lo que ocurre es que estas vivarachas recogen de las yemas de los árboles las resinas que producen para protegerse ellos mismos de hongos y bacterias, incluso, lo que es curioso, frente a muchos virus, lo que no se ha conseguido que hagan los antibióticos.
Eso es el propóleo.
Sus compuestos activos, que las plantas han seleccionado por eones (?) para que sean efectivos en protegerlas, curiosamente tienen la propiedad de activar el sistema inmune, lo que es misterioso para los iletrados, porque el sistema inmune de cada organismo es tan complejo como el clima de la Tierra, o como el orden del sistema solar, miles o millones de elementos intervienen manteniendo su equilibrio, hasta que obviamente cagan.
Que las abejas lo hayan descubierto y que los árboles lo sepan producir puede decirse que es una de las maravillas de la biología, como todo, como todo en la vida.
Saludos maravillados.
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