Naturaleza inconciente humana
¡Pobre humano, el que vive su vida sin conciencia de lo importante que es para el todo!;
¡El que no sabe que dentro de sí está el poder para cambiar su mundo!;
¡El que no se atreve a afrontar su responsabilidad de ser, y que cobardemente se ahoga en un mar de excusas!...
¿¡Es que no han servido de nada los ejemplos que los grandes hombres han dejado!?
¿¡Por qué no siguen los ejemplos vivos que cada pueblo tiene, y que abundan!?
¿¡Qué tan difícil es mirar al lado y, aunque sea, copiar a los grandes hombres y mujeres!?
El hombre se aferra con fútil esperanza a todo lo que tiene,
así como para eludir el desenlace obvio de toda existencia...
La muerte es para la gran mayoría un fin; treste y desolador, que se lleva consigo toda esperanza...
No es un fin, es un camino creador de vida...
Cuando un gran hombre muere, es como la muerte de una estrella, que alimenta el nacimiento de galaxias enteras...
Se deja una estela de energía que es imposible de ignorar...
Una luminosidad de otra forma imposible de alcanzar...
No temáis a la muerte; temedle a vuestra ignorancia de sí... mejor que ésta es la muerte...
No temáis errar; de ser honestos con vosotros mismos, nunca lo haréis...
No temáis a las otras personas; si no buscáis herir y sois honestos, recibiréis, con el tiempo, solo positividad...
No temáis al fracaso; recordad que es relativo y nunca definitivo.
Siempre pensad en vuestros guías humanos y espirituales; hablad con ellos y solicitadles consejo...
Nunca olvidéis a Dios; recurrid a él sin hesitación, y habladle con claridad...
Por sobre todo, AMAD...






