Sobre vocaciones y onanismo
Sobre vocaciones y onanismo.
He recibido varios correos y mensajes internos a través del atinachile y del foro de la página web de mi ópera prima (ojo; 2.000 lectores ya) sobre cómo fue que un genio superlativo como yo, un tipo que tiene que pagarse a visos en el The Clinic para que lo lean, comenzó su brillante carrera literaria. Así que hago la aclaración;
Desde hace un tiempo había pensado muy seriamente en empezar a escribir. Me refiero a SER escritor de verdad. Por lo menos el ego de escritor ya lo tenía. Y después de todo es un trabajo como cualquier otro. Te sientas, mueves los dedos sobre el teclado y plasmas tus ideas para la inmortalidad y hasta quizá luego de todo eso recibes un cheque. Lo bueno es que trabajas SOLO y no tienes que contemplar la deprimente escena de tus cientos de compañeros de oficina luchando a codazos por la sobrevivencia. Además puedes escribir en cualquier parte del planeta. Si yo fuera escritor profesional no me iría ni a Barcelona ni a Nueva York ni a París ¿A cagarme de frío la mitad del año? Ni cagando. Me la pasaría todo el año en Río o en Punta Cana mirando tanguitas.
Por otro lado no se necesita ser un genio para ser escritor. Basta con ojear cualquier libro al azar en alguna librería para constatarlo. Lo importante es que le des al clavo con algún nicho del mercado. Lectores que se transformen en tus seguidores y adoradores y que te compren cuanta huevada lleve tu nombre; novelas, poleras, llaveros, biografía autorizada, biografía no autorizada, etcétera. Por ejemplo hay gente a la que les gustan los libros de autoayuda o la ciencia ficción o las historias de marineros o las historias policiales o las novelas escritas por tipos rudos o las novelas tipo Bárbara Wood. Poesía no. Ni cagando poesía. Nadie la lee ni la entiende ni la compra. Si me pusiera a escribir poesía sería como salir de un hoyo para entrar en otro más negro y profundo.
Entonces si eres capaz de encontrar tu nicho de mercado estás al otro lado y los billetes te caerán del cielo. O sea, incluso puedes llegar a ganar MUCHÍSIMO DINERO, como la autora de Harry Potttter o el John Grisman ese (así se escribe?). Incluso en chile también se pueden ganar sus buenos pesos. Aunque tampoco necesito mucho dinero, que conste, con unas seiscientas lucas mensuales estimo que viviría bien, me alcanzaría para lo que necesito. Ganar más que eso por no hacer nada sería una falta de respeto para con los niñitos que viven en el Parque Forestal y que inhalan neoprén y se prostituyen.
En realidad mi sueño cuando niño era ser astronauta. Parece que todos han querido ser astronautas. Y parece que ahora todos quieren ser escritores. Lamentablemente circunstancias ajenas a mi persona me jugaron en contra y se combinaron de mala forma para frustrar mi sueño de ser astronauta; nací pobre y ariqueño. Nada que hacer. Es decir, primero tenía que dejar de ser pobre y luego, como si eso fuera poco, debía tratar de llegar a ser astronauta. Todo eso es un trabajo de la puta madre que te lo encargo y que ya a los diez años sabes que no vas a lograr. Esa toma de conciencia del entrono ocurre en la misma época en que dejas de pedirle regalos que no llegan al viejo pascuero. En fin. Eso se los digo para que no crean que los niños son estúpidos. Para rematarla, mido un metro sesenta y nueva punto cinco, por lo que ni siquiera podría entrar a la fuerza aérea de chile como suboficial.
Así que cuando ya empezaba a darme cuenta de lo que me esperaba por cuarenta años más en el mundo de las camisas y corbatas, me dije, vamos, que tanto, probemos a ver que resulta con esto de ser escritor. Jamás participé en concurso alguno de literatura en el colegio o en concursos municipales ni en nada de nada. Absolutamente nada. Ni siquiera soy buen lector. Aborrezco TODOS los clásicos, y solo termino la décima parte de los libros que empiezo. Pero esa no es mi culpa, esa es culpa de los escritores que escriben puras huevadas. Por otro lado empezar una carrera literaria a los 30 no es la mejor de la ideas. Por lo que he leído en sus biografías, los escritores profesionales empiezan a leer clásicos a los tres años y sus primeros escritos datan de los seis. Pensándola bien, en realidad esto de ser escritor es casi lo mismo que llegar a ser astronauta.
Además a los escritores les respetan, y salvo el tema económico, en general la pasan bien (a excepción claro de los que se pegan un tiro en la cabeza, que en este gremio no son pocos). A cualquiera le gustaría una vida así. Y si la haces bien y tienes dedos para el piano hasta capaz que te den un premio, onda Cervantes o que se yo, con discurso y todo;
“Estimados presentes. Excelentísimo rey. Su alteza. Estimados miembros de la real academia de la lengua. Queridos colegas. Su santidad. Estimado señor presidente del jurado. Respetables señores miembros del jurado. Entrañables ejecutivos de las casas editoriales. Señores periodistas. Mis apreciados críticos de literatura. Amados lectores. Publico en general. Presentes”.
Partí por lo más fácil. Me dije a mi mismo, “eh, lo mío debe ser la autoayuda”, y sólo por experimentar y para precalentar un poco, también le hice a la poesía. Se supone que chile es un país de poetas (todos los países dicen lo mismo sobre si mismos) y quizá algo de talento llevamos en los genes para eso de la rima y el endecasílabo. Además un poema lo puedes tener listo en una hora o menos y luego te olvidas de él. En cambio una novela con trama, personajes, desarrollo, desenlace y final es un verdadero hueveo. Hay que estar pendiente de la consistencia o el hilo conductor y otras pajas parecidas. La poesía es lo mejor en ese sentido. Es más práctica.
Después de meses de trabajo mi primera gran historia fue una mezcla de las dos cosas; poesía y autoayuda. Y dice así;
El hombre que soñabaUn hombre pobre soñaba todas las noches con un viajero que se acercaba y le decía “viaja a las tierras del Este y serás rico”.
Noche tras noche el hombre pobre soñó lo mismo.Finalmente el hombre dejó su casa, sus pocas pertenencias (su mujer y su televisor), y partió hacia el Este.
No encontró nada.Nada más que calles polvorientas y hombres más pobres que él.
Pero desde entonces, todas las noches, el hombre pobre sueña que es un hombre rico.Vomitivo. Lo peor de la autoayuda y la poesía juntos; había creado un monstruo. Reflexioné mucho sobre mi estilo. Miraba mis libretas de notas y encontraba más de lo mismo. Pura caca. Qué mierda me pasa me dije, qué es toda esta basura. Pero de verdad que me había tomado eso de escribir en serio, y me compré un computador para trabajar en casa. Era imposible concentrarse en serio en la oficina con insectos y polillas dando vueltas por doquier. Tenía que trabajar en casa. Además me faltaba la ambientación; la máquina de escribir roñosa, la penumbra, los ceniceros atestados de colillas, los vasos desparramados por el suelo. En la pulcritud de mi trabajo ninguna obra inmortal hubiese podido ser concebida. Fui al mercado Víctor Plaza y me traje un notebook por sesenta lucas. La más importante inversión de mi vida. En todo caso tuve que limpiarle las manchas de sangre del tipo al que se lo robaron antes de poder empezar a escribir. Me metí a un par de foros de escritores aficionados como yo y empecé a intentar a escribir cuentos, historias pequeñas, que se yo. Pero siempre era difícil partir. La temida hoja en blanco.
Me costó, pero al final caí en la cuenta que jamás sería capaz de escribir algo relativamente formal, que se vea más o menos en serio. Mucho menos una novela relativamente buena, así como las de Rojas, o Houllebecq o Baricco.
Y eso sería. Sí, a veces cuesta vivir con las limitaciones de cada uno, lo sé. Como conclusión y moraleja; finalmente opté por meterme a hacer un doctorado en ingeniería mecánica. Plop.
Fin de la historia.
MxB






