Victor Quintana PAYADOR

Se editó el Libro "Tras la Huella de la Tradición" de Violeta Ypinza Romero Poeta Popular de Quilleco, aqui un regalo de ella

El traspié del Culebrón y el Perdiz Choca. El paso del débil sol de mayo, por entre el follaje de robles y coigües, da una especial belleza a la quebrada, en la zona del valle del Queuco. Su silencio sólo es interrumpido por el picotear de un pájaro carpintero, que no cesa en su afán de ahuecar los viejos troncos de los árboles. Toc... toc... toc, es lo único que se escucha en la calmada mañana, camino a la puebla de doña Teora. Ella una madura mujer criada en la cordillera, robusta, franca y ???tiesa de lomo??? por ser viuda y haberle tocado en la vida ser madre de cinco hijos, una mujer y cuatro hombres a los que crió a la antigua, como ella solía decir. Tres de ellos ya habían abandonado la casa rumbo a Argentina, en busca de nuevos horizontes: los que se abrían para muchos por el paso de Los Copahues. Junto a ella quedó su hija Chofa y el menor de los hombres, José de la Rosa, a quienes todos llamaban ???Ocha???. El quehacer diario en esos parajes, era lento, como el tranco campesino entre las piedras rodadas desde las faldas de los cerros, los que en lugares donde se enangostaba el valle, dejaba muy juntas las laderas; casi pegadas a la cuenca del río. La monotonía era la lógica que se daba en el lugar, por su geografía y las costumbres de los habitantes de la zona, de toda una vida. Había que levantarse al aclarar, a encender luego para desayunar en familia; picar leña, ahí muy abundante, pues generosamente el puelche, viento del este, la regala, arrancando viejos árboles de cuajo y botando ramas al quebrar ganchos tras su loca pasada. De regreso con la leña, abren la puerta del gallinero, donde le tiran un par de puñados de trigo a las aves, que el resto del día escarbarán buscando semillas y gusanos. La madre aviva el juego que deja enterrado en la noche bajo la ceniza del fogón, colocando en las brazas pequeños palitos que arden con rapidez. Enseguida descuelga un alambre que pende de la viga central de la cocina y saca un oreado charqui de chiva; lo moja antes de ponerlo en una pequeña parrilla de alambre, para asarlo en un par de vueltas. Toma una piedra y lo golpea contra un palo; lo desmenuza y con tortilla hecha al rescoldo se lo sirve con sus hijos acompañado de unos mates de yerba amarga, traídos por su hijo desde Argentina. El día es corto, hay que aprovecharlo, pues la pasada del sol es breve, que a las dos o tres de la tarde se pierde sobre la cumbre montañosa ubicada de norte a sur. Como las noches se hacen largas, dejan leña ordenada en el rústico corredor de la cocina. Manteniendo el fuego con llamas, ellos economizan la parafina, combustible usado en los ???chonchones???, o lamparines con que se alumbran. Así la luz de las llamas les brinda la poca luz con que las mujeres hilan y tejen, mientras Ocha trabaja los cueros de chivo haciendo tientes y ojotas. Ese lejano día de Mayo, Ocha, como todos los días después de desayunar va a soltar su ganado, unas pocas ovejas, para la lana y el piño grande de chivos, mas o menos sesenta. Este grupo de chivos lo cuidan con esmero pues es el sustento para el año, al darles carne y cuero. Se dispersan ágilmente por los cerros, buscando pastos, brotes y ramoneando lo que encuentran a su paso. Lo trágico es que el león se alimenta matando las cabras que sorprende entretenidas comiendo en el monte. Ocha siempre está precavido y ese día, él va muy atento, buscando huellas del felino, escuchando posibles rugidos o el ruido de su pisada sobre la alfombra de hojas secas, que suenan bajo el peso de las grandes garras del león: cualquier detalle avisa el peligro. El coirón, excelente pasto existente al final de la angostura, les hace apurar el tranco, juntándose, para llegar luego a las pasturas. Intempestivamente, desde un peñasco incrustado sobre la ladera del cerro, Ocha ve aparecer la gigantesca figura del puma, que salta sobre el ganado. Lo vio volar y caer en medio del piño. Los chivos se abren y saltan espantados ante el ataque, unos corren hacia adelante, otros caen al río al perder pie y el resto retrocede, pasando a llevar a su pastor quien, sin atinar a nada, es embestido por las cabras que corrieron en su afán por salvarse. Ocha no alcanza a levantar el garrote y cae bruscamente al vacío, azotándose en la caída contra piedras y ramas. Su cuerpo se ataja en un tronco seco, no alcanzando a llegar al río. Casualmente por el mismo camino venía un grupo de arrieros que alcanzan a ver el descalabro provocado por el león. Desmontan de sus caballos laceando un árbol, se descuelgan por el risco para ayudar a Ocha y evitar que caiga al río. Llegan al sitio, pero lamentablemente, tarde: Ocha no responde, ni se mueve, porque ya está sin vida. <<¡Por Dios, que mala pata!>>, dice el Lalo, el más viejo de los tres. <> Suben el cadáver y lo ponen atravesado en la montura de un caballo y apresuran el tranco camino a casa. Fernando B. va a la cabeza del grupo, a pie, sujetando las riendas del animal. Doña Teora, al sentir el tropel poco usual en su patio, sale corriendo a ver que pasa y atónita ve el espectáculo que le desgarra el alma: las ojotas de cuero de chivo, los calcetines de lana con dibujos de colores tejidos por ella, bamboleándose al fin de un par de piernas de pantalón café, le muestran a su hijo, en un cuerpo suelto, sin vida, sobre la montura del caballo del Lalo. Los arrieros, bajan el bulto, entrándolo a la casa, asido por brazos y piernas. La pobre Teora corre adelante abriendo cortinas, que sirven de puertas, para llegar al catre de palo en bruto donde depositan el cuerpo exánime. Se abraza a él desgarrada, no pudiendo contener el llanto. Sofía llega detrás de los hombres sin saber lo ocurrido, encontrándose con el triste espectáculo de ver a su finado hermano tendido en la cama, regado con las lágrimas de su madre... inconsolable. Chofa va junto a ella y dice llorando ¡Esto tiene que haber ???sío??? culpa del ???lión desgraciao.??? Los hombres, al ver el desamparo en que se encontraban las mujeres se compadecieron de ellas, y en vez de seguir su camino, decidieron mandar al Lalo, solo con el ganado vacuno a hacia Santa Bárbara. Ellos se harían cargo del muerto, acompañándolas hasta el final. Lo vistieron con sus mejores ???pilchas???, que no eran muchas, y lo dejaron para velarlo... en su cama. No había recursos, ni gente cerca que pudieran fabricarle un cajón a este pobre infeliz, así es que había que conformarse y tratar de velarlo acorde a los medios existentes. Sofía, con lana virgen, hilada por sus manos, confeccionó un cordón blanco: con una larguísima hebra, la que iba doblando y torciendo cada vez. El cordón ya más grueso queda con un largo de nueve varas, se le hacen nueve nudos montados. (1 vara = 835mm 9 décimos.) Este cordón es un novenario que se ata a la cintura del finado, con un nudo de rosa, por delante: éste es el nudo número nueve. Le sirve al muerto para cruzar el Jordán. La tradición dice que ayuda al alma en su largo viaje hacia el cielo. Su aspecto es similar al cordón franciscano, (para que se entienda.) (Cuando fallece una persona mayor, abuelos o padres, llaman a todos los hijos alrededor del ataúd abierto para el efecto. Cada uno pone su mano sobre las manos del difunto y desarrollan un increíble dialogo. Le piden a Dios, autorización para que el alma baje del cielo. Enseguida le piden perdón por todas las faltas cometidas en vida, desobediencia etc. El alma contesta a cada uno. El diálogo lo lleva una persona, quien reemplaza al muerto y tiene que ser muy entendido en el ritual pues usan palabras precisas, las que no pueden ser cambiadas.) Después que Ocha tiene su cordón puesto a la cintura, Fernando B. pide a Teora un rosario. Lo usa a la usanza campesina: poniendo y anteponiendo en todas las avemarías frases especiales... que así decían. Oración del Rosario. Jesucristo anda en la calle Vestido con humildad Visitando este cadáver Que para el cielo se va. Dios te salve María Llena eres de gracia El señor es contigo... Bendita tú eres Entre todas las mujeres Y bendito sea el fruto De tu vientre, Jesús. Santa María Virgen y madre de Dios, Consiga señora con su hijo precioso que perdone el alma del cuerpo presente y la de nosotros, pecadores ahora y en la hora de nuestra muerte, Amén Al terminar la última parte le siguen oraciones ya olvidadas por la liturgia Católica... Virgen sagrada escucháme siempre te tengo presente siete lenguas al demonio retirálo de mi ausente (el muerto) por los martillos y clavos y la sentencia tan fuerte de aquellos fieles sayones contra tu cuerpo inocente. Tres golpes ordenó Pilato para enclavarte señor. Mi cuerpo no sea muerto Sin recibir confesión y el que en su casa rezara esta parte de oración tendrá descanso en su culpa de mí ha de ser el perdón. Amén Jesús María y José. Terminada la oración, se sirvieron algo en la cocina y pensando en lo que les venía encima a las mujeres hicieron un acuerdo con ellas; esto era mas bien un compromiso. Como el viaje era largo, el tiempo muy cambiante, ellos se encargarían de ir a sepultar al amigo Ocha. Muy agradecidas aceptaron esa gran ayuda, pues ellos se harían cargo de todo hasta el final. La pobreza y falta de medios, los obligó a hacer algo muy usado en la cordillera, en esos años de principios del 1.900, esto era llevar el muerto a caballo rumbo al cementerio. Para tal efecto, le prepararon su propio caballo adosándole como respaldo a la montura, una ???chigua???, elemento muy usado para sujetar las cargas que llevan las mulas. Se trata de un marco ovalado (1 mt. mas o menos) hecho de coligüe verde o vara de mimbre resistente. Esto se dobla y se le entreteje con tiras firmes de tiento, una especie de malla cuadrada la que sujeta cualquier bulto. Ahí apoyaban la espalda de los muertos (cuna, en mapuche.) Lo montaron a horcajadas; le allegaron por delante dos palos cruzados en X (equis) para sujetarlo a la ???chigua??? con amarras. Completando el atuendo, le ponen su manta de castilla y un sombrero de fieltro, negro. Teora y Sofía sueltan el llanto reprimido en el momento de la partida de Ocha en su propio caballo, en el último viaje... sin regreso. Se va la caravana en la tarde, con el muerto al centro y sus manos entrelazadas en las riendas, sólo parecía un jinete mas, paso a paso por el pedregoso camino. Pasado un par de horas y llegó el crepúsculo cuando pasaban frente a la puebla de los Muñoz ???el Cogotera???; se escuchaba cierta algarabía, mejor dicho, risotadas y canto con guitarra. Era indudable que ahí había fiesta y de las de ???pata en quincha???; por el bochinche era indudable que estaba ???corriendo??? vino el que era escaso en la zona, sólo lo obtenían acarreándolo en ???cueros??? de chivo, curado con vino y el que se llenaba por un hoyo taponeado con una especie de corcho de palo; hacía treinta y dos litros. Eran acarreados a caballo desde alguno lejano clandestino cercano a Santa Bárbara. Si la fiesta estaba a la mano, no se la iban a perder. Se acercan al patio, desmontan y golpean la puerta con insistencia, con el pretexto de pedir agua. Fueron invitados y para apaciguarles la sed, les sirvieron dos jarras de vino con lo que ???agarraron vuelo??? de inmediato. Muy claro estaba que no se irían, por lo que salió Fernando al patio para asegurar el caballo montado por el Ocha, hacia el lado del lado del corral. Amarró al barón el bozal que llevaba el animal y volvió a la juerga. Al entrar, ya estaban moviendo el asunto de la comida, sirviendo a todos los participantes, en grandes fuentes de fierro enlozado, cazuela de novillo y luego, ensaladas con asado de costillas. Uno dice al otro, ???¡yo vi el cuero de este animal p???al la???o del corral, y el olor me dice que está recién faenado, hay comida pa??? to???a la semana, la suertecita de nosotros! ¡Hay que darle firme ???iñor.???! ¡Se la perdió el Lalo.!??? Una niña de ojos claros ya terminaba una canción que decía así... Ya la vida se me acaba y no te acuerdas de mí yo estoy muriendo de apoco sólo por quererte a ti. Cuando yo deje este mundo y se termine mi vida vas a decir en silencio ¡perdóname prenda mía.! Si repican las campanas es un ángel que me lleva a gozar del infinito porque allá no existen penas. Terminada la triste canción, la gente aplaude y los amigotes, se miran: la letra del canto les recuerda la muerte y por lo tanto... al Ocha que espera en su caballo. -???¿Oye, y ése cómo estará???? -???¡Bien, bien, pues hombre... él, espera, espera! ¡Salud por él! Sigue la fiesta y el baile. Bien comidos y bien tomados sacan ???una hornada??? tras otra por cuatro días: esos cuerpos ya no querían comida ni trago. Muy malos del ???talle???, escuchan un borrachín, que dormía afirmado en la mesa y cuando lograba levantar la cabeza cantaba esto, una y otra vez. Y si me muero... me voy... derecho al ???agujero.??? Se diría que sin quererlo, los cantos seguían mencionando la muerte... Se van afirmados uno del otro, con intención de seguir su viaje, pero se enredan y caen abrazados. Decidieron ir gateando, pues les era más fácil; pero vieron un pajar y sólo llegan hasta ahí, para tirar sus cuerpos y dormir. Era lo único que les importaba. ¿El muerto?... ¡espera... espera! Son despertados con el canto de un gallo ???collonco???, un cachiporra en el andar, por su aspecto cómico a causa de la carencia de cola. Fue éste quien los volvió a la realidad y que en ese momento los angustió. (Gallo de raza araucana.) - ???¡Oye, Culebrón, despierta1 le dice su amigo Cipriano C. -???¿Qué te pasa Perdiz Choca???? Le contesta enojado Fernando B. por el apodo, haciéndolo propio. -???¡Tenemos que seguir el viaje al cementerio pu???s cretino! ¿Qué se te olvidó el compromiso con la ???Chofita??? y su ???maire??? ???? -???¡Chupalla, vámonos luego de aquí con el muerto, antes de que nos descubran lo que hemos estado haciendo! ¡Mira que hace no sé cuantos días que salimos y recién vamos a llegar al balseadero! ¡Parece que va a caer agüita porque viene malo de abajo y hace mucho frío!??? Como si el cielo los hubiera escuchado, el tiempo cambió, se puso a llover y el frío y la lluvia dieron paso a la nieve. -???¡Pájaro de mal agüero, vamos a buscar ese caballo!??? Van hacia el barón y ven que el caballo no está amarrado. Era evidente que al bruto le dio hambre y sed y se empezó a refregar hasta que soltó la amarra del bozal: quedando libre de ataduras, tomó el rumbo a casa, deteniéndose a pastar tranquilamente, y caminar sin prisa. -???¡Seguro que a la bestia le dio hambre... o pena... y se ???jué??? pa??? la querencia!??? -???¡Cállate, Culebrón, por favor que el asunto no es pa??? la risa! ¡Hay que azotar estos ???llocos??? a morir pa??? pillarlos antes de que lleguen donde esas pobres mujeres!??? Acto seguido, clavaron espuelas: en veloz carrera sólo queda la huella de los cascos en la nieve poco densa. Corrieron unas tres leguas, cuando divisan al caballo con su jinete en el patio de su casa, esperando la ración de avena acostumbrada. El muerto ya estaba oliendo mal y su cara tenía un color verde-azulado. Los otros muy asustados, porque tenían terror de tener que enfrentar a las dolientes, rodean el pingo y toman las riendas. Arreglan de nuevo al finado, que ahora aseguran además por los pies, para poder galopar con él, camino abajo sin que nadie los pudiera detener. Se sacuden las mantas nevadas y con la mano empuñada, levantan las copas de sus sombreros para evitar así la acumulación de nieve. Esta caería fácilmente, con sólo sacudir la cabeza. -???¡Oye, Culebrón, endemoniado, a ti se te ocurrió que pasáramos a tomar donde el Antidoro y mira lo que está pasando; la nieve va a espesar luego y está haciendo más frío!??? -???¿Tomémonos el vinito que te robaste en la fiesta? ¡Eso sería mejor! Ahí en el murallón de pangues hay una cueva y capeamos un poco la nieve; también ahí aprovecho de contarte lo que a mí me contó el Nery Mendoza de San Lorenzo??? Hicieron lo acordado y se sentaron en una saliente de la roca, dentro de la cueva. -???¿A ver, como es el cuentito ese? Si no es bueno te voy a dar unos garrotazos por hacerme perder el tiempo en esta misión que aún no terminamos.??? -???Con esta historia vas a ver que no somos tan badulaques, como creemos; esto que nos pasa es poco, al lado de lo que pasó hace mucho tiempo.??? -???El Neri era sobrino de doña María Mendoza, una linda señora, que murió de ciento cuatro años y ella le contó esta historia como muy cierta.??? - ???Había un lugar que llamaban los ???chenques??? donde enterraban los indios a sus muertos; a estos les echaban todas sus cosas de valor, joyas de oro y plata, las que tenían en abundancia. Llegada la noche, un par de pinganillas, pala en mano sacaban al muerto, despojándolo de todo; lo enterraban de nuevo, sin dejar rastro. No podían ser descubiertos en sus fechorías.??? -???En un entierro, no encontraron nada valioso y eso los decidió dar un escarmiento a los indios: dejaron el muerto fuera de la tumba y salieron en busca de un caballo. Encontraron un potrón chúcaro; con mucho trabajo le amarraron el cuerpo, sujetándolo con palos en cruz, por delante y por detrás, bien sentado y amarrado por los pies. Lo sacaron al camino. Con un par de coliguasos por el culo, el potrón salió disparado a brincos y saltos pateando a diestra y siniestra. El indio muy bien amarrado, no aflojó en toda la noche. Al llegar la aurora, los indios al verlo, se espantaron con este fantasma que no sabían por qué había salido de la tumba. Se preguntaban por qué había salido de noche a corcovear en ese ???pingo???.??? ???Los ladrones corrieron la voz entre las comunidades ???pehuenches???, que el muerto andaba reclamando sus pertenencias en joyas, que no las enterraron con él; por lo tanto eso no podía repetirse, para que ninguno de sus muertos saliera de nuevo a penar .??? -???¿Te gustó Culebrón? ¡Garrotéame yá!??? -???¡No, porque tu cuento es bueno!???. ???Pero ahora me toca opinar a mí. El camino es largo y sigue nevando... estamos mojados y entumidos. ¿Por qué no le damos término a este momento amargo que estamos pasando con el Ocha? ¡Y sepultémoslo yá! Porque estamos muy cerca del balseadero.??? ??????¿Qué me estás diciendo? ???Cerca de aquí he visto unas piedras grandes y abajo, un ???hoyón??? profundo, ahí lo tiramos al fondo, y que nos perdone Dios.??? El otro aceptó. Llegaron al lugar y rápido cortaron ataduras al finado, el cuerpo cae al suelo y es arrastrado hasta la orilla, lo suben a las piedras, y la desesperación del hecho les da un último ánimo y fuerzas, los que aprovechan y lo empujan de cabeza al fondo del hoyo. Le tiran piedras, ramas y la tierra que pueden escarbar para tapar el cuerpo y más que nada, su delito. Después se dieron el último ???toque??? del vino que aún les quedaba y la tiran al vacío diciendo ¡Salud y descansa en paz Ocha.! Encaminan el solitario caballo rumbo a casa y ellos vuelven a Santa Bárbara. Allá tomaron con el Lalo, por dos días más. Del muerto jamás se habló; sólo al que contaron esta increíble historia... como para no creerla y menos... olvidarla.
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Payaleocastro
dijo : Vìctor Quintana..."Quien te viera y...quien te ve" Un abrazo. Leo
01/06/2006 a las 10:10
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