"Caniles en el desierto de Caldera?
Hace mucho tiempo que junto a mi amiga Ximena de Copiapó veníamos
tratando de hacer algo, pero no sabíamos como, siempre llegábamos a la
misma conclusión. Había que enfrentar esa realidad, y la mejor manera de
hacerlo era estar en terreno. Para las personas que amamos a los
perros, esa realidad duele, realidad que no deja pensar cuando nos
enteramos como es posible que exista en el desierto un canil para perros
que no tiene techo y ellos estén sin protección en parte las
veinticuatro horas bajo el sol y el frío. Ximena fue al Canil.
Les dejo el informe que me ha mandado:
Desde que leí este artículo,
donde el Sr. Felipe Galleguillos Céspedes perteneciente a OHA,
Organización Humanitaria por los Animales, denuncia con fecha
Septiembre del 2010 relacionada con la existencia de un canil ubicado a
treinta kilómetros de la ciudad de Caldera en
la III Región, de Atacama, donde decenas de perros habían sido
abandonados en pleno desierto, por disposición municipal, desde ese día
mi mente y corazón están puestos en medio del desierto junto a esos
pequeños.
Desde esa fecha que tuve intenciones de ir a visitarlos
a la de hoy, ha pasado tiempo. Dicha visita fue autorizada por la
Alcaldesa de Caldera Sra. Brunilda
González en Octubre pasado, pero mi temor a encontrarme con escenarios
horribles, no me dejaba, hasta que el sábado 12 de Febrero, luego de
arrendar una camioneta a medias con mi gran amiga, la “Mariposa de los
caminos”, partimos con mi marido a Caldera.
Desde el día anterior mi estomago se apretaba a cada instante y una
fuerza extraña oprimía mi corazón, era angustia, esa angustia que
sientes cuando piensas que algo malo sucederá, como cuando la sientes
por los hijos o los padres ya ancianos yo tenía angustia por los
pequeños abandonados en medio del desierto.
El Canil queda a más o menos 107 kilómetros desde la puerta de mi casa en Copiapó.
Al llegar al cruce de la carretera llamé a Anaís que vive en
Caldera
para que me indicara como llegar. El canil esta ubicado en el Km. 906
al norte de la ciudad, en un lugar llamado ex Parque Inca Bus, que fue
construido como recuerdo de un gran accidente carretero hace muchos
años.
Antiguamente tenía grandes árboles y la gente que viajaba al
norte, pasaba a visitarlo y refrescarse un poco del gran e intenso calor
del desierto, hoy ya casi no existe forestación.
Al
llegar al lugar que queda al costado derecho de la carretera se ven un
gran canil a un lado del parque, una casita pintada de celeste con
niños jugando en una piscina plástica y gente riendo. Nos acercamos en
la camioneta, saludamos, un hombre de rostro amable y linda sonrisa nos
saludo y entablamos una amena conversación, nos contó que el vivía en la
casita celeste, que era empleado municipal y que estaba a cargo del
canil, pedimos permiso para visitarlo y sacar algunas fotos a lo que el
accedió con una linda sonrisa.
El
canil tiene un frente aproximado de quince metros por treinta de largo,
enrejado todo el perímetro y dentro de este, subcaniles y corredores de
transito de un metro por todo el perímetro del canil, mi primera
impresión fue positiva, mi dolor de guata y mi angustia desaparecieron
por completo.
Existen
dentro, alrededor de cien a ciento veinte perros, todos adultos
jóvenes a primera vista en excelente estado, aparentemente.
Machos
juntos con hembras, unas cuantas perras jóvenes que al parecer ya les
fueron destetados sus cachorros, un par de perros ancianos, la mayoría
de los perros eran mestizos y una minoría de raza, abundando entre estos
los pitbull.
No existía ningún rastro de alimento, pero los perros no se veían delgados a excepción de una decena de ellos.
El
agua estaba depositada en tambores plásticos cortados por la mitad,
tenían agua limpia hasta el tope del tambor, se notaba fresca.
Me
llamó la atención que el canil no tuviera techo, algo imprescindible
para que los perros que están en cautiverio, se protejan del tremendo
calor en verano, y el horrible frío del invierno. Cómo no pensar en la
camanchaca costera que cubre la zona, y que en invierno es mas fría y
espesa, metiéndose entre los huesos.
En
el suelo diviso hoyos en variados lugares, me acuerdo de Marcela
cuando cuenta que ellos son tan inteligentes e imagino que su instinto
los llevó a hacer aquellos hoyos por tratar de capear el frío por las
noches invernales, donde se deben de esconder buscando el calor de la
tierra.
A
mi manera de ver, solo un diez por ciento de la mezquina sombra la
produce la malla rachet y algunas sombrillas de paja, siendo los perros
más fuertes quienes se adueñan de la poca sombra que existe, y los más
débiles se secan bajo los rayos solares. El calor los mantiene en jadeo
constante.
No
tiene ninguna protección para el sol, frío o aguas lluvias, las que
caen directamente a los perros en forma grosera sobre sus cuerpos
tristes, debiluchos y olvidados.
En un lugar del medio del canil, se
veían fecas acumuladas en montoncitos, lo que hace llamar a gritos a
las moscas, el ruido de ellas era ensordecedor, pero a pesar de todo lo
horrible que yo imaginaba debo reconocer que estaba limpio.
Lo
otro que me llamó la atención fue verificar que dentro de un canil
yacían perras junto a perros a lo que mi marido preguntó al cuidador:
¿Cómo pueden tener perras con perros juntos sin esterilizar? A lo que
el cuidador respondió que se les inyectaba anticonceptivos mensualmente y
que el veterinario iba todos los días de lunes a viernes.
En este canil no se veía ningún perro con sarna ni garrapatas.
También nos comentó que no hacen jornadas de adopción.
No vimos ningún lugar que se usara como sala de primeros auxilios o algo similar para que el veterinario los atendiera.
Lo
que me impacto como amante de los animales, fue ver dos perros a pleno
sol, echados y que en los cuarenta minutos de nuestra visita los
viéramos ponerse de pie, en ningún momento levantaron sus cabezas, no se
veían enfermos, pero sí como entregados a su miserable destino.
Mientras todos los otros perros corrían siguiéndonos alrededor del
canil, esos dos perros parecían ignorar o no importarle la presencia de
forasteros.
Otro
punto que me atormentó, es que al no encontrar en el recinto perros
enfermos, perras preñadas, perros ancianos o perros en mal estado,
“presumo” que fueron o son eutanasiados.
Mi
pensamiento al retirarnos del lugar fue positivo quizás fue en resumen
al ojo de un ciudadano común que pase por la carretera y visita el
canil, lo encuentra en perfecto estado. Una buena imagen que la Sra.
Alcaldesa goza, luego de la visita del Sr.Galleguillos, solo que aún
tiene mucho por hacer, y ojala pueda en un futuro próximo quitarles
estas falencias que son muy necesarias para el bienestar de estos perros
abandonados:
- La necesidad urgente de un techo por lo menos
para el sesenta por ciento de todo el canil, donde los perros encerrados
puedan protegerse durante todo el año.
- Casitas o caniles para que los perros puedan resguardarse dentro de ellas, para dormir o por enfermedades, etc.
-
Una salita pequeña aunque fuese para primeros auxilios donde el
veterinario pueda esterilizar a las perras y hacer el post operatorio.
-
La necesidad de crear Jornadas de adopción para darles la oportunidad
de encontrar hogares responsables, en vez de que estén destinados a
morir en el lugar.
Hasta
aquí pensaba que no todo era como me lo había imaginado desde aquel
momento que esos perros se quedaron en mí. En parte terminamos nuestra
visita casi conformes, lo que nos incentivaba para seguir hacia el otro
canil, el de Caldera, con la esperanza de que en el encontraríamos la
misma situación, pero sorpresa...
Aún hay mas.
Continúa.
http://losperrosdelcamino.blogspot.com/2011/02/caniles-en-el-desierto-de-caldera.html







un período no menor de una semana para que entiendan cómo se vive en esas condiciones.
Saludos Cordiales
TOMAS NOMAS
ATINACHILEPRO