Mariela Medina E.

Musicofagia

La Música para la sociedad de consumo es otra, es la que produce una invasión auditiva, la que está en permanente asalto acústico.En el banco, en el restaurant, en el salón de té, en la tienda, en el tren, en los medios de locomoción colectiva, en los negocios con música en la calle, en el peatón con radio portátil de gran tamaño, en los edificios de departamentos en los que se abusa del volumen. El bloqueo musical en los parques, en las playas, en las plazas de algunos pueblos, que desde el caer la tarde hasta la medianoche hacen oír música. Rebasan los ejemplos que trasgreden las normas del buen vivir. Se acepta perdiendo la tranquilidad, el silencio, el sueño porque a cualquier hora y a cualquier grado de intensidad está la fuerza del sonido, la fuerza sónica.
El músico Juan Amenábar habla de Musicofagia.
Y escribió: "Antaño, hacer música, escucharla, ir al concierto, significaba al hombre una preparación, una actitud previa, poner en marcha sus medios físicos y, particularmente, sus actitudes intelectuales. Pero sobre todo era una ocasión para ejercitar plenamente su capacidad para elegir y decidir, y aun, algo tan importante para la música -y para el hombre-, como es decidir el silencio.
En épocas anteriores, la música alternaba con el silencio. Hoy el hombre urbano usa la música -cualquier música- para evitar el silencio. Ese silencio al que teme le obligaría a escuchar su propia interioridad y a sentir su soledad.
Esta bulla urbana, que asalta y aturde en la calle, que persigue hasta la noche, está contaminando los espíritus y formando generaciones de sordos no sólo con dificultades para oir, sino que , peor aun, incapaces de escuchar".
fragmento de FOLCLOR MÉDICO CHILENO de Oreste Plath.Editorial Grijalbo.Stgo de Chile. Año 1996, página 111.
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