Carlos Zapata

Educación Superior Un camino hacia la educación de calidad

En muchas universidades se escucha que la evaluación ha sido positiva en términos internos y para el sistema de educación superior chileno en general. De todas maneras, entre los rectores existe la convicción de que todavía hay muchas cosas por hacer. Crecientemente, las casas de estudios chilenas han participado en los procesos de aseguramiento de la calidad de la educación superior. Hasta la fecha, son alrededor de 60 las instituciones que se han hecho parte de los sistemas de evaluación de la Comisión Nacional de Acreditación de Pregrado (CNAP) y cerca de 300 programas. Esta cifra incluso ha sorprendido al ente evaluador, que inició sus tareas sólo con la idea de acreditar carreras en algunas áreas. Hoy, rectores de distintas universidades chilenas tienen una opinión bastante favorable sobre el papel que ha cumplido la comisión acreditadora durante sus siete años de vida, aunque también manifiestan sus opiniones sobre los puntos pendientes y desafíos del sistema. El rector de la Pontificia Universidad Católica de Chile, Pedro Pablo Rosso, dice que antes de emitir un juicio, hay que entender bien los propósitos de acreditación que tiene la CNAP. Explica que "la evaluación institucional y de programas no pretende establecer un juicio sobre la calidad de la formación impartida o de los programas que se están acreditando, sino, más bien, se orienta a asegurar la coherencia entre lo que la institución declara como objetivos y misión con respecto a los procesos, procedimientos y recursos que utiliza para lograrlos???. Y agrega: ???En segundo término, naturalmente, busca que el programa o institución cumpla con un estándar mínimo de calidad, determinado por sus comisiones técnicas". Tomando en cuenta esa definición, Rosso considera que la CNAP está haciendo un buen trabajo, similar al que realizan agencias equivalentes en países desarrollados. El rector de la Universidad de Santiago de Chile, Ubaldo Zúñiga, también valora la existencia de un sistema de acreditación. "Creemos que responde a una necesidad de transparencia, de cuenta pública, así como de contar con sistemas de control de calidad de las instituciones que prestan un servicio de tanta trascendencia social". Destaca los beneficios que conlleva el proceso al interior de las instituciones al incorporar las autoevaluaciones, pero también cree necesario que el sistema se perfeccione. A su parecer, en los actuales procedimientos se presentan importantes niveles de subjetividad en la valoración que se hace respecto de situaciones universitarias que responden a condiciones y contextos diferentes. Argumentando que se ha logrado implementar un sistema que contribuye a instalar en el país una cierta cultura de la autoevaluación, el rector de la Universidad Diego Portales, Manuel Montt, valora el sistema de acreditación. Recalca que éste debe ser capaz de segmentar la educación superior, distinguiendo entre un sector que satisface ciertos estándares académicos o profesionales, y otro que no lo hace. ???A través de este mecanismo, se está terminando con la vieja distinción entre universidades tradicionales y privadas, para pasar a uno que distingue en función de la calidad???, señala. Un primer paso El rector de la Universidad Adolfo Ibáñez, Andrés Benítez, también ve los beneficios del sistema, pero tiene ciertos reparos. Considera que la evaluación en términos institucionales es valiosa, ya que ???permite a la universidades hacer un ejercicio ordenado y riguroso en torno a la forma y mecanismos que tienen para lograr sus objetivos???. Esto último es muy importante, a su juicio, pues reconoce que las instituciones tienen objetivos diferentes, que ellos son válidos, y no trata de imponer un modelo homogéneo de universidad. Sin embargo, el rector sostiene que los sistemas de acreditación sólo son un primer paso, ya que, para él, los verdaderos evaluadores de una institución o de un programa son los estudiantes. Fuente: El Mercurio
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No estoy
dijo : Estimadísimo amigo: Excelente informe. Indudablemente que la calidad es la clave del futuro para el país en educación. Mi dilema es el siguiente. Podrá conseguirse ese objetivo si la educación es de facto un negocio en Chile? Un abrazo, David Ojeda
17/05/2006 a las 12:47
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