Las relaciones de sometimiento y dominio
en las religiones se basan en que los iniciados o consagrados manejan la presencia de Dios y conocen su intrincado funcionamiento, mientras que para nosotros los feligreses todo es un gran misterio, nos quedamos atónitos y no nos queda más que obedecer y someternos a sus instrucciones.
Porque, qué poder nos queda a los que no manejamos la presencia de Dios ni el como acercarla a nosotros, sino a través de los que dicen conocerla tan bien?
Qué tanto la conocen?
Ah?
Ergo, las relaciones de sometimiento y dominio son inevitables en religión.
Y no son sanas, ni siquiera estando limpias de todo apetito sexual.
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Ahí está la madre del cordero.
En las relaciones de poder y dominio.
Saludos Cordiales
TOMAS NOMAS