
Me he sentido poderosamente atraído a escribir este blog, a partir de la conversación que ha abierto
Alfredo Piquer acerca de la
innovación. Soy un convencido, como se expresó en aquella discusión, que la innovación
es una obligación para nuestro país, y a su vez, la innovación no es algo propio de las grandes compañías y de las tecnologías, sino algo que trasciende todos los ámbitos de acción del que hacer social.
Por Francisco Cerda
Presidente Fundación Emprendamos
Miembro de Atina Chile
Es así que quiero hablarles de
Emprendamos como un ejemplo encarnado de innovación en el ámbito de las iniciativas enfocadas en la justicia social y el trabajo contra la pobreza.
Escribo desde mi experiencia, desde la persona que soy. Tengo 26 años, casado, una hija de casi un año. Ex alumno del colegio
Saint George, Psicólogo Organizacional de la
PUC, Consultor en Desarrollo Organizacional de un importante empresa inmobiliaria, creyente convencido y, esencial para este artículo, líder de una iniciativa joven por la justicia social, que fermenta una oportunidad insolente de superación del fenómeno que llamamos pobreza. Escribo desde mi historia y desde mi compromiso con la justicia y el desarrollo en nuestro país.
¿Qué es Emprendamos?

Es una fundación de voluntariado que se dedica al desarrollo del emprendimiento (económico, personal y social) en sectores de extrema pobreza o vulnerabilidad social. El trabajo que realiza consiste en tres programas.
Emprendedores: entrenamiento, apoyo y facilitación para el emprendimiento a personas de campamentos, en un programa de 1 año de duración;
Mesa de Trabajo: capacitación, apoyo y facilitación a dirigentes y líderes naturales de campamentos para el logro del desarrollo comunitario;
Academia de Proyectos Sociales: capacitación, apoyo y reflexión de alumnos de colegios particulares para la sensibilización con el desarrollo social, el aprendizaje de habilidades de gestión de proyectos sociales, y el potenciamiento de su Liderazgo Social.
¿Cómo nace Emprendamos?
Es una fundación que nació el año 2000 de un grupo de jóvenes estudiantes de la Universidad Católica, de distintas carreras, que se unieron por un sentimiento común: una profunda insatisfacción con los proyectos que existían para la llamada "lucha contra la pobreza". Veían (y lo digo en tercera persona porque personalmente ingresé a los dos años) que el problema se atacaba desde la caridad, el asistencialismo y el paternalismo. Era la época brillante de las ollas comunes, los bingos, la reparación de techos y la construcción de mediaguas, en los mejores casos.
No se quedaron con el enojo y la frustración, escucharon a la gente,
a los pobres, y percibieron que las personas identifican y valoran como factores para su superación, sus propios esfuerzos. Con esto presente, Emprendamos (en sus inicios
Emprendedores de Renca) nace como un proyecto para empoderar a las personas en las sensibilidades, habilidades, conocimientos y herramientas para poder emprender en sus vidas aquellos proyectos que se hagan cargo de sus anhelos, necesidades e inquietudes.
¿Por qué Emprendamos es una experiencia de Innovación?

A mi juicio, se cumplen varios criterios para ser una innovación. Primero, Emprendamos nace no sólo de una insatisfacción frente a una realidad a la cual se vieron enfrentados un grupo de jóvenes, sino que esa insatisfacción era con lo que justamente la mayoría de sus pares estaba haciendo para
hacerse cargo del mismo problema. Hay una primera innovación en traer un discurso disruptivo con lo que se convertía en el
establishment de la lucha contra la pobreza.
Segundo, fuimos de los primeros en articular una narrativa distinta con las grandes palabras que nos hablan en el dominio justicia social. Re inventamos o encontramos nuevas formas de interpretar la solidaridad, el voluntariado, la justicia, hacerse cargo, entre otras. Evidentemente no nos abogamos la creación absoluta de un nuevo enfoque que hoy son cada vez los que lo comparten, pero sí fuimos los primeros en traer al mundo la nueva interpretación. Tampoco quiero que nos aboguemos grandes discursos al respecto. El discurso fue el atrevimiento y la acción misma.
Profundizando un poco. Las palabras nos hablan, somos hablados por las palabras cargadas de connotaciones históricas en el sentido sociocultural: caridad, solidaridad, justicia, poblador estaban ahí antes que nosotros naciéramos. Y la forma cómo las recibimos, sus connotaciones también las recibimos de las generaciones inmediatamente anteriores a nosotros. En Emprendamos nos incomodaron el sentido de estas palabras, nos sentimos amarrados por narrativas muchas veces inconsistentes, impotentes. La
caridad por ejemplo, tiene por fundamento la acción de alguien que tiene más entrega una porción que no le afectará su estatus con su falta, a una persona que
tiene menos, pero que con esa entrega seguirá
siendo pobre, o seguirá en la misma condición. La caridad cuenta con que no le vas a solucionar el problema a la otra persona.

Veamos otra:
voluntario. Un artículo interesante de leer al respecto es el escrito por
Sebastián Zulueta (ex presidente de la Feuc, Ingeniero Comercial, Magíster en Sociología, Director del programa Aprendizaje Servicio de la PUC) sobre el
voluntariado y su evolución. En el, tomando la definición de otro autor, define voluntariado:
"toda acción que: va en beneficio de otros, que es asumido de forma libre y sin coerción, que no busca remuneración financiera alguna, y que opera de forma organizada, en el marco de una planificación". Mi pregunta es: ¿cómo le llamo yo a un universitario que trabaja en un proyecto social porque siente que está ganando mucho para su vida y su persona, que consiste en asociarse con un
poblador para hacer una empresa con fines de lucro? ¿Por que del fenómeno de alguien que hace una actividad voluntaria alumbro sólo los aspectos relacionados con que no recibe remuneración y que nadie lo obliga? ¿Qué no estoy viendo? ¿Qué oportunidades de acción, crecimiento y desarrollo me estoy perdiendo? ¿Qué mundo no estoy trayendo?.
Emprendamos encarna una nueva conversación del ser ciudadano, y de la acción emprendedora y solidaria en nuestra sociedad.
Tercero, somos una innovación porque interpretamos la sociedad, la pobreza y el desarrollo desde una óptica distinta fundada en un enfoque que pone al lenguaje al centro de la generación de realidad, y el hacerse cargo de manera comprometida y solidaria de cada una de nuestras vidas sin distinción entre voluntarios y pobladores (recomiendo aplicar las mismas preguntas que hicimos a
voluntario), cómo la ética que nos rige y nos orienta. Emprendamos es un equipo, un grupo de personas que se está haciendo cargo de un dolor común: la justicia social.
¿Qué hemos logrado?
Aunque satisfechos, siempre guardamos la sensación de que podemos más. Siempre también, hemos tenido cierta dificultad para identificar y valorar lo que hemos logrado. Entre intuiciones y ciencia, nuestros logros son:
1. Alrededor de 60 empresas formadas en 4 años. Cerca de un 40% se ha mantenido en el tiempo, 5 con ingresos superiores a $200.000, más de la mitad de personas que no tenían actividades productivas.
2. 120 personas entrenadas en el programa de Emprendedores.
3. Entrenamiento sostenido por 2 años a dirigentes y líderes de Peñalolen, quienes observamos distintos, y que declaran un cambio radical en sus vidas personales y dirigenciales con la experiencia de Mesas de Trabajo. En concreto en los campamentos Franja Grecia y Diagonal las Torres (124 familias), se logró que el 100% de las familias obtuvieran sus viviendas, inédito en la historia de la postulación a viviendas.
4. 150 voluntarios han participado de Emprendamos. La gran mayoría de ellos declara que ha sido la experiencia de formación más significativa en sus vidas en relación a marcar una clara diferencia en liderazgo, trabajo en quipo y enfrentamiento de problemas respecto de sus pares. Un importante número de nosotros incluso, debe o atribuye directamente a Emprendamos las oportunidades laborales que hemos tomado, ya sea por contacto o por la valoración que se le da a Emprendamos en nuestros lugares de trabajo.
5. Múltiples trabajos comunitarios: biblioteca, computadores, celebraciones, iniciativas para obtener dinero, cursos de Autocuidado a mujeres, etc.
6. Alianzas estratégicas con las más importantes instituciones de trabajo social: Un Techo para Chile, Infocap, Fundación Mercator, Pontificia Universidad Católica de Chile, Fundación Miguel Kast, Fundación para la Superación de la Pobreza, Precursores UC, Proyecto Renacer, Fundación Impulsa, Fundación Participa, y también empresas privadas como Simonetti Inmobiliaria S.A., Exportadora Santa Cruz, Colegio Saint George, entre otras.
7. También hemos logrado la sistematización de una metodología para el emprendimiento de reconocido valor académico, y también para la gestión de nuestro proyecto.

Finalmente, hemos logrado mantenernos en el tiempo con el gran desafío de reinventarnos cada vez que otras instituciones, felizmente, comienzan a hacer iniciativas como la nuestra. Nos hemos forzado a afinar nuestros objetivos y perfeccionarnos como equipo para ser un aporte real y concreto, hacernos cargo del dolor que nos une y, ahora decimos con fuerza, buscar esa insatisfacción inicial de que no estamos haciendo todo lo que está en nosotros para terminar de una vez por toda con la pobreza y las injusticias en la sociedad que la provocan. Injusticias que al final del día, llevamos cada uno de nosotros con nuestra persona.
Emprendamos y la innovación