La muerte de Bobby Fischer (1943-2008) golpeó hondo en la familia ajedrecística mundial. Radicado hace pocos años en Islandia, país donde conquistó el título mundial en 1972, falleció a los 64 años, la misma cantidad de casillas del tablero de ajedrez, producto de una insuficiencia renal.
Sin duda que Bobby Fischer ha sido uno de los más geniales ajedrecistas de la historia. Junto a Kasparov forman la dupla de oro del ajedrez mundial de todos los tiempos.
El match entre Fischer y Spassky, jugado en Islandia en 1972, es el más famoso de la historia del ajedrez, dada la connotación política que tuvo por la rivalidad de las dos superpotencias de esa época, Estados Unidos y la Unión Soviética. Muchos pensaban que el triunfo de cualquiera de estos grandes maestros simbolizaría la superioridad intelectual de un país sobre el otro.
En lo estrictamente ajedrecístico la superioridad de Fischer fue categórica. Luego de perder la primera partida en una posición igualada, donde realizó un sacrificio de pieza innecesario, perdió la segunda por no presentación, con lo cual quedó 0-2 abajo. A partir de ese momento Fischer mostró su genio, imponiéndose finalmente con un marcador de 7-3. Fischer venció a la poderosa escuela rusa y de paso rompió la hegemonía soviética en los campeonatos del mundo, que se había mantenido por 24 años, desde 1948.
Fischer visitó Chile cuando tenía quince años; recién se había adjudicado el campeonato estadounidense y ostentaba el título del gran maestro más joven de esa época. Sufrió una inesperada derrota por parte del maestro chileno Carlos Jáuregui, quien relató que Fischer se largó a llorar después de la partida.
En 1992, veinte años después de lograr el título mundial, fue tentado por un magnate yugoslavo a revivir su match contra Spassky. Fischer aceptó de buena gana y por una buena cantidad de dólares. El gobierno estadounidense le envió una carta prohibiéndole jugar en suelo yugoslavo, por el cuestionamiento a que estaba sometido ese país debido a la guerra de los Balcanes. Fischer rompió la carta frente a las cámaras de televisión y jugó el match, venciendo nuevamente a Spassky.
Desde ese momento Fischer fue perseguido por el gobierno estadounidense y finalmente se refugió en Islandia, país que le otorgó la ciudadanía y en el cual encontró la muerte.
Nos dejó el gran Bobby Fischer, la última leyenda viviente del ajedrez. La era del ajedrez clásico, alejado de la tecnología y las computadoras, ha terminado.





















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Otro de esos hombres notables...
Un genio loco que se enfrentó al imperio y pagó por eso...
Gracias por tu nota no practico el deporte pero conocía al individuo.
Salu2