en t2 deja de ser omnipotente. Si la
omnipotencia incluye el poder de dejar de ser omnipotente, entonces Dios
(Ya- veh) no posee la omnipotencia de modo necesario, sino contingente.
En cuanto a la pura noción de omnipotencia, probablemente pueda
incluir el poder de perder la omnipotencia, pero en lo que se refiere a
Dios (Yaveh), negar que sus atributos esenciales —entre los que sin duda
se halla la omni- potencia— sean poseídos por Él de forma necesaria,
implica aceptar la mu- tabilidad de Dios. Pero parece que la
inmutabilidad es un atributo que se ha considerado siempre como
constitutivo de Dios, y por buenas razones’ la omnipotencia divina fuera
tan fuerte como para permitirle a Dios (Yaveh) dejar de ser
omnipotente, seguramente le permitiría también dejar de ser
omnisciente o de ser bueno. Pero parece poco razonable que
consideráramos Dios a un ser que pueda llegar a ser no omnipotente, no
omnisciente y no bueno. En tal caso Dios (Yaveh) podría dejarde ser
Dios; pero esto es to- talmente contrario a la tradición teológica y
al concepto estándar de Dios. Si Dios existe, Dios (Yaveh) es
necesario, eterno e inmutable: siempre ha sido, es y será Dios’8. Lo
peculiar de la inmutabilidad es que es una propiedad
de segundo orden: la propiedad de que no puedan alterarselas demóspro- piedades
esenciales. Con ello, esta propiedad esencial del concepto convIer- te
dichas propiedades en necesarias (de re) del individuo. En suma, la
inmutabilidad de Dios (Yaveh) hace que posea todas las propiedades
esenciales de Dios de modo necesario y que, por ende, no pueda dejar de
poseer nin- guna de ellas’9 (continúa...)
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hola barbie...llego tu ken con wuata...
Dios es omnipotente porque es el creador de todo,que nosotros ,sus creaciones veamos las cosas de otro modo ,alteradas ,con macula es propio de entidades pecadoras,errar,de por vida....saludos
saludos a tomacita,ajajaj
en cada párrafo de la Biblia, como por ej.:
1.- La especie humana no llegó directamente a la Tierra sino que a una especie de Paraíso, un lugar indefinido del que inmediatamente fue expulsado por las fuerzas superiores, a raíz de un acto de desobediencia.
2.- Dios o las fuerzas superiores crearon la especie humana para alabanza y gloria de sí misma, y vigilan hasta el menor conato de rebeldía, son celosas. tanto que no permiten la adoración otras fuerzas divinas.
Estas afirmaciones no son incoherentes si se entiende que son parte de textos religiosos antiguos cuyo caráctes es mítico y profético, y que las imágenes e historias propuestas son explicaciones ingenuas imaginadas por una cultura de varios miles de años atrás.
Buscar en la Biblia a esta altura del conocimiento y de la cultura capacidades explicativas de la realidad es un completo despropósito, sus explicaciones corresponden a otros estándares, a otro nivel de desarrollo del conocimiento, hermoso en su época, poético en muchas de sus expresiones, pero que no tienen valor actual como explicación de la vida, de su origen y desarrollo, ni mucho menos del Universo.
Estos debates son divertidos como pichangas, como empujones personales, pero es extermporáneo debatir todavía si la Biblia dice o no la verdad respecto de este mundo o del otro.
Les contaré que anoche me acosté temprano.
Y les contaré también que ese texto escrito por Josefa no sirve para nada.
No. No es que yo no lo valore.
Pero aquí en Atina Chile la cultura científica no existe.
No hay aquí gente preparada para entender discusiones lógicas. :) Ja Ja Ja
Hablando un poquito más en serio lo que he querido afirmar es que muy pocos aquí entenderán ese artículo pues se perderán en sus intrincados vericuetos.
Vericuetos, digo, que son una delicia para los vendedores religiosos pues les permite confundir a las buenas gentes replicando y respondiendo miles de veces las mismas sandeces.
A mi me gusta hablar cortito y conciso.
Mi afición por las matemáticas me ha acostumbrado a expresar en pocas palabras mis más complejas ideas.
Einstein formuló en una expresión cortísima (E=mc2) toda la potencia de la energía atómica la que muy lamentablemente quedó probada con la destrucción de Hiroshima y Nagasaki pero también felizmente demostrada en sus aplicaciones beneficiosas como lo son la generación de la tan necesaria energía eléctrica y el scanner médico.
Sin embargo a pesar de que los comerciantes de las distintas religiones se han esforzado durante milenios por probar la existencia de sus dioses invisibles y omnipotentes escribiendo millones de tratados publicitarios jamás han logrado demostrar la existencia de ninguno de tales seres.
Así que yo les recomiendo que no pierdan su tiempo amigas y amigos Ateos escribiendo largos tratados lógicos pues les hacen un favor a esos vendedores de ilusiones que de lógica no entienden nada. :) Ja Ja Ja
Saludos Cordiales
Tomás Nomás