¿ Usted estaría dispuesto a encargarle un trabajito a alguien que no sólo no conoce personalmente, sino que además ni siquiera usted mismo sabe donde está?. Aún es más, el tampoco sabe a ciencia cierta dónde se encuentra usted, ni si usted finalmente le va a pagar. Y si le agregamos una dosis más de dificultad y decimos que no sólo no sabemos a ciencia cierta quien encarga el trabajito, si no que tampoco sabemos a ciencia cierta quién al final va a realizar ese trabajito, el asunto parece sacado del teatro del absurdo, algo de de otro planeta, pero no es así. Definitivamente la revolución de las redes está cambiando literalmente el mundo del trabajo. Y la confianza y las buenas prácticas van a ser parte de ese nuevo juego. Un juego de mentes conectardas y ubicuas, en permanente alerta, surfiando sobre impulsos eléctricos quje no son más que mentes humanas.
Esto es para que nos pongamos a pensar en serio en Chile que la flexibilidad laboral se va imponer a través de las redes, a pesar de los qu están en contra de ella. En este mismo blog comentábamos hace unos días el excelente libro la riqueza de las redes, de Yochai Benkler en el cual se da cuenta de cómo los modelos colaborativos a través de redes que integran cientos de miles de personas conectadas, están ingresando a la economía, generándose un nuevo modo de relación entre éstos y el mercado.El outsourcing físico, que hasta hace poco era considerado, como una forma moderna a través de la cual las empresas recibían servicios a cambio de un canón que se le cancelaba a la empresa proveedora de servicios, ya podría empezar a batirse en retirada en algunos rubros.
. Esta lleva a reforzar lo planteado anteriormente por Fernando Flores, en el sentido que pronto el trabajo no va a ser seguro para nadie.
Las empresas abiertas al mundo a través de las redes pueden obtener servicios de outsourcieng en algunas áreas, proveídos por internautas situados en otras latitudes, que andan por la vida por redes colaborativos, en donde una inteligencia creada por miles de cabezas pensantes van configurando una nueva forma de relación.
De este modo las empresas en este nuevo mundo de empleo a distancia sacan lo mejor de esa red, pero a un costo mínimo.
A su vez los cibernautas que logran dar con las soluciones que requieren las compañías van a alcanzando un prestigio a través de la cual van configurando una reputación que le va a permitir obtener mayores ingresos en un futuro cercano.
Encuentro en Chile tecnológico un post de Pamela Carrasco, en una edición especila del diario "El Mercurio", que da cuenta de este nuevo quiebre, ahora en el mundo del trabajo, que vienen induciendo los modos colaborativos de producción en redes.
Así están las cosas en el conmocionado mundo de la tecnología: un número cada vez mayor de empresas está echando mano a la creatividad e ingenio de aficionados mal pagados o, incluso, no pagados, para bajar sus costos de publicidad, generar contenido y aumentar sus puntos a favor en investigación y desarrollo.
Es el ???crowdsourcing???, un término recién acuñado y una práctica cada vez más habitual.
En su sentido más literal, sería algo así como ???encargo a la multitud???. Lo aplican desde firmas pequeñas hasta grandes corporaciones como Procter & Gamble para obtener servicios de forma más barata que mediante el outsourcing o la contratación de servicios externos en países como la India y China.
Bajo el esquema de la colaboración y como un reto a la inteligencia, este nuevo tipo de tele-empleo saca todas las ventajas del trabajo externalizado y en línea, pero pagando los mínimos costos.
Reto a la inteligencia
Ojo, que el sistema funciona con el gancho de ser un ???desafío??? para científicos o trabajadores independientes a hacerse cargo de la investigación y desarrollo sin formar parte de la empresa ni pagarlo como ocurre con las clásicas modalidades de tercerización o outsourcing.
La remuneración suele presentarse como un ???premio???, que puede llegar a costar cinco mil dólares pero que no implica relación laboral.
A cambio de este ???premio???, las empresas se quedan con la mejor parte: reducen costos de investigación y desarrollo y tienen en su staff a los mejores recursos humanos trabajando simultáneamente bajo el alero de internet. Porque si bien las compañías pagan por solucionar un problema determinado, es mucho más barato que tener empleado a un batallón de ingenieros, científicos o técnicos en un departamento de investigación y desarrollo.En esta nueva forma de externalización no importa en qué lugar esté el ???empleado???, sólo saltan a la vista los ahorros económicos y las ventajas fiscales que se derivan de la utilización de esta verdadera concentración de cerebros en red.
Jeff Howe y el editor Mark Robinson acuñaron el término en la popular revista Wired para definir un fenómeno que se ha extendido gracias a la tecnología, cada vez más accesible y menos compleja.
???Las compañías están tomando mayor ventaja de una masa global que es más inteligente, más productiva y está más conectada???, asegura Howe.
Bajo ese esquema, una compañía o institución traspasa una función que antes cumplían los empleados o subcontratados hacia una amplia red de personas anónimas que no se conocen entre ellas y han sido contactadas públicamente, muchas veces a través de internet.
Las redes sociales
En esa red pueden participar, por ejemplo, científicos desconocidos, trabajadores independientes o video-aficionados que utilizan su tiempo libre para resolver problemas, diseñar nuevos productos o crear un contenido nuevo. Uno de los centros de crowdsourcing más conocidos en el mundo científico es InnoCentive.com (http://es.innocentive.com/), que publica en la web los desafíos de grandes empresas en busca de soluciones, entre ellas su fundadora, la farmacéutica Eli Lilly, y el gigante Procter & Gamble.
Posibilidades de negocio
De acuerdo a Jill Panetta, responsable de la conducción científica de InnoCentive, más de 30% de los problemas expuestos en InnoCentive han sido resueltos por los visitantes a ese sitio web.
Entre las personas que han resuelto problemas se incluyen desde aficionados hasta doctores. Muchos de los problemas resueltos han sido de considerable complejidad.
Por ejemplo, Colgate-Palmolive quería traspasar fluoruro a un tubo de pasta dental sin que el fluoruro se disolviera en la atmósfera, un problema que había burlado la astucia de sus investigadores internos. Un científico resolvió el problema desde su garaje. Colgate-Palmolive pagó $25 mil dólares por dicha solución. El costo hubiera sido muchas veces esa cantidad si emplean a sus propios científicos en solucionarlo.
Por la solución de cada problema, por lo general en el área de investigación y desarrollo, la empresa ofrece un premio que oscila entre los 5 mil y los 100 mil dólares. Procter & Gamble también trabaja con empresas que ofrecen servicios similares, como NineSigma, YourEncore y Yet2.
Otra fuente de crowdsourcing es iStockphoto.com (http://istockphoto.com), un archivo fotográfico compuesto por unas 885.000 imágenes de bajo costo, confeccionado con la colaboración de miles de fotógrafos aficionados. Incluso hay quien considera que la Wikipedia (www.wikipedia.org) es un ejemplo muy claro de ???crowdsourcing???, aunque en este caso su uso es gratuito.
Las grandes también
Lego es otra de las empresas que han utilizado este sistema. La compañía lanzó una convocatoria para descubrir a los inventores de la próxima generación de productos ???Lego Robotic???.
Asimismo, la compañía Zazzle (www.zazzle.com) recompensa el diseño de camisetas, sellos postales y otro tipo de mercancías a sus usuarios, que pueden obtener hasta un 17% de los ingresos.
Y en el caso de la publicidad, grandes empresas transnacionales como como Sony, MasterCard, Converse y Chevrolet han usado anuncios publicitarios que han sido confeccionados por sus propios usuarios para sus campañas masivas. ¡Cosas de la tecnología!
No sólo las empresas
Las instituciones también recurren a esta práctica. Entre ellas, el laboratorio de medios del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT), que la usa para el desarrollo y prueba de software y hardware y la creación de robots.
Los medios de comunicación tampoco se salvan de esta tendencia, especialmente la publicidad y la televisión, que alimentan sus contenidos de contribuciones del público y potenciales usuarios.
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Ya existe en Chile
Bien, Magda