Raúl Herrera Labarca

Ser, límites y emociones en que se constituye

En una sesión de coach, conversábamos de los límites del Ser, y como a través de la varación de estos, el Ser se constituye.

En la conversación, el coache fue generando la sensación de no haber desarrollado su Ser plenamente, y lo atribuía a una educación muy represiva, donde las expresiones de su Ser eran severamente castigadas.Samurai.jpg

Conversábamos que el Ser se constituye por sus límites. Si los límites son pequeños, como sucede en una educación represiva como este caso, la persona se siente pequeña. En cambio, si estos límites no existen, o son muy vagos, la persona tiende a no saber quién es, como sucede con personas que han sido educadas concediéndoles todos sus deseos, sin aprender frustración. Lo podemos ver en muchos jóvenes, y no en pocos adultos.

El Ser se desarrolla, requiere hacerlo, en la exploración de sus límites. En este proceso de expansión, se encuentra con los límites naturales, o de otras personas. Puede ceder, achicando sus límites, o avanzar con fuerza para copar nuevos espacios, tener nuevos límites. En base al choque con los límites, desarrolla su Ser, su identidad.

La expresión de nuestro Ser, de nuestros límites no es simple. Nuestro Ser está formada por nuestro cuerpo, nuestras sensaciones, corporales y de pertenencia, nuestra identidad, nuestras creencias, nuestras habilidades, competencias, etc. Acá el proceso de identificar el Ser que somos, y no dejarnos llevar por el Ego, es un proceso esencial de aprendizaje del Ser que somos.

En el proceso permanente de interacción y adaptación al medio, nos relacionamos y en ese proceso, surgen las emociones primordiales, propias del proceso de supervivencia. Uso acá las distinciones aprendidas de Carmen Cordero

La emoción de la expansión de los límites, y de defensa de los actuales, es la rabia, rabia de donde sale la fuerza que generan los sueños de expandir los límites de mi Ser. Como rabia la podemos ver en la defensa que hacemos de nuestro territorio, donde nos encontramos con nuestra parte animal, cuando actuamos más allá del raciocino, al sentir que nuestros límites han sido sobrepasados, nos in-dignamos, ya que sentimos que nuestra dignidad ha sido tocada.

El miedo nos ayuda a cuidarnos de las amenazas a nuestros límites, y en base a ese miedo diseñamos las estrategias de supervivencia de nuestros límites, cuidamos nuestro Ser.

La tristeza surge de sentir que nuestro Ser ha disminuido, la pérdida es irreparable, requerimos hacer el duelo, la tristeza nos ayuda en la reparación de esa parte del Ser que ya no es nuestra.

La alegría, por el contrario, surge de la sensación de expansión de nuestro Ser, nuestros límites ahora son mayores.

Permanentemente vivimos en estos procesos de expansión y contracción, poder sentirnos y visualizarlos afectando nuestro Ser, nos ayuda a no quedarnos pegados en las emociones, y fluir en la construcción del Ser que somos

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Haroldo Miranda
dijo :

sin aprenderlo.

Mi naturaleza dualista me hace discriminar y me explica. Mientras siga en la explicación no entraré en mi verdadera naturaleza o ser. Pero eso es explicable, ser, no lo es.

Un abrazo

 

Haroldo 

23/01/2008 a las 15:58
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