En uno de esos paisajes que encantan a los ojos de quien los mire, en uno de esos ambientes, que a pesar de estar contaminados por ese algo extraño e inconcluso que posee todo ser humano, la incertidumbre y la culpa, se encontraban los sentimientos en forma de cuerpos, no visibles para cualquiera, solo para quien los sintiera, tenían alma, tenían felicidad, tenían nostalgia, algunos brazos y piernas que usaban para retener y huir sucesivamente.
De pronto desde el extraño cuadro descrito, destaca una intensa luz, no tenía forma, pero si tenía las respuestas, impávida frente al suceso miraba como aquellos sentimientos incompletos corrían en dirección contraria, quizás por comodidad, talvez por falta de valentía.
Por un momento me sentí flotar e intente volver al suelo, la razón me tomaba de los pies pero perdía las fuerzas en su lucha. Aun así, agotada y con cierto grado de frustración por bajarme y llevarme al suelo lo hizo una vez más. ¡Uno! ¡Dos! ¡Tres! Y abajo me fui, perdiendo la ingravidez y la inconciencia, enfrentada sola esta vez a esa luz brillante, el miedo que ni siquiera tuvo el valor de salir de ahí me acompañaba aun, pero la valentía con cierto grado de imprudencia me empujaba, “ANDA VE” me decía con fuerza.
Camine como quien recorre el mar esperando una puesta de sol, pero cada paso que daba, la luz lo retrocedía en igual cantidad, pensé- “soy la única que se atreve y se aleja de mi” ¿Qué esto? La luz reía como si para ella fuera un juego, para mi se volvía un desafío, la razón me obligo y el miedo no se alejo y así y todo tuve que hacerlo porque a la valentía se le daba la gana, bueno creo que esta ultima estaba un poco influenciada por el orgullo que últimamente había hecho amistades con esta.
Ante este desafío inminente de la luz corrí a su encuentro y ella a su vez retrocedía con mas fuerza, de pronto cansada me detuve. El miedo se alejo sin decir nada, el orgullo llorando de la tristeza se marcho después de un rechazo de la valentía, estaba sola, mis sentimientos se habían ido, mi razón, que aun estaba ahí, se confundía.
Baje los hombros en señal de derrota, mis rodillas se doblaron de debilidad, caí al suelo y sentí la tierra mas cerca que nuca, la luz a lo lejos dejo de reírse, me miraba con extrañeza, con incredulidad e incluso con rabia – no la entendía- ella me desafiaba, mis respuestas me desafiaban y luego me miraban con ira por no poder encontrarlas! Me levante deprisa tome todo el aire que pude y corrí, corrí, corrí hasta llegar al punto final un precipicio de magnitudes estrepitosas, dude por un segundo, luego dije en voz baja lo que todos decimos para darnos aliento y me lance llenando el valle de la luz que chocaba conmigo en el aire y llenaba mis pulmones de suspiros.
No se muy bien lo que paso, divisaba desde mi caída todos esos amorfos sentimientos incompletos mirar desde lo alto sin entender aquel salto, algunos con torpeza también lo intentaron y muchos lo lograron, cayeron conmigo pero no a un final, siempre cayendo, con la luz delante de nosotros iluminando nuevos paisajes y otorgándonos, por nuestro coraje de vez en cuando alguna de las respuestas que tanto añorábamos encontrar.
Nataly Guzmán






