POLEMICA
Enviado por Roberto Ruiz T. el 25/01/2008 a las 13:18
Etiquetas: vacaciones CafeAtina Ensayo no serio | Regiones Región de Los Ríos
(Visión personal)
Mejor, digo que estoy de acuerdo conmigo mismo.
Las situaciones injustas siempre allegan dolor al corazón y magullan el espíritu. Magullan sobre todo, aquella inocencia que pretende tomar el futuro por asalto, como lo hacían nuestros abuelos. De todas maneras vale explicar que no hay que confundir esta inocencia con ingenuidad ni con tontera, aunque puede haber algún ingenuo por ahí.
Solamente ocurre si se piensa con cuidado, que eso es parte de la esencia con que se nutre la historia, vez a vez, caso a caso. Y una comprobación, también cuidadosa y desprejuiciada donde se demuestra que ella es necesaria para la humanidad. “Justo y necesario para la existencia de quienes creen en la justicia y la solidaridad” (Amén)
Realmente, porque la mayoría de los temas que generan gran polémica tienen que ver con la “injusticia” de las situaciones y el “oportunismo” de la gente. La Ética, como parte de la filosofía, nadie la practica. Solamente hay éticas individuales muy discutibles, como la del “gato de campo”, “subida por el chorro”, “yo, yo y yo”, y otras que envenenan el alma (de quienes no la han empeñado todavía). Busquen otras…
Pero, seamos claros. No me gusta el conformismo; puede ser peor, cuando se transforma en defensor del statu quo. Tampoco estoy muy de acuerdo con la blancura a ultranza. De repente, el método del jabón “Copito” no nos deja ver los medios tonos, el precario ajuste a escala humana y las situaciones que nos atañan personalmente. Porque la vida debe ser vivida en su integridad, en un arcoíris de posibilidades.
Qué voy a discutir con nadie! - Si he sido siempre un trasplantado, he ido de casa en casa, de pega en pega, de negocio en negocio, de amor en amor. Pero montado en el mismo caballo. Me he acostumbrado por tanto a la idea de que me gusta hacer cada vez algo nuevo, que administrar lo anterior. Eso último me cansa en demasía, aunque generalmente no lo puedo evitar. Entonces, polemizar… ¿Qué? - Creo que lo que a mí me ocurre, también ocurre en la vida de los otros y que estamos en la parada de pasar y entregar luego la vida para que cambien las cosas y no en la administración de lo que viene después. Esto tiene un sesgo de contradicción, pero siempre es más contradictorio enfrentar los juegos de palabras moduladas por dos o más seres diferentes diciendo la misma cosa. Y la verdad, pienso que no es interesante escuchar latamente a quienes están siempre esperando el después o aquellos que creen que se lo saben todo.
A mí me gusta más un poco de desorden antes que la ultraestabilidad. Aunque ahora se me ha estado complicando la cosa; no puedo desordenarme tanto como antes…
Muchas veces hay que aceptar lo que hay. Sin discutir. Si sirve, bien. Si no, se rechaza. Porque lo bueno es (o lo malo) que eso, que uno/u otros lo quieren, te lo entregan ahora en un “combo”. Sólo tienes que revolverlo y… listo! Hay distintas ofertas en el mercado. El problema es que no lo puedes separar en sus componentes, porque entonces la cosa no funciona. Salen mucho más caros, pero ya vienen todos graduados.
A buen precio, hay regios combos. La mayoría se paga en oro negro: Bush-imperio-petróleo-armas-Bin Laden; tropical: Son-milicos-barbudos-tirano; demagogia: Evo-mar-étnica-gas: petrolera: Pachotada-Morales-petróleo o bien Ortega-oligarquía-pobreza y otros combos de relieve planetario.
Sin entrar en una polémica, ya que de gustos se trata, me gustó más la película de Sierra Maestra que los barbudos embalsamados que vi después en la tele; la Epopeya del Palacio de Invierno que Brezhniev; más el Serrat que canta que el que produce vinos (no por los vinos que no parecen ser malos, sino por mezclar ambas cosas); más la Bachelet que los partidos que la apoyan.
Pero no hay que ser tan ingenuo para creer que pensando así, todo puede ir miel sobre hojuelas. Porque sabemos (y estoy de acuerdo con Murphy) que todo aquello que va mal, puede ir peor. Debo decir entonces que es necesario pagar el valor de las cosas y no esperar que lo paguen los demás. Y fijarse algo en las externalidades, tratando siempre que el costo sea el menor (“en la medida de lo posible”)
No vaya a ser cosa que al final nos estafen otra vez y no nos demos cuenta, enfrascados en nuestra polémica.
Y para eso deba ser necesario hipotecar de nuevo el alma.
Para eso estamos…
Roberto.
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