Josefa

La paradoja de la omnipotencia

La paradoja de la omnipotencia

Fragmento del libro Omnipotencia y coherencia. de ENRIQUE ROMERALES.


Aceptado que la omnipotencia es una propiedad necesaria de Dios, algunos filósofos han argumentado que la noción de omnipotencia es in- coherente, con lo que tal pseudopropiedad no puede ser instanciada por ningún ser y, a fortiori, Dios no puede existir. Es lo que se conoce como la paradoja de la omnipotencia. En su versión estándar reza así:


¿Puede un ser omnipotente hacer cosas que no pueda controlar? Es claro que esto es una paradoja; la pregunta no puede responderse de modo satisfactorio ni afirmativa ni negativamente. Si respondemos “sí”, se sigue que si Dios realmente hace cosas que no puede controlar, no es omnipotente una vez que las ha hecho: hay entonces cosas que no puede hacer. Pero si respondemos “no”, estamos inmediatamente aseverando que hay cosas que no puede hacer, es decir que él ya no es omnipoten- te‘o
Otra versión de lo mismo es la “paradoja de la piedra”: ¿puede Dios crear una piedra tan pesada que no la pueda levantar? Si puede crearla no puede levantarla, y si no puede crearla también hay algo que no puede ha- cer; en uno u otro caso hay algo que no puede hacer, luego es imposible que Dios sea omnipotente”. Tales paradojas no son un puzzle entretenido para filósofos ociosos, sino que pretenden revelar una incoherencia en la misma noción del concepto de Dios y, por consiguiente, su resolución es fundamental para toda filosofía que desee hacer uso de tal concepto: si tales paradojas fueran irresolubles, el teísmo caerfa por su propio peso.
Por otra parte, las soluciones propuestas a las paradojas revelan a veces
concepciones sutil pero crucialmente distintas de la naturaleza de Dios. Una
de las soluciones propuestas, la de Alvin Plantinga’2, consiste en rebatir el argumento con un contraargumento. Plantinga observa que la primera alter-
nativa del dilema de Mackie no implica que ya haya cosas que Dios no puede controlar, sino sólo que habrá tales cosas si Dios las crea, o sea que
puede(llegara)haberlas.Puesbien,obienlaomnipotenciadivinaescom- patible con que pueda haber un ser que Dios no pueda controlar, o no. Si es compatible, no hay problema alguno: Dios seguirá siendo omnipotente. Pero si no es compatible, entonces ex hypothesi es lógicamente imposible que un ser omnipotente cree algo que no pueda controlar; pero es bastante obvio que la omnipotencia no tiene por qué abarcar tareas lógicamente im - posibles ~


No obstante, esto parece tener algo de circular, porque según el crítico, lo que muestra el análisis del concepto de omnipotencia es precisamente
que incluye tareas lógicamente imposibles, de ahí su incoherencia; y replicar que por consiguiente la omnipotencia no puede incluir tales tareas es pedir la cuestión.
Basándose en que la primera parte del dilema no implica que Dios no sea omnipotente, sino sólo que puede dejar de serlo, Richard Swinburne razona del modo siguiente: el ser incapaz de crear una piedra tan pesada que no se pueda levantar (o de crear un ser que no se pueda controlar) es verdaderamente una falta de poder que delataría una no omnipotencia —de hecho nosotros mismos podemos crear una piedra tan pesada que no la podamos levantar—. Pero si definimos la omnipotencia relativa a un tiempo dado, entonces Dios puede ser capaz de crear tal piedra sin por ello dejar de ser omnipotente mientras no la cree. Así en t1 Dios puede crear la piedra,
siendo omnipotente. Si decidiera crearla, entonces en t2 ya no sería omni- potente, si bien presumiblemente Dios nunca tomará tal decisión. Por consi- guiente, la respuesta a la paradoja de la piedra es “sí, Dios puede crear tal piedra”; ¿deja, entonces, de ser omnipotente; hay algo que ya no puede hacer (levantar tal piedra)? “No, porque dicha piedra no existe En este punto debemos deslindar cuidadosamente dos cuestiones. Una es la de si la omnipotencia es una de las propiedades esenciales del concep- to “Dios”. Otra es la de si la omnipotencia es una propiedad esencial del individuo que ocupa el papel de Dios’ es preguntar si la proposición expresada por la oración “Dios es omnipotente” es necesaria de dicto o de re —o igualmente preguntar si la necesidad de la omnipotencia se refiere a ‘Dios’ como descripción definida de pe. “el ser mayor que lo cual nada cabe concebir” o bien a ‘Dios’ como nombre propio del individuo que encaja en dicha descripción-.--. La forma más fuer- te de contestar negativamente a la primera pregunta es afirmando que (el concepto) Dios posee todas sus propiedades «esenciales» de modo contin- gente’6. Pero esto equivale a decir que en Dios no hay propiedades esendales, esto es, que Dios podría convenirse en cualquier cosa sin dejar de ser Dios. Pero lo último es, evidentemente, absurdo, luego Dios tiene que poseer algunas propiedades esencialmente. La cuestión clave es si la omnI- potencia es una de ellas. Y aquí es donde, pese a algunos teólogos recientes y a algún que otro filósofo, hay un acuerdo mayoritario en que la omnipo- tencia es un predicado necesariamente incluido en el concepto “Dios”: cual- quier ser que no sea omnipotente ex hypothesi no puede contar como Dios.
La segunda es la cuestión sobre la que no hay consenso: si el individuo que posee los atributos divinos (llamémosle p.e. Yaveh) es omnipotente esencialmente o sólo contingentemente. Y aquí es donde la solución de Swinbume implica una concepción diferente del modo en que Dios (Yaveh) posee su omnipotencia, y corresponde a una intuición profunda distinta acerca de la naturaleza de Dios (Yaveh), porque si Dios (Yaveh) decide crearen t, la piedra en cuestión, en t2 deja de ser omnipotente. Si la omnipotencia incluye el poder de dejar de ser omnipotente, entonces Dios (Ya- veh) no posee la omnipotencia de modo necesario, sino contingente. En cuanto a la pura noción de omnipotencia, probablemente pueda incluir el poder de perder la omnipotencia, pero en lo que se refiere a Dios (Yaveh), negar que sus atributos esenciales —entre los que sin duda se halla la omni- potencia— sean poseídos por Él de forma necesaria, implica aceptar la mu- tabilidad de Dios. Pero parece que la inmutabilidad es un atributo que se ha considerado siempre como constitutivo de Dios, y por buenas razones’ la omnipotencia divina fuera tan fuerte como para permitirle a Dios (Yaveh) dejar de ser omnipotente, seguramente le permitiría también dejar de ser omnisciente o de ser bueno. Pero parece poco razonable que consideráramos Dios a un ser que pueda llegar a ser no omnipotente, no omnisciente y no bueno. En tal caso Dios (Yaveh) podría dejarde ser Dios; pero esto es to- talmente contrario a la tradición teológica y al concepto estándar de Dios. Si Dios existe, Dios (Yaveh) es necesario, eterno e inmutable: siempre ha sido, es y será Dios’8. Lo peculiar de la inmutabilidad es que es una propiedad de segundo orden: la propiedad de que no puedan alterarselas demóspro- piedades esenciales. Con ello, esta propiedad esencial del concepto convIer- te dichas propiedades en necesarias (de re) del individuo. En suma, la inmutabilidad de Dios (Yaveh) hace que posea todas las propiedades esenciales de Dios de modo necesario y que, por ende, no pueda dejar de poseer nin- guna de ellas’9 (continúa...)

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Sitios que enlazan este artículo:

partido politico Mi Bolsillo Primero
dijo :

hola barbie...llego tu ken con wuata...

31/12/2010 a las 20:44
frances cutdom
dijo :

Dios es omnipotente porque es el creador de todo,que nosotros ,sus creaciones veamos las cosas de otro modo ,alteradas ,con macula es propio de entidades pecadoras,errar,de por vida....saludos

 

 

saludos a tomacita,ajajaj

31/12/2010 a las 20:55
ramon sotomayor
dijo :

en cada párrafo de la Biblia, como por ej.:

1.- La especie humana no llegó directamente a la Tierra sino que a una especie de Paraíso, un lugar indefinido del que inmediatamente fue expulsado por las fuerzas superiores, a raíz de un acto de desobediencia.

2.- Dios o las fuerzas superiores crearon la especie humana para alabanza y gloria de sí misma, y vigilan hasta el menor conato de rebeldía, son celosas. tanto que no permiten la adoración otras fuerzas divinas.

Estas afirmaciones no son incoherentes si se entiende que son parte de textos religiosos antiguos cuyo caráctes es mítico y profético, y que las imágenes e historias propuestas son explicaciones ingenuas imaginadas por una cultura de varios miles de años atrás.

Buscar en la Biblia a esta altura del conocimiento y de la cultura capacidades explicativas de la realidad es un completo despropósito, sus explicaciones corresponden a otros estándares, a otro nivel de desarrollo del conocimiento, hermoso en su época, poético en muchas de sus expresiones, pero que no tienen valor actual como explicación de la vida, de su origen y desarrollo, ni mucho menos  del Universo.

Estos debates son divertidos como pichangas, como empujones personales, pero es extermporáneo debatir todavía  si la Biblia dice o no la verdad respecto de este mundo o del otro.

 

 

31/12/2010 a las 22:10
Tomás Nomás
dijo :

Les contaré que anoche me acosté temprano.

Y les contaré también que ese texto escrito por Josefa no sirve para nada.

No. No es que yo no lo valore.

Pero aquí en Atina Chile la cultura científica no existe.

No hay aquí gente preparada para entender discusiones lógicas. :) Ja Ja Ja

Hablando un poquito más en serio lo que he querido afirmar es que muy pocos aquí entenderán ese artículo pues se perderán en sus intrincados vericuetos.

Vericuetos, digo, que son una delicia para los vendedores religiosos pues les permite confundir a las buenas gentes replicando y respondiendo miles de veces las mismas sandeces.

A mi me gusta hablar cortito y conciso.

Mi afición por las matemáticas me ha acostumbrado a expresar en pocas palabras mis más complejas ideas.

Einstein formuló en una expresión cortísima (E=mc2) toda la potencia de la energía atómica la que muy lamentablemente quedó probada con la destrucción de Hiroshima y Nagasaki pero también felizmente demostrada en sus aplicaciones beneficiosas como lo son la generación de la tan necesaria energía eléctrica y el scanner médico.

Sin embargo a pesar de que los comerciantes de las distintas religiones se han esforzado durante milenios por probar la existencia de sus dioses invisibles y omnipotentes escribiendo millones de tratados publicitarios jamás han logrado demostrar la existencia de ninguno de tales seres.

Así que yo les recomiendo que no pierdan su tiempo amigas y amigos Ateos escribiendo largos tratados lógicos pues les hacen un favor a esos vendedores de ilusiones que de lógica no entienden nada. :) Ja Ja Ja


Saludos Cordiales

   Tomás Nomás


01/01/2011 a las 10:58
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