
Cuando me enteré, allá muy lejos - deben haber corrido los años 98 -, del proyecto de la transnacional Endesa acerca de la creación de una nueva represa en el Alto Bio-Bio, no pude dejar de sentir un escalofrío al pensar en esos ríos que admiraba tanto y que iban a ser destruidos del todo. Y no sólo eso, sino que junto con la pérdida de los rápidos más cautivantes del mundo, el pueblo pehuenche - nuestro pueblo pehuenche - perdería sus tierras y con ello, una milenaria cultura.
El manejo de este asunto, de la construcción de las represas Ralco y Pangue, fue sucio y manipulado por los grupos de poder hasta sus últimas consecuencias que derivaron - a pesar de todo el estudio de impacto ambiental y lo más importante, el impacto cultural a esas familias pehuenches (93 familias) - en el 2005 en la concretización del proyecto el cual catapultó las iniciativas y reyertas de los grupos ambientalistas, conjuntamente con la lucha de las 7 familias pehuenches que no habían aceptado el proyecto.
Mi recuerdo de ese entonces se enfoca en dos aspectos: el primero, la pérdida irreparable del río Bio-Bio, con toda su majestuosidad y soberbia, y la inundación del cementerio Pehuenche. Aspectos que aún hoy me entristecen.
Irónicamente, y casi como “justicia poética”, en el 2003 -cuando ya la construcción estaba en ciernes - la justicia chilena encontró la razón a las familias pehuenches y anuló el estudio de impacto ambiental presentado por la transnacional. El argumento se sostuvo en la legislación que señala la protección de las tierras indígenas en los artículos 1 y 13, aparte del reconocimiento de lo inequívoco que fue la aceptación del proyecto.
¿Pero, de qué sirvió? ¿Acaso devolvieron su cementerio a esas familias? ¿Acaso el río volvió a su cauce y, con ello, todo el ecosistema que sostenía? Lamentablemente, no.
En el año 2005 se comienza a gestar otro megaproyecto de estas mismas empresas (Endesa y Colbún) que se apoya en la construcción paulatina de represas en la región de Aysén. Cinco en total.
Más allá de la propaganda en contra de este proyecto, las filiaciones y sentidas falacias que suelen surgir; el hecho concreto, la construcción de estas represas, significa una sentencia de muerte a uno de los paisajes más soberbios y bellos con los que cuenta este país.
Que nos nos engañen ni nos mientan otra vez. Tristemente, el gobierno al parecer le encanta pensar que este pueblo es tonto. Quiero traer a colación lo que sostuvo en el año 2005 el titular de economía de ese entonces Sr. Jorge Rodríguez Grossi y señalo textual:
“Chile no puede dejar de explotar recursos naturales que nos ha dado la Divina Providencia, que tenemos en el sur del país, que son claves para el desarrollo de Chile, como son los recursos hídricos”
“Como Gobierno estamos completamente en contra de aquellos que creen que no hay que tocar nada, porque eso significa no sólo mantener, sino que profundizar la pobreza”
Estamos en presencia de dos falacias ignominiosas. Una es admitir los argumentos perse, sin discusión alguna, aludiendo a la “divina providencia” como consecuencia lógica del desarrollo. La segunda es admitir que proyectos inicuos como estos solucionarían el problema de la pobreza.
Es sabido que la energía producida por estas potentes hidroeléctricas serían un apoyo al insensato crecimiento de la Capital - en desmedro de otras regiones - que equivale al 15% más de lo que hoy se produce. Lamento señalar que con el caótico crecimiento de la región Metropolitana, de aquí al 2015, las represas no solucionarán ningún problema. Serán un leve paliativo al uso indiscriminado de energía eléctrica. Tampoco sería una solución al tema de la pobreza.
En este último punto me detengo cuando pienso que ¿En qué medida se solucionaría la pobreza en este país? ¿Dando acaso trabajos de poca monta a la gente de la región? ¿Trabajos que acabarán al momento de construidas las represas y de ahí qué, mirar acaso lo lindas que quedaron? ¿Dejando tras de sí la pérdida irreparable de la cultura ganadera de la región?
Avergüenza entonces el poco feliz comentario del otrora secretario de Estado.
En el 2007, el tribunal de Libre competencia aprueba la construcción de las megacentrales de Hidroaysén porque consideró que se ajusta a su normativa.
O sea, ya van dos puntos a favor de las transnacionales.
Se han realizado estudios. Endesa y Colbún han presentado los suyos. Pero, independientemente de éstos, los que han realizado los grupos ambientalistas apoyados por un calificado grupo profesional, denuncian que:
- La concretización de este proyecto traerá contaminación a la región. Contaminación que es corolario de la propia construcción y funcionamiento.
- La tala rasa de miles de especies arbóreas debida a la instalación de gigantescas torres de tendido eléctrico que van hacia a la Región Metropolitana y junto con ello, la contribución a la extinción del Huemul y otras especies endémicas.
-La inundación de tierras planas dedicadas a la ganadería, actividad principal de la región. Esto no haría más que destruir a los ganaderos, ya que no tendrían territorio para replicar su actividad.
- La contaminación de los ríos más prístinos del planeta, conjuntamente con la destrucción de flora virgen.
- El aceleramiento de la destrucción de la capa de ozono en la región.
Esto y mucho más.
No obstante, a los grandes, a los poderosos, no les interesa. Creen poder comprarlo todo con sus proyectos truchos, su engaño a la gente (están publicitando con regalos) aprovechándose de la precaria condición de vida de los ayseninos y sus convenios sucios con el gobierno. Ellos tienen el poder, ellos tienen los miles de dólares.
Pero los grupos ecologistas y ambientalistas no se han quedado en silencio. También grandes están apoyando la causa de la no construcción de represas en la patagonia. Y no es que no estén de acuerdo con un desarrollo, sino que éste debe ser sustentable.
Las represas son del siglo pasado. No son una real respuesta ni efectiva para el problema de la energía eléctrica. Existen otros recursos que nos ha dado la divina providencia:vientos poderosos en el mismo Aysén y toda la zona (en Balmaceda, por ejemplo, hay vientos de más de 120 km) Un gran desierto para implementar la energía solar. Que implican un leve impacto en el medio ambiente.
¿Por qué las represas? Es claro, a los poderosos no les interesa el bien común. OBVIO. Sólo lo que convenga a sus intereses, así se lleven el mundo entero. Pero cuando ya no queden ríos ¿Qué van a destruir?
Una capital que crece desmedidamente, que roba prácticamente los recursos a las otras regiones produciendo un centralismo enervante, esto y otro es lo que se incentiva con estos megaproyectos.
Finalmente, debo decir que Endesa se ha preocupado de que NO HAYA PUBLICIDAD EN CONTRA DE SU PROYECTO, así en el Metro de Santiago se prohibió la difusión de información y también en toda la XI región.
Si te interesa heredar un mundo habitable, di NO A LA CONSTRUCCIÓN DE ESTAS REPRESAS y distribuye la información en todos los medios posibles. Apoya la causa, que en el fondo en nuestra causa.
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patagonia chilena?
QUE VENGA LA MODELO
Y SE LLEVE ESTA COSA AL PERAL
JAJAJAJA