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Bang Bang

Bang Bang Esta historia comienza cuando mi padre creyó que podría salvar al mundo. De una u otra manera, se sentía invencible, capaz de cambiar el sistema. El Presidente de la República en ese momento, le ofreció un cargo público, la dirección de aduanas. Este ente es conocido por la mala administración y operación de los encargados y principalmente por la mafia interna. Sus primeros pasos como director se vieron marcados por la cantidad innumerable de despidos que él efectuó, ganándose así sus primeros enemigos. - ¿No te da pena despedir a tanta gente?.- recuerdo que le pregunté. - ¿Te parece que debería sentir pena por un puñado de gente que le roba al país y que deja sin trabajo a la mayoría de los comerciantes?. ??? me respondió furioso. - Explícame papá.- le pedí un poco avergonzada. - El comercio y la industria no crecen y se desarrollan porque existen personas que contrabandean y, la gente al comprar sus productos, que obviamente son más baratos, estimula la corrupción y el desempleo. - O sea, ¿es tan corrupto el que contrabandea como el que compra artículos de contrabando? - Por supuesto.- me contestó más aliviado al ver mi cara de sorpresa. Pasaron un par de meses desde su designación cuando comenzaron las amenazas de parte de los contrabandistas que claramente se veían afectados por la labor que hacía mi padre. Otro grupo de enemigos al acecho pero más peligrosos, quienes no tardaron en hacerse presentes y hacer valer lo que ellos creían y creen es su derecho. Delinquir. - Hola.- dije al contestar el teléfono. - Si tu padre no nos deja tranquilos, te voy a llenar la cara de ácido, princesita.- me dijo sin siquiera titubear. El miedo se deslizó rápidamente por todo mi cuerpo, creando una sensación de angustia y nerviosismo. Mis rodillas comenzaron a debilitarse y caí suavemente al suelo. Estaba despierta deseando que fuera una pesadilla de la que pronto despertaría. Nunca le dije a mis padres; consideré que les afectaría demasiado. Traté de convencerme pensando que sería una broma pesada de alguien y hasta que llegó la noche lo conseguí. Eran las nueve de la noche y mi padre llegaba de trabajar. Mi mamá se encontraba en casa y había preparado la cena. Después de una comida silenciosa me fui a acostar queriendo que se acabara el día. Al entrar a mi pieza, escuché que mi padre le contaba a mi madre que había recibido la misma amenaza en mi contra. Mi madre se desesperó y él la tranquilizaba diciendo que sólo querían asustarlo. No pude dormir en toda la noche y no me atreví a decirles que también me habían llamado para amenazarme. Don Quijote siguió recibiendo amenazas en contra de todos, pero decidió no rendirse y seguir luchando contra algo imposible, un sistema inundado de corrupción. Ni siquiera mi padre se rindió cuando recibió balazos en el auto, que afortunadamente no penetraron en su cuerpo pero si penetraron en nuestro corazón. Porque el miedo, la preocupación y el terror e inseguridad para salir a la calle penetró más fuerte en mi familia que veinte balas. Hoy vivo para contar la historia. Gracias Dios.
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pachi vargas
dijo : me parece realmente increible lo que relatas y la valentía tuya y de tu familia, por suerte esa historia termina ahi. Aunque claro, pudo haber tenido un final más afortunado.
07/08/2006 a las 10:48
16/01/2008 a las 19:49
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