Jaime Sepulveda

Cuidando el apu.

Con Rodrigo en el apu. 

 

 

 

 

 

 

 

Con motivo de una invitación para animar la presencia de delfines en Punta de Choros, llegué a uno de los apu (cerro) que existen en Santiago. Me refiero al apu Wechuraba.


Allí llegué y me encontré con un hombre (en verdad habían tres: Rodrigo, Carlos III y Matías) que está a cargo de cuidar este apu.


Para entrar a su recinto tuve que tocar el timbre. Como buen caminante por muchos caminos en el campo, al querer ingresar a una parcela, debo tocar el timbre, es decir, hago que aparezcan los perros. Así fue como me recibieron cinco en total. La imagen de uno de ellos me asustó  (rottweiler), su amo solo me indicó que le nombrará y le indicara que “aquí estoy yo”.


En el ambiente se comenzó a generar una mística muy interesante: el viento se cambió de movimiento, los perros se tranquilizaron, el movimiento de los árboles cambió también y las piedras se comenzaron a mover. Don Carlos Alberto III Valdés me indicó aquello de las piedras, me entregó un trozo de cuarzo y dijo: “hermano esto es suyo… uno siempre es de donde va y no de donde viene… esa piedra era para ti”; su hijo Matías Ignacio solo escuchaba y miraba.


Rodrigo Muñoz (encargado del apu), me consultó: ¿almorzaste hermano? Y mi respuesta fue: “la comida de hoy ha estado ausente”.


Bueno, entonces a comer omega 3 y estaba rico aquello preparado a los pies del cerro.


Carlos Alberto III es un hombre cariñoso, emocional, calculador y desordenado; Rodrigo tiene una rica herencia entregada por su padre. Una serie de maquetas realizadas con semillas.


Mientras me tomaba un mate, ellos compartían cerveza y sabiendo que aquello contenía lúpulos, una palabra nueva para mí.


Los lúpulos se obtienen de las glándulas que tiene esta planta en su flor. Es así que se obtiene un sabor más en la cerveza. Hay lúpulos amargos, aromáticos y mixtos. Por ejemplo el lúpulo provoca el apetito, de ahí el motivo que den ganas de comer luego de la ingesta de cerveza.


En el momento de los agradecimientos, Rodrigo me indicó: “Siga cuidando a la ñuqui mapu (madre tierra) y “pencayán” (buen viaje).       

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