Nuestro amado entrenador nacional argentino
Sin nada que decir, opinar, aburrido y ocioso, comentare solo por comentar sobre nuestro amado entrenador nacional argentino ateniéndome a sus actitudes, solo para dejar una constancia de un posible cercano futuro.
Como todo caballero que interviene y emite opiniones intervencionistas justo horas antes de las elecciones, ahora debe demostrar si le es fiel a su digna prosa ética de por vida o solo son caprichos ocasionales.
Me ha molestado su callar o indiferencia. No me parece muy bien que juegue al misterio, menos que permita se ilusionen falsamente quienes el dice entender muy bien: el pueblo.
Pero bueno. Acá iremos a rogarle y puede que quizás en un acto de magnificencia decida seguir compartiendo su conocimiento futbolero en nuestro poco osado, pero honorable país.
Ruego yo - tras una enseñaza y clasificación brillante – que su orgullo y envidiable porfía no nos perjudique como lo hizo en el mundial, donde si quedo al debe debido a su tozudez de no hacer los ajustes necesarios ante ausencias significativas.
Celebramos eufóricos una muerte con la botas puestas, mas una muerte al fin y al cabo.
Mi visión y desconfianza radica en que si acepta seguir al mando de nuestros heroicos, valientes y orgullosos muchachos, al primer desencuentros con las cúpulas capitalistas y debido a su poco atrayente sueldo reguleque, no trepide en renunciar y abandonarnos en medio del temporal sin tiempo a salvar ni a niños, ni mujeres.
Creo que si sigue, estaremos obligados a un eterno estado de servilismos. De ese mismo que el tanto reniega y objeta políticamente.
Saludos y suerte les desea el desatinado






