Si bien este tema se viene discutiendo desde hace mucho tiempo, aún hay un alto grado de confusión tanto en las discusiones académicas como públicas, en el tema de los derechos animales. Con el ánimo de disipar dudas y proveer de una teoría que explique la posición acerca de los derechos animales, de manera clara, simple y directa, el Profesor Gary Francione escribió el libro “Introduction to Animal Rights; Your Child or the Dog?” (“Introducción a los Derechos Animales; ¿Tu Niño o el Perro?”) publicado en Julio del 2000. En éste explica que la posición de los derechos animales busca la aceptación de un derecho básico; el de no ser tratado como un recurso o propiedad.
En primer lugar, habría que definir lo que es un “derecho”. Aún cuando existen muchas teorías de derechos, para efectos prácticos vamos a centrarnos en un aspecto que es común a la gran mayoría de éstas: Un derecho es una manera de proteger intereses. Decir que un interés está protegido por un derecho, es decir que ese interés está protegido de ser violado o ignorado, simplemente porque el hacerlo beneficiaría a alguien. Por ejemplo, mi derecho a la libertad protege mis intereses, mas allá del valor que otros puedan darle a ese interés. Si alguien quiere encarcelarme, simplemente porque esto va a beneficiarlo, mi derecho a la libertad me protegerá de recibir ese trato. Decir que otro animal tiene el derecho a no ser tratado como una propiedad significa que el interés de tal animal en no ser tratado como un recurso económico debiera ser protegido, y no debería ser violado simplemente porque beneficiaría a los humanos el hacerlo.
La base de los derechos animales es bastante simple y racional. Proviene del Principio de Igual Consideración, el cual sostiene que como un asunto moral fundamental, debemos tratar casos similares de manera similar. Tanto los animales humanos como los no humanos, somos similares en, al menos, un aspecto, el cual nos diferencia de todo lo demás en este universo; somos seres “sintientes”, es decir, seres capaces de experimentar dolor y sufrimiento. Los animales no humanos tienen interés en no sufrir, al igual que los humanos tenemos interés en no sufrir. A pesar de que no podemos proteger de todo sufrimiento a los demás humanos, y a pesar de que puede que ni siquiera nos pongamos de acuerdo sobre qué intereses deben ser protegidos por derechos, la mayoría de la población está de acuerdo en que todos los humanos deben ser protegidos del sufrimiento resultante de su uso como un recurso/propiedad de otros humanos. En un mundo profundamente dividido en diversos asuntos morales, una de las pocas normas aceptada y legislada por la comunidad internacional es la prohibición de la esclavitud humana. Y no se trata de si la forma de esclavitud es “humanitaria” o no. No se trata de si al esclavo se le trata bien o mal. Condenamos la esclavitud humana como tal, en todas sus formas. Si bien sería errado suponer que la esclavitud humana ha sido erradicada del planeta, la institución de la esclavitud es considerada, universalmente, inmoral, y está prohibida legalmente. Para ponerlo más simple, si yo puedo esclavizarte y matarte cuando yo quiera, cualquier otro derecho que puedas tener, no te servirá de mucho. Puede que no estemos de acuerdo en qué otros derechos tienen los humanos, pero para poder tener cualquier derecho, deben tener el derecho básico a no ser tratados como una cosa. La respuesta más común es decir que hay diferencias de facto (comprobadas) entre los humanos y los demás animales, que justifican este trato dispar. Por ejemplo, mantenemos que los demás animales no pueden pensar “racionalmente” o “abstractamente”, entonces es aceptable que nosotros los tratemos como nuestra propiedad. En primer lugar, negar que muchos animales son capaces de tener pensamientos racionales y abstractos es tan difícil como negar que los perros tienen cola. Pero incluso si esto fuera cierto, ¿qué posible diferencia haría eso, en cuanto al aspecto moral? Muchos humanos, como los niños pequeños, personas mayores con enfermedades seniles o humanos con retardo mental severo, no pueden pensar racionalmente o en abstracto, y nosotros jamás pensaríamos en usar a esos humanos como sujetos para experimentos biomédicos dolorosos, o como fuentes de alimento o vestimenta. A pesar de lo que digamos, tratamos los intereses de los demás animales de forma distinta, y por lo tanto negamos cualquier significación moral a estos intereses. Si tomamos los intereses de los demás animales como moralmente significativos, entonces debemos tratar casos similares de manera similar, y no podemos tratar a los demás animales en formas en que no estaríamos dispuestos a tratar a cualquier otro humano. Nota: El presente artículo está basado en una entrevista a Gary Francione, Profesor de Leyes y Filosofía en la Rutgers University School of Law-Newark. Para un análisis más profundo recomiendo leer sus libros, especialmente "Introduction to Animal Rights: Your Child or the Dog?". También se pueden encontrar artículos relacionados en su página web http://www.abolitionistapproach.com Foto: sergis blog



















Katina. Me confieso
Interesante el articulo Igualdad Animal.
Lamentablemente los ataques a otro tema no se hicieron espera.
Y en mi parcialidad, quizás yo como cristiano quisiera dejar de comer carne. Pero también comparto mesa con Bertrand Russell , Bill Gates, Ted Turner, Kart Max y otros que la comen a destajo abriéndome el apetito.
Reconozco también comer por ansiedad, al ver que Katina me juzga con severidad, pero si comparte y goza la de ellos en alegría.Saludos y suerte
No matemos los buenos temas por favor.
Saludos
Hola, Khg. Que bueno que alguien haya tomado en serio el artículo (o al menos lo haya considerado interesante). La verdad es que tenía mas expectativas, pero que va, así es la cosa. Parece que el tema ya había sido manoseado, ridiculizado y un largo etc. por acá.
Sin duda el cambiar nuestros hábitos suele ser bastante difícil. Para mi no fue tan fácil tampoco, pero así como requiere sacrificio del adicto al tabaco, el dejar de fumar, requiere cierto sacrificio del omnívoro el dejar de serlo. Pero te aseguro que en ambos casos, los beneficios son increíblemente mayores al sacrificio.
El consumo de carne, incluso ha nublado las mentes de hombres como Charles Darwin, quién aceptaba que no habían diferencias relevantes entre los animales, o Jeremy Bentham quién fue el primer filósofo occidental en asegurar que le debíamos cierta consideración moral a los demás animales, aceptando que lo único importante era saber si el ser en cuestión es capaz de sufrir o no. A pesar de lo que pensaban, siguieron comiendo carne.
Espero no generar ningún tipo de ansiedad en ti que te lleve a comer productos de orígen animal, ni juzgarte (con severidad jaja).
Bueno, si es que no te molesta, te sugeriría que si no te sientes preparado para cambiar tu dieta hoy, podrías empezar por hacerlo un día a la semana. Un día vegano a la semana. Así verás que no es díficil, que no es aburrido, que no es caro y que te hace sentir mejor (mas activo, y "liviano" como suelen decir por ahí).
Eso peso. Saludos.