responsabilidad social...desde la infancia
Enviado por francisca morales el 29/07/2006 a las 14:52
Etiquetas: Sociedad | Regiones Región del Bio Bio
A raíz de los últimos temporales que efectaron a la Región del Biobío, resultó esperanzador ver cómo tantas personas dieron tiempo y recursos para ayudar a los que fueron más golpeados por esta emergencia. Los bomberos, el Hogar de Cristo, las organizaciones sociales y ciudadanas como Atina...pero, entre todos, rescato especialmente a cientos de jóvenes estudiantes, secundarios y universitarios, que destinaron la mitad o gran parte de sus vacaciones de invierno a ayudar al prójimo, sin muchos aspavientos o recursos, pero convencidos de que no se podían quedar de brazos cruzados...
Una actitud que ojalá sea persistente en el tiempo, pues ante catástrofes naturales todos nos ponemos las pilas, de una u otra forma, pero pasada la emergencia, dejamos que sean los organismos estatales los que se encarguen..si es que lo hacen.
Lo mismo las empresas, muchas de ellas se peleaban por aparecer en los medios, entregando su valioso aporte, pero luego... el concepto de responsabilidad social empresarial vuelve a ser un par de palabras huecas, sin mucho sentido. Es cierto que hay instituciones que tienen una acción permanente de promoción de los más necesitados, de emprendimiento social, pero son las menos.
Lo mismo ocurre con nuestra sociedad en general. Cuando una tragedia nos conmueve, nos metemos la mano al bolsillo, pero después nos olvidamos de hacer de la solidaridad una actitud de vida, que sea proactiva y genere cambios en las condiciones de vida de aquellos que motivaron nuestra ayuda, pues no sirve de mucho haber regalado ropa y víveres para los afectados por el temporal si en nuestras prácticas diarias no somos solidarios con quienes trabajan con nosotros o para nosotros, si no entregamos parte de nuestro tiempo y experiencia a los demás, si no enseñamos a nuestros hijos que más importante que regalarle el polerón al amiguito que fue damnificado es ayudar a buscarle un trabajo digno a sus padres. O llevarlo a nuestra casa, mientras la suya se seca...
Escribo esto a raíz de una pregunta de mi hijo Diego, quien al ver las imágenes de unos niños cuyas casas se inundaron, me dijo, o más bien me quiso decir, en su particular lenguaje: mami, ¿cómo podemos hacer un paraguas bieeen grande, para que la casa de esos niños no se moje de nuevo?..
Publicidad por Bligoo.com







Desafortunadamente hemos creado verdaderos ghettos en nuestra sociedad, lo vivimos a diario en los sectores donde vivimos, donde estudian nuestros hijos y donde nos desenvolvemos laboral y socialmente.
Nos "enseñan" ser solidarios en nuestras familias y en nuestros colegios, sin embargo en una enseñanza desde la lejanía, son pocos los que realmente conocen y actúan en consecuencia a partir de esta "enseñanza", vemos por ejemplo que gran parte de "nuestras elite's", las cuales fueron formadas en prestigiosos y onerosos colegios cristianos, como administradores de las mismas grandes empresas que se asocian para solicitar mantener o eliminar salarios mínimos y pagar sueldos de miseria. Vemos además una clase media consumista, que se quiere olvidar de la pobreza y no mirar hacia atrás.
Algo debemos hacer y generar los nuevos paradigmas que nos lleven a una sociedad más solidaria y más justa.