Meditaciones sobre la delincuencia 4.
Enviado por Valentina Banfi el 09/07/2006 a las 20:11
Etiquetas: Sociedad | Regiones Región de Valparaiso
De repente me asustaron mis propios pensamientos... ¿Cómo es posible ???me dije- que esté aceptando algo tan desnaturalizado e inhumano cómo quitarle los hijos a sus madres, por malas que ellas sean? Estas reflexiones me detuvieron bastante tiempo y tras un largo pensar me di cuenta que lo que yo quería proponer no era quitarle los hijos a todas las madres y padres delincuentes, sino sólo a aquéllos que cometían delitos que dañaban (contra) a sus hijos. Por ejemplo, yo no le quitaría los hijos a una mujer por ser prostituta pero sí lo haría si ella intentara o prostituyera a sus propios hijos.
Actitudes maternales perversas existen hasta entre los animales. Algunos años atrás, mientras alojábamos en la parcela de mi hermano, la gata romana parió dos hermosos mininos que nos llenaron de encanto: Pero cuando a la semana siguiente o subsiguiente volvimos y preguntamos por ellos, don Pedro ???el cuidador del predio- nos dijo que se habían muerto porque la gata los había ???aborrecido???. Eso quería decir que la gata, simplemente, no les había dado de mamar y los había dejado morir de hambre.
Por lo demás, las leyes chilenas (y creo que también de otras naciones) previenen situaciones como las que describo. El Código Civil Chileno, por ejemplo, en su artículo 218 del Título IX, señala que ???la preocupación fundamental de los padres es el interés superior del hijo, para lo cual procurarán su mayor realización espiritual, y material posible, y lo guiarán en el ejercicio de los derechos esenciales de la naturaleza humana de modo conforme a la evolución de sus facultades???; y a continuación en el art. 226, dictamina que en aquellos casos en que los padres no estén capacitados para cumplir su tarea fundamental ???Podrá el juez, en el caso de inhabilidad física o moral de ambos padres, confiar el cuidado personal de los hijos a otra persona o personas competentes???.
Reafirmo, entonces, lo que sostuve en mi meditación anterior: el ofrecer a estos niños la oportunidad que se merecen para llegar a ser ciudadanos de bien, implica desarraigarlos de su nefasta familia, pero, antes de hacerlo habría que tener muy claras las circunstancias en que esta medida amerita, es decir, tener muy claro que conductas de los padres constituyen delitos contra los hijos. Posiblemente obligarlos a mendigar, robar, prostituirse; no proporcionarles alimentación suficiente, no preocuparse de su asistencia a la escuela, abandonarlos. No sé. Tendría que ser materia de estudio de especialistas.
(Gracias por sus comentarios; sin duda me han ayudado a
redireccionar mis meditaciones).
CONTINUARÁ
Publicidad por Bligoo.com
Comentarios de este artículo en RSS






