Pedacitos de mi vida

Las tardes de cada martes y jueves, tomo mi bolso el cual va repleto de hojitas con letras de colores, camino presurosa entre las calles del centro, tomo un bus, luego otro y camino unos pasos hacia donde cuatro niñas me esperan siempre con risas y abrazos de amor.
Las encuentro siempre ansiosas y motivadas, sus manitas abren con emoción los libros y cuadernos, comienzo la clase, sus caritas luminosas irradian tanta ternura, siempre atentas a mí y a mis indicaciones, sus voces de amor me despiertan del letargo y su frescura deleita mi alma.

Entonces, no hay nada más para mi que todas ellas juntas, me crecen alas con las que vuelo libre, me siento en el lugar exacto para mí, las miro y sonrío agradeciendo su existencia, porque ellas hacen que yo desee hacer la diferencia dando lo mejor de mí.
A veces me despierto agotada, reniego algo de que las cosas no sean como deseo, me siento impotente, triste, desesperanzada de la vida y de mis sueños, pero cuando pienso en ellas esperándome reunidas para tomar sus clases, pienso en su alegría, en el gusto que le tienen a las letras y más aún me alimento de su amor, entonces, no hay razón para seguir inmersa en ninguna pena; los dolores que pueda sentir o dejar de sentir, siempre son curados por ellas.
La vida sin niños, mi vida sin niños, no sería nada. Los niños me dan sentido para seguir vigente en la lucha, son la medicina del amor que cura todos los males del alma; si los miramos, si los observamos encontraremos que en ellos se encuentran la respuestas y las lecciones que se deben aprender en la vida, parecen pequeños, pero son hermosamente grandes.Estoy aquí por ellos y hago lo que hago por amor a ellos, a menudo creo que fui hecha para los niños porque sólo con ellos encuentro mi sitio en la vida.
Detesto cuando los maltratan, cuando no los toleran ni les son pacientes, detesto que los critiquen, que no les permitan ser ellos mismos, detesto que les griten, los humillen, los utilicen; los niños no merecen eso.
Un niño es amor, una puerta del cielo que se abre para nosotros, un regalo de luz, una enorme bendición.
Educa a un niño con amor y verás el amor en su más preciosa y magnífica expresión de vida, abrázalos, cántales, cúrales las heridas, bésales las manitas, juega con ellos, convérsales y deja que te conversen, ámalos por sobre todas las cosas, protégelos, hazlos parte de ti mismo, sólo así y sólo así sabrás lo que es amar, perdonar, soñar, sonreir, vivir.
Gracias mis niñas amadas por toda la luz que representan en mi vida y esas ganas que me contagian de seguir vigente en la lucha.
Jana Regalado.
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Hermoso, muy hermoso. Sensible, generoso, esperanzador, pleno en amor..
Me emocionaste, bonita.
Un gran abrazo
Pilar
por toda esa luz que transmites, porque puedo percibir claramente a la hermosa niña que llevas dentro, y eso Pilar, es de gran bendición en estos tiempos.
No existen las coincidencias, sé que insisto mucho en eso, pero es que en realidad no existen; conocerte es un obsequio que ya estaba escrito, estoy cierta tengo mucho que aprender.
Abrazotes juertes rebosantes de luz,
Jana.
Gracias janiña por estas bellas palabras sobre los peques, trataré de recordarlas cuando siento que la paciencia se me agota, es verdad... llenan de luz de vida y de alegría, ¿como no volver a tener fé cuando sus ojitos brillan?
Un abrazo
Tere
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Antibarbie
Ay los ojitos de los niños, tanta transparencia en ellos, tanto de luz, de fe y de vida.
Cuando ellos nos miran, todo cobra sentido y desaparecen los miedos.
Claro esos pequeñines tienen sus laditos de gritoncitos, inquietos, berrinchudos, y uuuff!! cuando se ponen necios!!!, jajaja, pero son adorables los recondenadotes jajaja.
Abrazos juertes,
Janita alias Janiña.