Hoy han sido las exequias del dirigente comunista y escritor, Volodia Teitelboim. Un hombre nacido en 1916 y que creció con las luchas obreras del siglo XX, participó de vanguardias intelectuales, ingresó al Partido Comunista llegando a ser su máximo dirigente hasta que entregó la posta a Gladys Marín.
Un chileno que acompañó en plena dictadura al pueblo resistente, con su voz y su denuncia constante, desde Radio Moscú donde transmitía “Escucha Chile”, Enemigo público número 1, se libró de los atentados que alcanzaron a Orlando Letelier, al General Prats y a Bernardo Leighton, sólo por la suerte de estar en Moscú.
Era de esos militantes comunistas ortodoxos que sacaban el paraguas en Santiago cuando llovía en Moscú. Disciplinado militante en la época de Salvador Allende, creyó profundamente en la senda democrática hacia el socialismo y en muchas ocasiones increpó a la extrema izquierda por su infantilismo revolucionario.
Puedo ubicarlo a la distancia como un geronte clásico dentro de las estructuras del PC. Ligado a la política y las letras, cuando dio un paso al lado en la política, realizó su mayor producción creativa, como un gran cronista del siglo XX, que lo haría trascender como Premio Nacional de Literatura y alcanzar muchos otros reconocimientos en Chile y el mundo.
Creo que Volodia se refugió en la literatura profundamente afectado por la desaparición de la Unión Soviética. Quizás si entendió en lo profundo el decaimiento de un sistema del que había sido parte y lamentó no poder corregirlo. Después de la caída de los muros, él continuó silencioso en su consecuencia doctrinaria, canalizando su energía para recopilar las venas profundas de la historia del siglo XX a través de las biografías de personajes célebres, como Neruda, Mistral, Borges, que le fueron cercanos y contemporáneos.
Con Volodia se va extinguiendo el siglo XX. Ese siglo de duras luchas ideológicas, choques de utopías, guerra fría y felonía. Sobrevivientes quedan pocos. Luis Corvalán llegó a despedirse a la clínica y pude apreciar que con ellos se iba cerrando esa época de líderes honestos, vehementes, dogmáticos pero consecuentes, que supieron convivir en la fragilidad republicana hasta que la noche los aplastó con virulencia, casi hasta el exterminio.
Al partir Volodia, el poder le ha rendido homenaje. Pero es el sentir del pueblo el que más debe conmover a Volodia en su partida. La gente siente que Volodia simbolizó la dignidad profunda de quien cree y se la juega por un ideal. Soportando estoico la exclusión política y transcurridos ya casi 20 años de la recuperación democrática, con su partida y más allá de su legado literario que se destaca, Volodia ha recibido las muestras de afecto de todo un pueblo que percibe la necesidad de estos hombres y mujeres de honor, para navegar en pos de una sociedad más justa el siglo XXI.
Atacama, 02 de febrero de 2008





















Volodia
Creo que fué un hombre consecuente, ilustrado y muy respetado en su entorno cercano y no tan cercano. Pero en lugar de la tipica verborrea odiosa con cuentos sobre luchas obreras, dictaduras y guerra fria, podriamos convenir que la partida de éste último emblema del comunismo chileno marcaria al fin el término definitivo de una época convulsionada, violénta y dramática para Chile y punto. Si aqui todos sabemos lo que pensamos desde hace decenas de años, no se necesita meter al horno el mismo platito de nuevo.
La historia no se termina ni es posible ignorarla
Son muchos los episodios que aún están pendientes. La solución biológica que algunos han enarbolado apostó a que se dejara atrás lo que molesta o no es políticamente correcto expresar, esperando que los grandes protagonistas ya no estuvieran.
Pero los pueblos sin historia no pueden avanzar y por más que pretendan algunos deslucir o sesgar la historia de hombres de época como Volodia, la percepción del chileno es de respeto profundo a su trayectoria. Ofende a la inteligencia el que en este post lo tildó de extremista. Perdonemos su ignorancia supina.
Volodia y otros políticos de esa talla, como Gladys Marín o Clotario Blest o Tucapel Jiménez, se ganaron un profundo respeto por la acción honesta y fiel a sus principios.
Hay quienes quisieran homenajear en la partida sólo al intelectual o al literato o periodista, bajándole el perfil a su ser profundo que fue la dirigencia de un partido comunista que ha sido excluido en democracia por una nueva ley maldita enquistada, como lo ha sido la Constitución del ochenta.
Los demócratas junto con despedir a Volodia en su dimensión total, abogamos por eliminar la exclusión de las minorías, corrigiendo el sistema electoral chileno. Pero eso es tema para otros comentarios.
Oiga Hernán
Usted podrá ver una estela de de episodios pendientes que puede encontrar desde el nacimiento de la nacion, desde la época de la colonia con lo aborígenes y podrá llamar "soluciones biológicas" a lo que queda pendientelo para dejar atras lo incomodo, puede ser.
Pero otros estamos igualmente convencidos que màs que soluciones biológicas a algo pasado son necesidades sociales para la convivencia actual y futura frente a dilemas que no tienen solución. Vivir todos recalentando eternamente la misma cazuelita de odiosidades no es solucion de nada.