Nadie puede impedirles el derecho a ser ellos.
En Santiago, capital de Chile y que alguna vez fue capital Americana de la cultura, he sido testigo de los más macabros actos de repudio y discriminación hacia mi pueblo, el más valiente de América.
En diversas conversaciones con personas ignorantes de la importancia que el Mapuche tiene en la historia de Chile, las palabras más comunes que podemos escuchar son; alcohólicos, cochinos y flojos. Este hecho es sin duda el fiel reflejo de la mentalidad prejuiciosa del chileno, que sin la más mínima intención de conocer un poco mas acerca de su cultura y forma de vida, califica con adjetivos como los mencionados a cualquier persona, sea hombre o mujer, de piel morena, baja estatura, pelo negro y tieso, y con un notoria timidez en sus palabras y forma de expresarse.
¡Indios Culiaos! escuche de la voz de un señor vestido de terno y corbata que caminaba frente a la Catedral de Santiago en momentos en que una conocida pareja de Indígenas, realizaba una pequeña demostración de los bailes y sonidos de sus instrumentos musicales típicos.
Para los niños de apellido Mapuche y que estudian en la capital, la situación es aun más lamentable, sin ir mas lejos, recuerdo una vez en que junto a un compañero de básica y mientras pasaban la lista del curso, nos gritaron, atrás están los ???quema-bosques???, por cierto, palabras y frases que marcaron todo mi proceso de enseñanza, víctima de burlas y miradas extrañas al momento de dar mi nombre y apellido.
Lo peor de todo acto discriminatorio en contra de quienes llevamos la sangre Mapuche, es que con el tiempo, hemos debido adaptarnos y asumir nuestra condición de ser el centro de las burlas y ofensas de todo tipo, sintiendo la humillación de terminar acostumbrandose.
Para las mujeres de origen Mapuche y que por diversos motivos deben salir de la región en busca de trabajo, la comparación común es algo mas que discriminatoria, un toque de racismo se puede notar en frases como ???Mapuchita o indiecita???, además existe una cercana relación con la situación que enfrentan miles de mujeres Peruanas que se ganan la vida trabajando puertas adentro, ya sea como asesoras de hogar o niñeras en casas del barrio alto o en sectores mas acomodados de la capital. Una vez tuve la mala fortuna de escuchar a una señora de pelo rubio, muy alta y con voz aguda decir que, ???las mejores empleadas son las peruanas y la mapuchitas???.
Como todo en la vida, no todo puede ser tan malo, hay quienes día a día luchan por difundir, posicionar y acondicionar ciertas costumbres ancestrales del Mapuche, en el diario vivir de los santiaguinos. Precisamente es eso lo que están realizando un grupo de indígenas que motivados por la bondad de la naturaleza y sus poderes de sanación, han abierto una farmacia Mapuche en el corazón de la ciudad, y que cuenta con una nutrida gama de recursos terapéuticos naturales en medicamentos de extractos de hierbas mapuche.
En gran parte de la Araucanía, la medicina tradicional mapuche sigue siendo el sistema básico de salud para la mayoría de la población campesino - indígena. Al mismo tiempo, la influencia de la moderna medicina occidental ha generado también singulares procesos de integración y dualismo con esta medicina vernácula, resultando hoy bastante frecuente que una persona enferma acuda primero a un sistema y luego al otro, o simultáneamente a ambos.
Este proceso de simultaneidad es un fiel reflejo de cómo nosotros mismos podemos aportar y evitar la lamentable extinción de nuestro pueblo originario, haciéndonos parte de un proceso que, si bien es cierto luchará contra todos los prejuicios de la sociedad, ya a demostrado un avance significativo.
Gota a gota formaremos un lago... por algo se empieza



















Hay que exigir al gobierno
Tengo entendido que esta en p