EL SINDROME DE BURNOUT: UN PROBLEMA ACTUAL
Otros elementos importantes en la sociedad actual los constituyen la incorporación de la mujer al trabajo, una fuerte tendencia al consumo y la gravitación de los medios de comunicación social que nos transmiten nuevos referentes en la búsqueda de una satisfacción personal y social. Todo esto ha implicado fuertes exigencias, presiones y nuevos determinantes sociales de la salud, entre los cuales aparecen con mayor trascendencia la situación socioeconómica, con un fuerte impacto sobre la salud a través del ciclo vital; el estrés relacionado con el trabajo; la exclusión social; el desempleo y la inseguridad laboral como componentes que aumentan el riesgo de enfermar.
Éstas nuevas variables tienen repercusiones concretas en el desarrollo laboral pudiendo favorecer o dificultar la búsqueda de sentido en lo profesional. Ésta situación ha tenido como consecuencia que un gran número de trabajadores perciban que sus recursos y competencias sean insuficientes o excedan y sobrepasen sus capacidades adaptativas ocasionando cambios psicológicos y fisiológicos que pueden afectar seriamente su salud.La Organización Internacional del Trabajo (OIT), señalaba en el año 2000, respecto al estrés laboral que constituía una enfermedad que ponía en peligro las economías de los países y resentía la productividad al afectar la salud física y mental de los trabajadores.
En el último tiempo las investigaciones sobre el estrés laboral, sus consecuencias y características, han permitido determinar la existencia de un nuevo trastorno, sobre el cual en nuestro país no existen muchos estudios. Me refiero a este fenómeno particular de estrés laboral que se denomina Síndrome de Burnout, también conocido como el síndrome de “Quemarse en el trabajo”, el cual se caracteriza por presentar en el trabajador un agotamiento físico y psicológico, baja motivación, agotamiento emocional y actitudes negativas hacia si mismo y los demás y un sentimiento de inadecuación hacia su labor profesional. Todo esto conduce a que los trabajadores formulen críticas y quejas en cuanto a las condiciones en que desarrollan sus actividades laborales, sus relaciones interpersonales y los obstáculos que encuentran en el desarrollo de su carrera profesional, significando un perjuicio para la salud y afectando el clima organizacional en el que las personas desarrollan su trabajo. Esto ha llevado a que en los últimos años el Síndrome de Burnout se constituya de manera creciente en uno de los focos de atención muy importante tanto para su estudio, tratamiento y prevención.Las manifestaciones características del descontento laboral y su implicancia a nivel personal y organizacional fueron asociadas durante muchos años a significados muy distintos. Es en el año 1974, cuando Freudenberger inicia sus estudios en este ámbito que le condujeron a adoptar una conceptualización que acuñó con el nombre de “Burnout”, la cual fue asociada de manera directa a los ámbitos de la salud y la educación. Este concepto fue definido como un tipo de “estrés laboral e institucional” que se generaba específicamente en aquellas profesiones de ayuda y servicio social en las que existía una relación constante y directa con las personas beneficiarias de la acción profesional.
Posteriormente, en el año 1981, las autoras Maslash y Jackson tienen una decisiva influencia sobre el tema al definir el Burnout como un síndrome tridimensional caracterizado por: un Cansancio Emocional, una Despersonalización y una Reducida Realización Personal. Además estas autoras crearon un instrumento específico para medir los niveles del síndrome tomando como bases estos tres componentes.En la actualidad los estudios sobre el Burnout han ido adquiriendo una especial importancia en los diversos ámbitos laborales pasando a constituir una preocupación específica de quienes trabajan en el ámbito de la salud, el servicio social y la educación en forma fundamental y extendiéndose ésta preocupación a gendarmes y empleados bancarios.
La búsqueda de la autorrealización y de sentirse satisfecho consigo mismos hace que las personas necesiten integrar adecuadamente su identidad personal con su identidad profesional. Una dicotomía de ambos aspectos conlleva a un deterioro de su autorrealización, y al no verse cumplidas sus expectativas laborales se afecta su deseo de trascendencia personal y comunitaria, especialmente en aquellas personas que trabajan en las llamadas “profesiones de ayuda”. Es por eso, que al constituir el BO[2] un caso particular del trastorno general de estrés laboral es importante desde el punto de vista psicológico determinar, no sólo su etiología, sino también las principales determinantes y consecuencias, que como señala la Dra. en Psicología, María Isabel Pérez Jáuregui[3] afectan al trabajador a nivel conductual[4], de salud física[5] y psicológica[6] y su relación con los determinantes y estresores que inciden de una manera específica con los aspectos organizacionales[7].Es importante considerar que la problemática del BO llama a nuestra responsabilidad que debe concretizarse en el interés por buscar caminos de abordaje desde perspectivas creativas e integradoras a partir de intervenciones que se adecuen a las variables que causan el sufrimiento laboral y que provocan importantes limitaciones en las potencialidades y riquezas personales de quienes trabajan en el cuidado de los otros.
[1] Cfr. Síntesis presentada en
[3] Cfr, PEREZ JAUREGUI, M; 2000. Cuando el estrés laboral se llama burnout “Quemarse en el trabajo”, Universidad Libros (UL), Buenos Aires, 32.
[4] Huelgas, ausentismo, rendimiento disminuido, uso de drogas y alcohol, aumento del uso de los servicios médicos y accidentes.
[5] Hipertensión, úlcera péptica, enfermedad respiratoria, dermatitis, enfermedad coronaria, cáncer.
[6] Depresión, ansiedad, alcoholismo, abuso de drogas, neurosis, enfermedad psicógena.
[7] Contenido del trabajo, estructura y política organizacional, ambiente laboral, factores no relacionados con el trabajo, personalidad.







El síndrome Burnout es un síndrome clínico descrito en 1974 por el psiquiatra Herbert Freudenberger quien observó que hacia el año de empezar a trabajar en un proyecto con pacientes toxicómanos la mayoría sufría una gradual pérdida de energía, hasta llegar al agotamiento, así como desmotivación para el trabajo, junto con varios síntomas de ansiedad y de depresión. Freudenberger describió cómo estas personas se volvían menos sensibles, poco comprensivas e incluso agresivas en relación con los pacientes, con un trato distanciado y cínico, con tendencia a culpar al paciente de los problemas que padecía.
Freudenberger describía el Burnout como una "sensación de fracaso y una existencia agotada o gastada que resultaba de una sobrecarga por exigencias de energías, recursos personales o fuerza espiritual del trabajador" que situaban las emociones y sentimientos negativos producidos por el Burnout en el contexto laboral. El autor afirmaba que el Burnout era el síndrome que ocasionaba la "adicción al trabajo" que provocaba un desequilibrio productivo y, como consecuencia, la perdida de la motivación.
Ejemplo: Cuando un deportista no es capaz de obtener los resultados que se esperan de él, aun cuando ha empleado todos los recursos de que disponía para conseguirlos, se considera que está quemado.
En concreto, el Burnout se describe como un estado de decaimiento físico, emocional y mental, caracterizado por un cansancio, sentimiento de desamparo, desesperanza, vacío emocional, y por el desarrollo de una serie de actitudes negativas hacia el trabajo, la vida y la gente.
¿A quienes afecta?
Afecta especialmente a aquellas profesiones caracterizadas por una relación constante y directa con personas, más concretamente en aquellas profesiones que mantienen una relación de ayuda: médicos, enfermeros, maestros, policías... y en frecuentemente, en aquellas profesiones que suponen una relación cercana intensa con los beneficiarios del trabajo.
El perfil de la persona vulnerable al Burnout se caracteriza por elementos tales como elevada autoexigencia, baja tolerancia al fracaso, necesidad de excelencia y perfección, necesidad de control, y un sentimiento de omnipotencia frente a la tarea. Esto hace que estas personas piensan de la siguiente manera: "Sólo ellas, y nadie más que ellas, pueden hacer las cosas tan bien". La relación con la sobrecarga emocional es indudable. Los factores asociados son insatisfacción marital, relaciones familiares empobrecidas, faltas de tiempo de ocio y una baja en la actividad física, junto con insatisfacción permanente y sobrecarga en la agenda laboral. En síntesis, a estas personas, víctimas del síndrome de Burnout, les resulta casi imposible disfrutar y relajarse.
También las personas víctimas de violencia intrafamiliar generalmente adoptan, una conducta dependiente y demandante, hacia quienes tienen a su cargo la atención médica, psicológica, legal o social. Por lo tanto, es una de las actividades que vuelven más vulnerables a las personas que tienen a su cargo dicha tarea asistencial.
Historia del síndrome de Burnout
McGrath: (1970), en una de las definiciones más clásicas del término: "El estrés es un desequilibrio sustancial (percibido) entre la demanda y la capacidad de respuesta (del individuo) bajo condiciones en las que el fracaso ante esta demanda posee importantes consecuencias (percibidas)."
Herbert Freudenberger: 1974, describe el síndrome como "un estado de fatiga o de frustración que se produce por la dedicación a una causa, forma de vida o de relación que no produce el esperado refuerzo".
Cristina Maslach: (1976), la psicóloga social estudiaba las respuestas emocionales de los empleados de profesiones de ayuda a personas. Eligió también el mismo término que utilizaban de forma coloquial los abogados californianos para describir el proceso gradual de pérdida de responsabilidad profesional y desinterés cínico entre sus compañeros de trabajo. Maslach decidió emplear esta misma expresión por su gran aceptación social: los afectados se sentían fácilmente identificados con este feliz término descriptivo.
Chernis (1980), fue el primero en proponer que se trata de un desarrollo continuo y fluctuante en el tiempo: es un proceso en el que las actitudes y las conductas de los profesionales cambian de forma negativa en respuesta al estrés laboral.
Cox y Mackay (1981), para estos autores, este concepto se diferencia principalmente en relación a si es conceptualizado como un estímulo, una respuesta, una percepción o una transacción.
Brill (1984), propuso una definición de Burnout menos conocida y más precisa: Es un estado disfuncional relacionado con el trabajo, en una persona que no padece alteración mental mayor, más que un puesto de trabajo en el que antes ha funcionado bien, tanto a nivel de rendimiento objetivo como de satisfacción personal, y que luego ya no puede conseguirlo de nuevo, si no es por una intervención externa, o por un cambio laboral. En consecuencia, es el malestar relacionado con un salario insuficiente, con las dificultades físicas, con la incompetencia por falta de conocimientos, o con cualquier otro trastorno mental existente.
Maslach y Jackson (1986): Es un síndrome de agotamiento emocional, despersonalización y baja realización personal, que ocurre entre individuos que trabajan con personas. Agotamiento emocional se refiere a la disminución y pérdida de recursos emocionales. Despersonalización o deshumanización consiste en el desarrollo de actitudes negativas, de insensibilidad y cinismo hacia los receptores del servicio prestado. Por último, la falta de realización personal es la tendencia a evaluar el propio trabajo de forma negativa: los afectados se reprochan no haber alcanzado los objetivos propuestos, con vivencias de insuficiencia personal y baja autoestima profesional.
Etzion (1987), dice que es un proceso latente, solapado y silencioso, que se desarrolla lentamente desde su comienzo, sin haber señales notorias y que evoluciona casi siempre de forma escondida hasta que hace su aparición repentina e inesperada, como experiencia devastadora de agotamiento personal, sin que se pueda decir por que sucedió.
Pines y Aronson (1988), proponen una definición más amplia, no restringida a las profesiones de ayuda: "Es el estado de agotamiento mental, físico y emocional, producido por la involucración crónica en el trabajo en situaciones emocionalmente demandantes." El agotamiento físico se caracteriza por baja energía, fatiga crónica, debilidad general y una amplia variedad de manifestaciones psicosomáticas. El agotamiento emocional incluye sentimientos de incapacidad, desesperanza y de alienación con el trabajo.. El desarrollo de Burnout puede llevar a dejar el trabajo o cambiar de profesión para evitar el contacto con personas. Por último, agotamiento emocional se refiere al desarrollo de actitudes negativas hacia uno mismo, hacia el trabajo y a la vida misma.
Peiró (1993), en su libro Desencadenantes del estrés laboral, recoge la clasificación de las definiciones de estrés que hicieron Cox y Mackay.
Peiró propuso un esquema para los diferentes modelos estudiados. En este esquema se podrían distinguir seis bloques de variables:
a) variables ambientales : desajuste entre las demandas ambientales y los recursos disponibles. Entre estos últimos son cruciales el control o la capacidad de decisión que el profesional puede ejercer y el apoyo social .
a pesar del error en el ensamblaje del texto: contiene 2 veces "la historia del síndrome", y omite las seis variables de Peiró, con toda seguridad enormemente instructivas.
Me encantaría poder conocerlas en detalle, y solicito a María, que nos envió el importante aporte, que pudiera completar la información faltante.
Agradecido, y pendiente de los nuevos envíos.
Felicitaciones.
Ramón
Según un estudio de la Fundación Europea para la Mejora de las Condiciones de Vida y Trabajo (1999) el 28% de los trabajadores europeos padece estrés:
El 20% padece burnout
Más de la mitad de los 147 millones de trabajadores afirman que trabajan a altas velocidades y con plazos ajustados
Más de un tercio no pueden ejercer ninguna influencia en la ordenación de las tareas
Más de un cuarto no puede decidir sobre su ritmo de trabajo
Un 45% afirma realizar tareas monótonas
Para un 44% no hay posibilidad de rotación
El 50% realiza tareas cortas repetitivas
Se piensa que estos «estresores» relacionados con el trabajo han contribuido a importantes manifestaciones de enfermedad:
Un 13% de los trabajadores se quejan de dolores de cabeza
Un 17% de dolores musculares
Un 20% de fatiga
Un 28% de «estrés»
Un 30% de dolor de espalda
Muchos otros, de enfermedades que pueden poner en peligro la vida
Una estimación moderada de los costes que origina el estrés relacionado con el trabajo apunta a unos 20 000 millones de euros anuales
Como puede verse en este resumen, no se han considerado otros costes que suele acarrear el estrés como es el caso de los desórdenes mentales, principalmente los trastornos de ansiedad. Más de un 15% de personas (según los estudios más recientes, esta cifra podría alcanzar incluso el 25%) a lo largo de su vida sufrirán algún trastorno de ansiedad, como por ejemplo ataques de pánico y agorafobia, que lo padecen entre un 1'5 y un 3'5% de personas. El estrés laboral puede ser un factor de vulnerabilidad para llegar a sufrir este tipo de trastornos, aunque no es el único.
Las personas estresadas acuden generalmente en primera instancia al médico. Sus quejas más habituales suelen ser ansiedad, dolor y depresión. Pues bien, en el año 2001, si tenemos en cuenta los datos "sólo" de la receta médica oficial, en España se consumieron casi 35 millones de envases de fármacos de tipo ansiolítico o tranquilizante. Casi un envase por habitante.
En cuanto a los depresivos, de los tipos que hoy en día más se consumen, en el mismo año se recetaron oficialmente más de 14 millones de envases.
De las personas que acuden al médico de atención primaria, el 21% de los pacientes consume ansiolíticos y/o antidepresivos.
De todas estas cifras sobre abuso de fármacos lógicamente no podemos hacer responsable al estrés laboral. Sin embargo, el estrés laboral también es responsable de una parte de este problema.
FACTORES PSICOSOCIALES
El estrés hoy en día se considera como un proceso interactivo en el que influyen los aspectos de la situación (demandas) y las características del sujeto (recursos). Si las demandas de la situación superan a los recursos del individuo, tenderá a producirse una situación de estrés en la que el individuo intentará generar más recursos para atender las demandas de la situación.
Los factores psicosociales que inciden en el estrés laboral tienen que ver con las demandas de la situación (o contexto laboral) y con las características del individuo.
tener este síndrome. pensemos un momento. (tomando los valores de forma general)
santiago es seguramente la ciudad con más actividad laboral (en horas) del planeta.
el resto de chile corre la misma suerte, son las mismas políticas laborales.
el sueldo mínimo de un/una trabajador/ra es de 140.000 pesos aproximados, sin contar los descuentos de afp, impuesto a la renta, isapres que van después puesto que el valor del sueldo no es líquido. Ademas de los increíbles abusos que se puedan suscitar como por ejemplo dar un sueldo menor al de un hombre a una mujer.
la inflación y los impuestos como el iva hacen que el valor de los productos sea muy considerablemente desproporcional respecto al sueldo mínimo. Con ello, el/la trabajadora se sentirá obligad@ a pedir préstamos (el típico encalillamiento) para poder comprar incluso lo más básico, como los alimentos. Los cuales no podrá solventar seguramente por el bajo sueldo.
9 de cada 10 chilen@s tiene alguna deuda, muchos de estos alcanzan hasta 10 veces su sueldo (y sin contar los créditos hipotecarios)
cientos de miles de chilenos no pueden conseguir empleo por estar en los registros de dicom
somos el país mas rentable para los bancos en américa latina por las pocas políticas de protección al cliente (en este caso) específicamente en asuntos como deudas, intereses, comisiones y trata de información y uno con las mas bajas leyes de protección laboral. (sino miren los ejemplos actuales como los sub-contratistas, y los sindicatos de 10 trabajadores dentro de una empresa de mas de 5000)
aun se lucha en varias tiendas del comercio en hacer valer la "ley de la silla"
los horarios de trabajo impiden llevar plenamente la vida familiar, con esto se deteriora las relaciones padre-madre/hij@ y viceversa, además de alterar procesos como alimentarse (elegir algo rápido y mucho menos nutritivo), dormir (usar somníferos, dormir menos de 8 horas al día) sentirse mejor/sobrellevar una depresión (consumir medicamentos antidepresivos o neurolépticos, muchos de ellos anfetaminas las cuales causan adicción)
todo esto amigos, nos destroza el autoestima, nos estresa muchísimo, nos vuelve apáticos, nos hace sentir conformes con algo que deberíamos decir basta. El síndrome burnout es progresivo puesto que aumenta el decaimiento con el paso del tiempo y hoy en día esta atacando a cientos de miles de chilen@s gracias al sistema en el que estamos sumidos hoy en día, en el cual la persona pasa a ser algo tan inerte como una cifra, un número.